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Argentina, Gopinath y Valdes tres actores que escriben una nueva historia en el FMI

La negociación entre el equipo económico y el staff del Fondo Monetario Internacional continúa, aunque todavía no se avizora un acuerdo, que podría demorar algunos días más. En el medio, la número dos del FMI y el encargado del Hemisferio Occidental serán clave en lograr el nuevo acuerdo.
Las negociaciones con Gita Gopinath marchan por buen carril pero aún quedan algunos puntos importantes por resolver. Foto: TELAM
Las negociaciones con Gita Gopinath marchan por buen carril pero aún quedan algunos puntos importantes por resolver. Foto: TELAM

Casi involuntariamente, Argentina es parte de una nueva etapa en el Fondo Monetario Internacional (FMI). La llegada de Rodrigo Valdes a la estratégica repartición de la dirección para el Hemisferio Occidental, representa un cambio de estrategia, formación y condiciones de fiscalización en el organismo, mientras el flamante funcionario ya tomó control del caso argentino.

Es su deber como jefe de la estratégica repartición, tarea que asumió con absoluto profesionalismo. El dato es que su gestión comienza quizá con el caso más complejo de toda la historia del organismo financiero internacional, en momentos en los que debe lidiar con una doble presión.

Por un lado, lo están observando todos los funcionarios de carrera del organismo, siempre celosos de los pasos primarios que da cualquier hombre o mujer que llega desde afuera a dirigir a la gente que hace décadas que quiere ascender. Por el otro, sabe que los Estados Unidos están presionando para que las negociaciones con Buenos Aires lleguen a buen puerto, a raíz de lo ya conversado (y cerrado) en las reuniones que Alberto Fernández y Sergio Massa mantuvieron con sus pares de la Casa Blanca. 

El Gobierno argentino está interesado en despejar el camino de la deuda, pero tendrá que seguir trabajando duro para lograr el acuerdo.

Lo cierto es que el economista chileno, que asumió como director Gerente para el Hemisferio Occidental el primer día de enero pasado, está diariamente frente a las computadoras desde donde, vía Zoom, los funcionarios argentinos y los responsables del FMI negocian la continuidad del acuerdo de Facilidades Extendidas.

El 2 de mayo, Valdés se presentó ante los funcionarios del Palacio de Hacienda como la persona que hacia delante se haría responsable de la negociación final, un rol que hasta ese día mantenía la número dos del FMI, la indo-norteamericana Gita Gopinath.

La número dos del organismo que conduce, Kristalina Georgieva, ya volvió a su rol de principal referente del staff permanente del Fondo, haciendo gala de su extracción de personal burocrático de la institución. Algo que Vades, obviamente, no es. Ahora, hacia delante, se verá en el caso argentino la verdadera estructura de poder que nació luego de la llegada del chileno al sexto piso del edificio central del Fondo.

Lo que puede esperar Argentina, con la llegada del economista chileno proveniente de las filas del Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Boston, es una visión algo más estructuralista y amplia sobre las políticas reales que el país puede aplicar para lograr las metas comprometidas con el FMI.

Kristalina Georgieva, directora Gerente del FMI, de buen diálogo con Sergio Massa.

Concretamente, no es una persona con la que puedan discutirse flexibilidades de metas. Pero sí la posibilidad de aceptar gradualismos flexibles y entendimientos sobre medidas complejas como la falta de velocidad en el levantamiento de restricciones cambiarias o movimientos financieros de canjes o cambios de carteras de endeudamientos, algo que espantó al británico Nigel Chalk, quien asumió la conducción interina de la dirección del Hemisferio Occidental, y que por pedido del propio Valdés se mantiene en la repartición, hacia delante como subdirector.

Valdés demostró en toda su carrera de funcionario y en sus visitas al país (varias en funciones en Chile y luego como conferencista) mostrar mucha voluntad de comprensión ante el país, y se explayó en la idea de pensar lo mejor para el país, más allá de los que los libros y normas del Fondo indiquen y obliguen.

Habrá que ver si estas inquietudes pueden ser desplegadas en los rígidos anaqueles del organismo. Pero lo cierto, es que, al menos, se puede aguardar una personalidad más dispuesta a escuchar argumentos y encontrar vías negociadas antes que la aplicación de las clásicas recetas que vienen de Washington.