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El trabajo en negro no para de crecer y los empleadores, de bajar sus persianas

Juan Pablo Chiesa, abogado laboralista y precandidato a legislador por la Ciudad de Buenos Aires, analiza para MDZ los números del mercado laboral y la suba del trabajo en negro, pone en alarma el sistema de la economía laboral y el trabajo del futuro.

La situación de trabajo en negro en Argentina ya trepo a cifras alarmantes. En la actualidad, 8 millones de trabajadores están en negro y 6 millones están en blanco. Es catastrófico para el mercado laboral que el trabajo en negro haya superado el trabajo en blanco registrado.

Esto trae como consecuencia, dos efectos. En la actualidad que estamos viviendo o, mejor dicho, sobreviviendo, percibo al trabajo cada vez más precarizado, en el sentido de que la necesidad de la sociedad, nos hace ser esclavos de dicha precarización.

Con mayor frecuencia, las personas encuadradas en una relación laboral, registrada o no, no están a gusto con su empleo. No analizando de caer o fomentar la precarización laboral, sino que nos han empujado a una nueva modalidad de precariedad laboral, la cual, la denomino “precarización laboral por necesidad”. La precarización laboral por necesidad es un camino que la gente, involuntariamente, ha tenido que elegir por las condiciones del plano económico, social e institucional que estamos viviendo en nuestro país.

Precarización laboral por necesidad y a cualquier costo.

Sólo mencionando tres factores, me llevan a desarrollar la precariedad laboral por necesidad, ellos son: la presión tributaria, la ausencia de políticas públicas y modernización del trabajo y la total pérdida de confianza en las instituciones.

Desde jóvenes universitarios a jubilados desesperanzados, toda la sociedad ha caído en una profunda precariedad en el mundo del trabajo por la mera necesidad de sobrevivir en un contexto de plena recesión, retroceso del salario y estancamiento neto de la economía argentina, componentes éstos que producen una privación absoluta en la sociedad de su capacidad de ahorro y una penuria eterna en las empresas, generadoras de empleo, de financiamiento e inversión productiva.

El mercado y la economía laboral se encuentra en un estado de estancamiento profundo que nos va costar mucho tiempo recuperar la confianza en la cadena de trabajo.

Hay una doble tentativa nueva en la sociedad argentina. Esta tentativa bilateral la veo, de un lado de los trabajadores, de estar tentados de aferrarse a cualquier empleo, en las condiciones más precarias con el mero objetivo de llevar el pan a sus familias. Del lado de las empresas, tienen una tentación, involuntaria, de contratar mano de obra no registrada porque no pueden cubrir la presión tributaria y las artimañas impositivas que están transitando.

Las cargas sociales, en nuestro país, se comportan como un impuesto excesivamente elevado, regresivo y altamente desproporcionado en relación con los servicios y estándares básicos que la sociedad recibe en contraprestación de estos. En comparación con países como Brasil o Chile, en promedio, tenemos un índice promedio de 34,6% más alto, siendo los primeros de la región en materia de aportes y contribuciones.

Veamos un ejemplo: Aclaración: ejemplo tomado es de un empleador con dos empleados de un salario Neto $105.959 cada uno como Ayudante cocina en el CCT 24/88 locales de pizzerías. Sindicato de pizzeros, Federación de Pasteleros de media jornal. Cada empleado percibe $105.959, en el bolsillo le queda $87.950 (17% aportes). A la empresa, los dos empleados, le representan un costo laboral $98.036 (30% contribuciones más ART).

A la mayoría de los empleadores les es insostenible costear los pagos destinados al sistema de la Seguridad Social.

Si la empresa los tiene en negro, la empresa se ahorra $98.036 por mes. Pero como están registrados, cada dos empleados, le sale de costo como si tuvieran un empleado más. Este costo para un local del barrio de caballito de 50m2 que vende pizza y empanadas, es la "muerte por goteo".

Esta suma resulta ser muy tentadora y esta tentación contribuye al alza del empleo informal. Esto demuestra la poca efectividad del “efecto inhibitorio” de las conductas evasivas y fraudulentas del empleador, que el legislador tuvo por consideración en la sanción de la ley 24.013 y 25.323.

En la actualidad, para la gran mayoría de los empleadores les es insostenible costear los pagos destinados al sistema de la Seguridad Social, riesgos del trabajo y los pagos sindicales. Esta situación empuja a las empresas a adheriste a “planes de facilidades” o dilatar pagos transformándose en futuros acuerdos insostenibles para las empresas con el único objetivo de acumular deuda. Esta cuestión es mucho más espinosa en pequeños emprendedores.

Hablar del costo de un trabajador, es sacar una radiografía sobe el estado en que se encuentra el mercado laboral, cómo repercute en el Sistema Único de la Seguridad Social y que relación elástica tiene con los índices de desocupación y empleo. Por último, no puedo dejar de subrayar que, toda empresa que se le otorgue plena seguridad jurídica, mediante la implantación de una armadura, que la proteja jurídicamente, podrán darle su enfoque, los componentes de estas, a la producción, inversión y la generación de más puestos de trabajo, lograr este blindaje jurídico, es sin lugar a duda, un éxito en el mundo del trabajo para toda la sociedad.

Juan Pablo Chiesa

Juan Pablo Chiesa  es abogado especializado en Empleo y Políticas Públicas, escritor, docente y presidente de Aptitud Renovadora.

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