El lado B del swap con China y su impacto en la arena global (parte II)
Los expertos ven claros paralelismos históricos entre la actual pulseada entre Estados Unidos y China con el momento en que Estados Unidos comenzó su ascenso como potencia financiera mundial, desde la década de 1930 en adelante y especialmente después de la Segunda Guerra Mundial.
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En tal sentido, el auge norteamericano comenzó cuando utilizó el Eximbank, el Fondo de estabilización cambiaria y la Reserva Federal para proporcionar fondos de rescate a países con grandes obligaciones con los bancos y exportadores estadounidenses. Con el tiempo, estas actividades ad hoc de los EE.UU. se convirtieron en un sistema probado de gestión de crisis global, un camino que China posiblemente también pueda seguir.
Otro tema analizado es que la red global de líneas de intercambio supervisada por el banco central de China (PBoC) se ha convertido en una herramienta cada vez más importante para la gestión de crisis en el extranjero. Para 2022, el PBoC había utilizado su red de líneas de intercambio para proporcionar u$s170.000 millones en apoyo de liquidez de emergencia a bancos centrales de todo el mundo. De un total de 40 acuerdos de swaps, se han activado 17 y, de estos, sólo 4 en tiempos normales.
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Pero los préstamos del PBoC han introducido un nuevo conjunto de desafíos de vigilancia para las agencias de calificación crediticia y las instituciones internacionales que monitorean las tenencias de reservas de divisas y los niveles de exposición de la deuda pública.
Porque casi todos los préstamos de la línea de canje de divisas del PBoC están programados inicialmente para el reembolso dentro de 3 a 12 meses, sin embargo, muchos bancos centrales que toman prestado de su par chino ven sus fechas finales de pago extendidas repetidamente.
Los expertos encuentran que el período de pago de facto del préstamo promedio de la línea de canje del PBoC es de 40 meses, después de contabilizar las renovaciones seriales. Esto tiene implicancias. Por ejemplo, la discrepancia entre los vencimientos de jure y de facto ha facilitado que los gobiernos no reconozcan los préstamos de la línea de swap del PBoC como fuentes de exposición de la deuda pública, ya que las normas internacionales de presentación de informes solo exigen la divulgación de las deudas públicas con vencimientos superiores a un año.
Pero, además, han puesto el dedo en la llaga al advertir que los bancos centrales pueden estar utilizando las líneas de intercambio del PBoC para inflar artificialmente sus datos de reservas de divisas.
Así lo explica Brad Parks (AidData), uno de los autores del estudio “China as an International Lender of Last Resort”: si un prestatario puede utilizar giros del swap del PBoC para pagar deudas denominadas en dólares y euros, entonces dichos giros pueden ser especialmente útiles durante una crisis de balanza de pagos o de deuda.
Sin embargo, si un prestatario solo puede usar la liquidez en yuanes del swap como se dice en la jerga “window dressing", o sea, para decorar la ventana y reforzar las reservas de divisas, entonces su posición de reserva neta y su capacidad para pagar la deuda denominada en dólares y euros permanece sin cambios.
Está claro que la activación de las líneas de swap fortalece las reservas brutas y sirve a propósitos de “window dressing”, pero falta claridad sobre cómo se usan en realidad los fondos, especialmente si se usan para pagar deudas externas a China que vencen pronto.
“Beijing ha creado un nuevo sistema global para préstamos de rescate transfronterizos, pero lo ha hecho de manera opaca y descoordinada”, dice Parks. “Su enfoque estrictamente bilateral ha dificultado la coordinación de las actividades de todos los principales prestamistas de emergencia, lo cual es preocupante porque la resolución de la crisis de la deuda soberana generalmente requiere cierto nivel de coordinación entre los acreedores”.