Agenda complicada

Blanqueo: Economía preocupada por la incontinencia verbal del presidente

La iniciativa del Ministerio de Economía se encontró con un inesperado escollo, pero a falta de dólares en las reservas del Banco Central encontrar un camino para que avance, a riesgo de que no avance el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Carlos Burgueño
Carlos Burgueño martes, 23 de mayo de 2023 · 14:45 hs
Blanqueo: Economía preocupada por la incontinencia verbal del presidente
El ministro de Economía Sergio Massa necesita avanzar con el blanqueo de capitales pero encuentra el camino complicado para acordar con la oposición. Foto: Télam

Siempre serán discretos. Y nunca lo plantearán abiertamente. Pero en el equipo económico del ministro de Economía, Sergio Massa, directamente, no pueden creer la falta de tacto y oportunidad política de Alberto Fernández, y su nueva, y distorsiva (además de excesivamente violenta) embestida contra Horacio Rodríguez Larreta y su posible relación con el suicidio del doctor René Favaloro, dinamitó, al menos por ahora, cualquier posibilidad de acercamiento y tendido de puentes con parte de la oposición.

Y, en consecuencia, frenó cualquier alternativa de acercamiento entre el oficialismo y los diputados y senadores de Juntos por el Cambio (JxC) para establecer un diálogo que le permita al Ministerio de Economía avanzar con una de las pocas ideas que le podrían acercarle dólares al Banco Central de la República Argentina (BCRA): el blanqueo de capitales.

Pero, además, y para el caso que se apruebe el acuerdo de Facilidades Extendidas reloaded con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se negocia en estas horas, ya casi en tiempo de descuento entre Argentina y el organismo que conduce Kristalina Georgieva; se necesitará también el apoyo de la oposición para algo que se exige "sí o sí" desde Washington: que para que tenga fuerza política pase exitosamente por el Congreso.

El banqueo es la vía que puede allanarle el camino a Massa con el FMI.

Ya se sabe, y se mencionó en este medio, que el propio Sergio Massa (que mantiene una buena relación con el diputado de Juntos por el Cambio) fue quien tomó a su cargo (junto con algunos integrantes de su equipo, con contactos directos con economistas opositores) la negociación para que el Congreso pueda abrirse para tratar los dos proyectos que el Palacio de Hacienda necesita aprobar en el Legislativo.

Fuego amigo

Massa sabe que hay mucha susceptibilidad y que cualquier ruido de campaña podría alterar la tarea de orfebrería negociadora. Y que la frase del Presidente sobre que Larreta tendría algo de responsabilidad en el destino trágico de Favaloro, es considerado una de esas cuestiones imperdonables.

O, como mínimo, una declaración para cortar el diálogo. Sabe también el ministro que son muchos los legisladores opositores que están más cerca de una posición rupturista y proclives a dejar que el gobierno de Alberto Fernández termine en una situación de crisis terminal, y que cualquier paso que se pueda dar en este sentido debe ser bienvenido.

Sergio Massa apela a los dialoguistas de JxC (que los hay), pero es consciente que necesita argumentos para mantener este diálogo. Y que su presidente no lo ayuda.

El diálogo estaba abierto en el caso del blanqueo de capitales que Economía envió al Congreso la semana pasada. El ministro de Economía ya había negociado personalmente con la oposición en el primer bimestre del año, cuando el blanqueo había llegado al Congreso dentro del listado de leyes para ser tratados en sesiones extraordinarias.

En aquel momento, la persistencia de Alberto Fernández y el oficialismo de avanzar en el juicio político contra los miembros de la Corte Suprema de Justicia, provocó luego que todos los proyectos a discutir se paralizaran.

Alberto Fernández involucró a la oposición en sus diatribas y complicó los planes de Sergio Massa.

Economía vio así cómo terminaban las extraordinarias, cómo llegaba el 1 de marzo y el discurso presidencial incendiario que volvió a paralizar el Congreso y cómo la oportunidad de obtener dólares se perdía. Sin embargo, y pese a la sequía, Massa esperó su tiempo político para insistir esta semana en su intención de blanqueo de capitales.

Para esto, el funcionario buscará ahora que, en la comisión en la Cámara de Diputados, el proyecto de exteriorización de capitales tenga cierto movimiento y algún que otro guiño opositor. Y que, aunque todos sepan que las relaciones entre el oficialismo y la oposición a nivel legislativo están rotas y bombardeadas por los tiempos electorales, aún es posible soñar con la aprobación. Obviamente, frases presidenciales como las de ayer dinamitan la posibilidad.

Blanqueo en agenda

Massa tiene argumentos. Dicen desde el Palacio de Hacienda que la idea que se envió al Congreso conviene no sólo al oficialismo sino también a JxC. Sabe el ministro que en las carpetas de todos los laboratorios de eventuales ministros de los dos principales candidatos del principal frente opositor, tienen también la idea de impulsar un blanqueo por el estilo, con lo que el proyecto enviado ayer al Legislativo sólo adelantaría los tiempos.

Aseguran cerca de Massa que en aquel primer bimestre del año, y pese a los avances sobre la Corte Suprema, desde su ministerio había sido ya negociado el capítulo blanqueo con los contactos con el bloque opositor que maneja Ritondo.

Y que había promesas cruzadas que se podría aprobar sin mayores problemas, dado que se trataba de un proyecto que JxC no encontraba cuestionamientos ideológicos, aunque sí técnicos, pero salvables en una negociación política técnica con la menor cantidad de ruido posible.

Luego vino el avance del Ejecutivo sobre el máximo tribunal, y el consiguiente rompimiento del puente de diálogo entre las partes, lo que derivó en el empantanamiento de las extraordinarias.

El blanqueo es considerado crucial para Economía. Para Massa se trata de una medida importante para su programa financiero y fiscal. Lo que quieren Massa y su equipo es que el proyecto se convierta en ley lo antes posible, y que antes de julio pueda reglamentarse y comenzar a aportar capitales a las arcas siempre débiles del BCRA.

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