Crisis económica

Empresarios mendocinos en alerta: cuál es el duro reclamo de cara a las elecciones

Los problemas económicos actuales no se comparan con las dificultades que generan la falta de previsibilidad y la incertidumbre de las discusiones banales de la clase política sin pensar en lo que le sucede a la gente. El pedido a largo plazo y la agenda provincial.

Diana Chiani
Diana Chiani domingo, 14 de mayo de 2023 · 11:05 hs
Empresarios mendocinos en alerta: cuál es el duro reclamo de cara a las elecciones
Foto: MDZ

Inflación alta, brecha cambiaria, restricción de importaciones, altos costos para exportar, sectores que se achican, sequía, falta de dólares, empleo informal. Las dificultades económicas se multiplican en la vida cotidiana y, al igual que la mayoría, el sector empresario lidia a diario con ellas con el objetivo ya no de crecer sino de permanecer.

En medio de la crisis, no obstante, el principal reclamo de quienes llevan adelante el sector privado tiene que ver con un fuerte pedido a toda la clase política: previsibilidad en primer lugar y, en segundo, que dejen de pelear entre ellos para pensar en los problemas de la sociedad. Es que ni siquiera con un posible cambio de gobierno los empresarios logran avizorar lo que puede suceder el año próximo.

En este sentido, las peleas internas dentro de los dos principales partidos desorientan acerca de lo que vendría después de las elecciones. Es que más allá de algunas líneas comunes, las propuestas son muy diferentes entre unos y otros dentro del mismo espacio y nadie puede asegurar que los bandos internos se alineen detrás del ganador. Así, lo que parecen discusiones banales por un cargo político, tienen impacto negativo real en la economía.

Un mar de dulce de leche

Alfredo Cecchi, presidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM), subrayó que lo que hoy se necesita, en primer lugar, es previsibilidad; algo que no existe en el marco actual de inflación y cambios constantes con relación a los costos tanto de exportación como de importación; entre otros. “En especial las pequeñas y medianas empresas nos sentimos en un mar de dulce de leche ya que es muy difícil trabajar así”, expresó.

Es que esta vez la crisis no es puntual sino que posee una duración casi indefinida debido a que comenzó a mediados del año pasado y se ha incrementado en lo que va de 2023, con escasas perspectivas de aquí a octubre. “La gran preocupación es que los próximos meses van a ser muy difíciles por la extensión que se anticipa”, se lamentó Federico Pagano, economista y miembro del Consejo Empresario Mendocino (CEM).

Un gobierno debilitado y una clase política solo concentrada en ganar las elecciones sin hacer lo que hace falta para salir de la crisis es la principal dificultad que hoy ven los empresarios. Peleas absurdas, pequeñas y expuestas públicamente lo único que suman es inestabilidad e incertidumbre acerca de lo que se viene.

En este sentido, Gabriel Guardia, gerente general de olivícola Laur expresó que tanto a nivel nacional como provincial, seguir culpando a la gestión anterior “atrasa” y no sirve para solucionar nada. De hecho, son maneras de desestimar futuras inversiones ya que no se observa posibilidad de construcción conjunta.

La falta de perspectivas gane quien gane las elecciones va en contra de la posibilidad de proyectar; aunque más no sean pérdidas. En esta línea, Diego Stortini, dirigente empresarial de la Cámara de Comercio de Tunuyán, la “economía se prepara para un gran ajuste”. Agregó que nadie discutirá la AUH, pero que es preciso revisar los subsidios energéticos y de otro tipo que no serán sencillos de afrontar.

Reformas de largo plazo

Así, sin prácticamente horizonte, los empresarios coinciden en que además del control de la inflación hay algunos cambios de mediano plazo que podrían motorizar la economía. Entre ellos está la reforma laboral y la tributaria que, según su mirada, servirían para impulsar la economía.

Esto porque es clave abaratar los costos de las contrataciones y, en lugar de destinar la mitad de un salario en blanco a impuestos, aportar una tercera parte y que el tercio restante vaya al bolsillo del trabajador. “Si un trabajador gana 200 000, el privado debe desembolsar 400 000 y así es muy difícil realizar los aumentos que demanda la inflación”, subrayó Pagano.

“La modernización de las leyes laborales que hoy son anticuadas y frenan la creación de empleo en blanco es un tema de fondo que hay que discutir”, coincidió Stortini. Este punto se relaciona con el viejo reclamo de minimizar la estructura impositiva y con la pelea que hoy se observa en la política, por lo que no parece otra cosa que eternizarse en el poder o con un sueldo estatal.

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) en nuestro país existen unos 165 impuestos con una presión tributaria mucho más alta que en otros países de la región. Aunque puede existir duplicación en los diversos ámbitos públicos, hay que mencionar que son menos de 15 la cantidad de tributos que recaudan el 90% del total.

Más allá de los discursos de uno y otro lado, lo cierto es que la estructura estatal es cada vez mayor y todo suma al desequilibrio de la emisión monetaria para salvar gastos que no siempre se traducen en servicios o mejoras para la ciudadanía. Mucho menos en incentivos para la producción, la inversión y la consecuente generación de trabajo genuino.

Para esto, otro reclamo de fondo es la existencia del crédito; algo que no existe desde hace tiempo y que frena el crecimiento en quienes podrían hacerlo. “No hay financiamiento para invertir”, opinó Guardia, quien sumó que existe una suerte de castigo para los que les va bien. Desde su punto de vista, un incentivo es que se permitiera no pagar Ingresos Brutos durante un período para destinar todo eso a la inversión genuina: “En dos años tendrías el polo olivícola más importante de la región y así construís un círculo virtuoso”, ejemplificó.

Más industria, reclamo a nivel provincial

Aunque las principales problemáticas están atadas a las dificultades macroeconómicas, el sector empresario también tiene una agenda a nivel provincial. Así, se repite el reclamo de dejar de mirarse el ombligo para “vivir del Estado por los siglos de los siglos” al tiempo que se pide mayor industrialización; como actividad generadora de riqueza.

Uno de los últimos informes del Ieral de Fundación Mediterránea recordó que la economía de Mendoza no crece de manera real desde 2011; lo que implica una reducción muy grande de la torta así como una caída del ingreso per cápita. Así, el pedido reiterado pasa por ampliar la matriz productiva, pero no solo en lo que a minería respecta sino también en proyectos industriales de escala.

En este punto se destacó la posibilidad de que la provincia se convierta en un verdadero polo logístico debido a su posición estratégica en la ruta hacia el Pacífico. Generar políticas que favorezcan la infraestructura y la llegada de inversiones relacionadas con polos logísticos sería una de las maneras de incentivar el crecimiento.

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