Camilo Tiscornia: "No hay margen para un nuevo plan platita este año"
En una semana atravesada por el elevado dato de inflación de enero, que marcó una nueva escalada; el drenaje de divisas del Banco Central y el impacto de la sequía, clave en un país como la Argentina por la menor disponibilidad de dólares que habrá en los próximos meses, MDZ consultó a Camilo Tiscornia, director de CyT Asesores Económicos, acerca del escenario que se plantea para un Gobierno busca imponerse en un nuevo turno electoral y una sociedad que reclama respuestas rápidas y efectivas.
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Tiscornia se refirió así al impacto de la inflación, la mirada de los empresarios sobre el devenir económico del país, el cepo cambiario, la emisión monetaria y la posibilidad de un nuevo Plan Platita, que inyectaría más pesos en una economía ya de por sí, desequilibrada.
Éstos son los principales pasajes del diálogo que mantuvo, en exclusiva, con MDZ.
- ¿Le sorprendió el dato de inflación de enero que dio el Indec hace unos días?
- En enero nosotros relevamos un 6,4% de aumento mensual en el promedio de los precios, que en nuestro caso fue un poco más de lo que había sido diciembre y también algo más del 6% que midió el Indec. De cualquier manera, esto apunta a que esa especie de calma que el Gobierno había tratado de conseguir entre noviembre y diciembre quedaría abandonada. Es parte de las novedades del verano. Habitualmente, enero es un mes de alta inflación, sobre todo por lo que tiene que ver con el turismo, que tiene un pico por las vacaciones de verano y este año no fue distinto en ese sentido, a lo que hay que sumarle también aumentos en las prepagas. De hecho, se dio la segunda parte de un aumento que estaba originalmente planeado para diciembre, bueno se desdobló, la segunda parte se dio en enero. También hubo mucha incidencia el aumento de transporte público en Ciudad de Buenos Aires y GBA.
Diría que estos rubros son los que más explicaron el comportamiento de enero, a lo que le sumaría,y esto es preocupante, sobre el fin de mes un repunte del precio de la carne y muy fuerte, que era algo que en los meses previos -noviembre y diciembre- había ayudado a contener sobre toda la inflación de alimentos y ahora en enero y sobre todo creo que también en febrero, está repuntando.
- ¿Qué datos tienen de lo que va de febrero?
- Lo que más resalta es que los alimentos se están acelerando. Hemos visto aumentos bastante fuertes en verduras, que por ahí esto puede ser algo medio estacional, pero la carne es más preocupante. En la carne, la moderación que hubo a fin del año pasado tuvo mucho que ver con la liquidación de animales por la sequía y se anticipaba que esto se iba a revertir en algún momento. Ya sobre el fin de enero se empezó a revertir y lo que va de febrero también apunta en aumento bastante importante.
Vamos a ver qué pasa con algunos aumentos de servicios públicos que quedan por definir, pero diría que en febrero van a coexistir dos tendencias: la parte del turismo perdiendo un poco de impulso, porque febrero no es tan fuerte como es enero, y los alimentos y bebidas ganando bastante dinamismo. De esta manera, es muy probable que la inflación en febrero esté de vuelta arriba al 5%. Veremos cómo evoluciona la carne, incluso puede llegar más cerca del 6%, pero por ahora ésa es un poco la expectativa.
- ¿La estrategia del Gobierno de ir bajando escalones para llegar a una inflación de menos del 4% en abril ya es imposible de alcanzar?
Parece muy difícil. Creo que el tema del precio de la carne es un factor que juega completamente en contra de eso y que aparte al Gobierno le es difícil de controlar, porque hay otros alimentos y bebidas donde se ha visto, sobre todo el efecto de Precios Justos, y hubo efectivamente algún tipo de moderación entre noviembre y diciembre. El tema de la carne queda un poco por afuera, entonces es más complicado.
A esto le sumaría en enero la disparada de los tipos de cambio, sobre todo los financieros, que si bien yo no creo que sean la principal fuente de inflación, algo más de inflación genera. Esa perspectiva del Gobierno poder bajar a 3% en abril, la verdad que hoy luce muy lejana.
Es muy probable que la inflación en febrero esté de vuelta arriba al 5%. Veremos cómo evoluciona la carne, incluso puede llegar más cerca del 6%, pero por ahora ésa es un poco la expectativa.
- ¿Qué es lo está impulsando hoy la suba del tipo de cambio?
- Estos tipos de cambio financieros ha pesado muy fuertemente es el exceso de liquidez y de dinero en la economía. Son más libres que el oficial, porque el Gobierno sigue controlando el oficial y, de hecho, lo ha frenado durante el mes de enero. Durante el mes de diciembre hubo un aumento muy fuerte de la liquidez de la economía, es bastante habitual a fin de año. Pero estuvo medio reforzado por el dólar soja. Recordemos que el Gobierno para tratar de reforzar ingresos fiscales y reservas de un tipo de cambio especial a los exportadores. Bueno esto generó más emisión monetaria de la habitual. Pero, además, hubo emisión para sostener el mercado de deuda en pesos, que es otro tema bastante crítico. Todo ese dinero que tal vez a fin de año puede ser utilizado y demandado para las transacciones ya en enero empieza a sobrar. El lugar en donde más rápidamente se siente es en los tipos de cambio financiero.
- ¿Hay una bomba por las Leliq y la emisión de deuda en pesos?
- Es un gran riesgo, es un factor de riesgo enorme. La realidad es que el gobierno, a causa del desequilibrio fiscal y de la falta de crédito en general que tiene, la única forma de financiarse es con emisiones de deuda en pesos o con emisión monetaria. Lo que viene pasando el último año es que como el mercado en pesos tampoco funciona del todo bien, sale el Banco Central asistir con emisión monetaria.
Entonces, se ha generado una deuda en pesos muy complicada, muy elevada, de vencimiento muy corto, ligado en muchos casos al tipo de cambio o a la inflación. Esto genera una inestabilidad muy fuerte, porque el resultado de pagar esa deuda va a depender mucho lo que termine pasando con tipo de cambio y la inflación y estamos en un momento medio crítico, porque es un año de elecciones, donde se anticipa que un nuevo gobierno, sea del signo que sea, pero más probablemente si es de la oposición, intente cambios profundos en la macroeconomía. La carga de esa deuda puede hacerse muy importante según las políticas que se tomen. Esto ya está generando un cortocircuito entre oposición y oficialismo por este tema de lo que sería la herencia eventual.
- Ve posibilidad de un nuevo Plan Platita como ya se hizo en 2021?
- Si uno tiene que basarse en la historia, todos los años de elecciones han intentado volcar dinero a la calle.
- ¿Pero hay margen desde la economía para hacerlo?
- Bueno, el tema es que no hay margen. Hay un factor nuevo a diferencia, por ejemplo, de 2021, cuando se intentó el último Plan Platita, que es que ahora hay un acuerdo con el Fondo Monetario que supuestamente lo obligaría al Gobierno a reducir el déficit fiscal respecto al año pasado, a no atrasar el tipo de cambio, a tener tasas de interés mayores que la inflación. Entonces, hay supuestamente algunas restricciones para ese plan político, lo que pasa es que con una expectativa de cambio de gobierno especialmente, la verdad es que los incentivos para el oficialismo estarían para, eventualmente, tratar de hacer todo lo que pueda, fiscalmente ser bien expansivo y que, en todo caso, el problema del enfrente el próximo gobierno. Ese incentivo, lamentablemente, está.
- Claro, ahí es donde toma cuerpo la idea de la bomba, más allá que la oposición se refirió a la deuda en pesos, pero también podría venir por la emisión.
- Exactamente.
- En tarifas de servicios públicos hay un cronograma de subas, el Gobierno está tratando de reducir los subsidios en el marco del acuerdo con el FMI, pero si lo hiciera al ritmo que debería, todo eso tiene inflación. ¿Hay una alerta por ese lado?
- Sí, creo que esto entra dentro de lo que hablábamos del Plan Platita. Aumentar las tarifas en un año de elecciones no es algo que al Gobierno le guste mucho, con lo cual también puede haber algún tipo de especulación política de ajustar algo ahora y después, eventualmente, que la responsabilidad le quede eventualmente al próximo gobierno, que asumiría el 10 de diciembre de 2023, con lo cual le quedaría él cerrar el año y, en todo caso, el cumplimiento final de las metas del acuerdo con el Fondo Monetario.
Creo que va a haber una tensión muy fuerte, va a haber ajuste de tarifas que ya están pautados y es probable que se implementen. Veremos el resto del del año si se termina de implementar. Puede haber un incentivo fuerte en el Gobierno de tratar de postergar estas cosas, pero es un tema que es inevitable encarar, probablemente, por un próximo gobierno por un tema muy sencillo: el esquema que hay hoy en día es absolutamente irracional y provoca una carga fiscal muy grande y complicaciones en el sector productivo, en el incentivo para la inversión, en la disponibilidad de oferta adecuada de energía.
Es un tema habrá que encarar y lamentablemente va a ser con más ajustes, más frecuentes probablemente, habrá que encontrar el mejor mecanismo para aislar y proteger a las personas de menores recursos pero tiene que ser algo acotado. Lamentablemente, tenemos que enfrentar como en otras partes del mundo que la energía es algo caro. Esto es importante, tanto para poder tener una adecuada oferta y que la economía funcione y para sanear las cuentas públicas.
Aumentar las tarifas en un año de elecciones no es algo que al Gobierno le guste mucho. Pero lamentablemente, tenemos que enfrentar, como en otras partes del mundo, que la energía es algo caro. Esto es importante, tanto para poder tener una adecuada oferta y que la economía funcione y para sanear las cuentas públicas.
- ¿Cuál es la principal preocupación de las empresas con las que ustedes hablan o asesoran?
- En el sector productivo hay mucha preocupación por la total interferencia e intervención del Gobierno en distintos aspectos de la economía, que hacen muy difícil el funcionamiento de las empresas. Es decir, la cantidad de regulaciones y trabas que se han ido generando para enfrentar los propios problemas que el Gobierno va generando con su política macroeconómica, creo yo equivocada, les traban mucho la vida a las empresas. Tenés todo tipo de regulaciones, controles para importar, precios diversos, regulaciones de todo tipo, tarifas múltiples, la misma cosa vale varios precios. Es muy difícil operar una empresa en esas condiciones.
Hoy en día las empresas están luchando mucho por eso y miran las elecciones como una oportunidad de ver si hay un horizonte más allá de eso. Las empresas saben que este año, lamentablemente, va a ser muy complicado, todo el mundo lo sabe, pero no todo el mundo está preparado para lo que sabe que va a pasar.
- ¿Hay esperanza de que se estabilice con el próximo gobierno?
- Me parece que hoy el escenario que la mayoría de las empresas piensan es que este gobierno, con dificultades, va a tratar de entregar las cosas sin mayores ajustes, sin una explosión llamémosle, pero que le quedará un próximo gobierno una corrección y allá habrá que ver en qué consiste esa corrección y qué resultados provoca. Ése es el escenario que la gran mayoría de las empresas maneja, pero la verdad es que los riesgos, incluso para este gobierno son bastante importantes por lo que hablábamos antes. Hay muchos factores, el mundo está complicado, tenemos una sequía, está todo este tema de la deuda en pesos, son factores que generan mucha inestabilidad financiera.
- ¿La inflación ya está impactando en una menor actividad económica?
- Los datos de actividad económica suelen ser un poco más demorados que la parte de precios. Si nos atenemos a los datos oficiales, el último dato de PBI, que es la verdadera medida de la actividad económica es de noviembre y ahí nos encontramos que septiembre, octubre y noviembre en forma secuencial, o sea mensual, el PBI fue cayendo. Eso muestra la combinación de varias cosas que son las que van a seguir gobernando el 2023. Por un lado, la sequía y por otro lado, un poco en línea con lo que decía antes, las trabas que el Gobierno ha puesto para importar como forma de conservar los dólares y equilibrar el mercado de cambios. Tal vez no es la inflación de modo directo pero las consecuencias que la inflación genera, que es atraso cambiario, pérdida de competitividad, el Gobierno en vez de validar un salto en el tipo de cambio, un ajuste como corresponde, está intentando contener el efecto a través de frenar las importaciones. Ahí ya tenemos un efecto sobre la actividad económica. Como el Gobierno tiene como objetivo el no tener que hacer una corrección cambiaria, estas trabas van a seguir, por eso es que la actividad económica va a seguir muy complicada.
En los datos que tenemos parciales de algunos sectores, industria, construcción en diciembre han sido muy malos, lo cual anticipa que también el PBI de diciembre, seguramente, sea malo y en enero hubo alguna pequeña recuperación, pero en general con un tono muy débil en la actividad económica.
- ¿Es recomendable en este momento una unificación cambiaria para borrar la brecha?
- Lo que conocemos hoy como el cepo, que son la enorme cantidad de regulaciones en el mercado de cambio oficial y que genera tipos de cambio múltiples, no es un sistema que pueda durar indefinidamente. _
- Bueno, el cepo cambiario ya lleva más de once años de vigencia.
- Sin dudas, pero lo que pasa es que tiene que terminar en algún momento porque no trae buenos resultados. El gobierno actual lo ha ido reforzando. Recordemos que en el gobierno de (Mauricio) Macri se había eliminado, había habido una unificación y una liberación. Obviamente que ese contexto también es riesgoso, porque si no va acompañado de una política macroeconómica sana puede generar movimientos de capitales muy abruptos, saltos del tipo de cambio, que fue lo que terminó pasando en 2019. Ahora, a partir de allí volvió el cepo y cada vez más reforzado. La consecuencia es el estancamiento de la actividad económica. Éste no es el camino.
Ahora, no parece que el Gobierno actual esté dispuesto a cambiarlo, le va a quedar el próximo gobierno y ahí claramente, el dilema va a ser si esto se hace de golpe de entrada o como se hizo en 2015 o si, en todo caso, las circunstancias, por el tamaño del déficit fiscal por la carga de la deuda en pesos y por la inflación no habrá que demorar esto en algún momento.
Lo que conocemos hoy como el cepo, que son la enorme cantidad de regulaciones en el mercado de cambio oficial y que genera tipos de cambio múltiples, no es un sistema que pueda durar indefinidamente.
El destino debería ser eliminar el cepo, que implicaría las trabas más absurdas al funcionamiento del mercado de cambios. Se podría conservar, como en otros países, algún control al ingreso de capitales para moderar cierta volatilidad, pero un sistema tan trabado como el de ahora ya impide el funcionamiento de la actividad económica. El problema es que cuando uno ve hoy en día el mercado cambiario, vos tenés un tipo de cambio oficial abajo y tipos de cambio financieros más arriba. La unificación seguramente se daría en un nivel intermedio, con el de oficial subiendo, probablemente. Esto genera inflación y mucha preocupación. Esto es lo que el nuevo gobierno va a tener que calibrar con mucho cuidado, una vez que tome la administración.
- ¿Qué se puede esperar de este 2023 en materia económica?
- Creo que 2023 va a ser un año muy difícil. Hay factores ajenos a la Argentina, como son la sequía y el escenario internacional, que ya le van a poner a la macroeconomía argentina mucho estrés y el tema de las elecciones va a ser otro conflicto. Lamentablemente, el 2023 va a ser un año muy complejo y me animaría a decir que también el arranque de 2024 también lo sea. Un próximo gobierno que quiera mejorar la situación de la Argentina y pensando en una perspectiva de largo plazo va a tener que hacer correcciones bastante importantes que, seguramente, sean dolorosas en el arranque de la nueva administración. Tenemos un año largo por delante, bastante complejo.
Esperemos que un próximo gobierno, haciendo las cosas bien y generando credibilidad permita pasado ese primer momento, generar una expectativa de cambio y en horizonte mejor porque la realidad es que cuando uno ve la evolución de la economía argentina en un lapso ya un poquito más largo, la evolución es muy pobre, con un PBI que no crece hace ya más de 10 años, niveles de pobreza muy importantes y salario real muy bajo.



