Antes de difundir la inflación de enero, el Gobierno defiende su estrategia anual
Mañana, con la puntualidad habitual de las 16 horas, el Gobierno deberá recibir y explicar la primera mala noticia real del año. La inflación de enero 2023 tendrá un 5 delante y estará por encima del 5,5%; complicando el primer trimestre del año y la promesa de llegar a abril con un 3 por delante en el porcentaje final.
Y dentro del equipo económico ya están preparados los argumentos para explicar la situación generada en el primer mes del año. Según el Ministerio de Economía, el alza de los precios en enero se debe al incremento pactado y aceptado oficialmente en los servicios, fundamentalmente públicos; con incrementos que superarían el 6% mensual.
Como contrapartida, siguiendo la línea de razonamiento oficial, los alimentos y las bebidas (el núcleo duro de la medición del impacto real de la inflación sobre las familias) habría sostenido el mismo ritmo de alza que los últimos dos meses del año; con lo que la situación no sería apremiante en este capítulo fundamental.
Uno de los datos que lleva a Economía a este análisis, son los primeros datos regionales sobre el incremento de los precios, donde se muestran provincias donde el incremento de los precios llega al 6% (en Capital Federal 7,3%); pero con una distorsión enorme y casi récord para los años de Alberto Fernández en el poder, entre lo que aumentan los bienes y los servicios.
Por ejemplo, en CABA, el alza de los servicios superó el 8%, mientras que alimentos y bebidas se ubicó en un 5,3%. La explicación oficial continúa con la noción de "arrastre" que el incremento "autorizado y controlado" de los servicios se concentró fundamentalmente en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, lo que provocó que en enero el alza de los precios se extendiera en todo el país por el peso específico de la economía en esta región.
En consecuencia, las alzas en energía, combustibles, transporte público, telefonía celular y comunicaciones, y agua en CABA y Conurbano, concentrarían la explicación del alza de enero. Y, según el Palacio de Hacienda, obedecería a una estrategia oficial y controlada de concentrar aumentos de servicios en la primera parte del 2023; despejando el panorama de alzas para el período abril- octubre del año, momentos en los que, además, se debe votar.
Como contrapartida, y excusándose por los valores de la carne que se despertaron desde la última semana de diciembre, luego de haberse sostenido en cierta estabilidad durante el segundo semestre del 2022, el resto de los alimentos y bebidas estarían en sintonía con la evolución de diciembre. El argumento oficial incluye una proyección para febrero. Según el relevamiento de precios de bienes y servicios que realiza Economía, habla de una estabilidad en este rubro, con una inflación final que podría ubicarse sensiblemente por debajo de la que se conocerá mañana; y más cerca del 5,1% de diciembre.
La pregunta que surge es si con este panorama aún se puede proyectar la meta autofijada por Sergio Massa, de una inflación porcentual con un 3 por delante para abril; siguiendo la estrategia explicada hacia octubre del 2022 por el viceministro de Economía Gabriel Rubinstein, sobre una reducción bimensual de un punto porcentual, otros dos meses de estabilidad y una nueva reducción posterior.
Se reconoce oficialmente que se complica la promesa, pero que esto no demuele la estrategia. Y que si no se logra en abril, será realidad en mayo. O junio. Pero que para las PASO del domingo 13 de agosto, la política antiinflacionaria del oficialismo será defendible.




