Más que las tasas de interés, otro factor clave sacude a los mercados globales
Las tasas de interés siguen preocupando a los inversores. Los principales bancos centrales del mundo vienen endureciendo su política monetaria como no se veía en mucho tiempo, con el fin de combatir la inflación. Se han alcanzado tasas de interés no vistas desde 2008.
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Días atrás Larry Fink, CEO de BlackRock, dijo que el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años superará el 5% a medida que los cambios geopolíticos y las cadenas de suministro hacen que la inflación sea más persistente.
“Estamos subestimando que el cambio en la geopolítica es estructuralmente inflacionario", afirmó durante su discurso en el foro de Diálogo Global en Berlín. De esta manera, acompañó los dichos de su colega del JPMorgan Chase, Jamie Dimon quien señaló que los costos de endeudamiento de Estados Unidos podrían aumentar hasta un 7% en el peor de los casos, mientras que Bill Ackman, de Pershing Square Capital, estima que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años se situará en un 5%.
Estas declaraciones llegan después de que el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años rozara el 4,7%, su nivel más alto desde 2007, como consecuencia del agresivo endurecimiento monetario llevado a cabo por la Reserva Federal (FED) y después de lanzar el mensaje de que las tasas iban a permanecer elevadas más tiempo del estimado. Todo ello en un contexto de mayor endeudamiento del gobierno estadounidense para financiar déficits presupuestarios, la rebaja de calificación de Fitch Ratings y un aumento de los precios del petróleo, que ha renovado los temores sobre las presiones inflacionarias.
Desde Bankinter advierten que, aunque la inflación continuará retrocediendo, las tasas de interés tardarán en bajar más de lo que generalmente se piensa, de hecho, el mercado se comporta de manera algo ingenua al esperar que las tasas empiecen a bajar enseguida. Creen que la inflación y las tasas, el crecimiento económico y las expectativas del mercado serán las claves básicas que marcarán lo que queda de año.
De modo que el nerviosismo es palpable, y hay quienes ya se cuestionan si la FED o el Banco Central Europeo (BCE) no se habrán pasado de rosca, y es que las consecuencias de unas tasas tan elevadas están por llegar. Sin embargo, desde el banco británico Barclays creen que las tasas no serán lo que determine el futuro de los mercados. ¿Qué lo hará entonces?
Según su último informe de estrategia de renta variable, será el desempeño de las propias empresas cotizadas el factor clave. Más que la dirección o el nivel de las tasas, creemos que son las ganancias las que determinarán la trayectoria del mercado de valores en general, explican.
En las últimas semanas gran parte de la atención se la han llevado los bonos, ante el temor a que la economía estadounidense pudiese pasar del aterrizaje suave a la estanflación. La rentabilidad se ha disparado ante la búsqueda de refugio, pero en Barclays opinan que las acciones, que nunca han dejado de estar en el radar de los inversores, pronto recuperarán protagonismo en los mercados.

La historia demuestra que los rendimientos tienden a bajar cuando la FED deja de subir las tasas, y si los bajos índices de producción manufacturera son realmente un indicador fiable del crecimiento, la renta variable podría recuperar terreno frente a la renta fija, aseguran. Es que los fundamentos, en términos de ganancias aún resistentes, continúan brindando un suelo a los flujos de acciones. Unos flujos que no se han detenido en ningún momento, pese a la avalancha que ha habido hacia los bonos, el dólar y las materias primas.
De hecho, comentan que los flujos de acciones han sido, en realidad, ligeramente positivos en septiembre. En general, la exposición a la renta variable parece en términos generales neutral, explican y señalan que lo ocurrido sugiere que los inversores están bien protegidos, por lo que no entraron en pánico, y no lo hicieron por el posicionamiento defensivo que reina en las carteras. La asignación defensiva ayuda a los inversores, explican, aunque también refleja menores expectativas de crecimiento, pese a que son las tasas reales más altas las que afectan a las acciones.
En cualquier caso, el rendimiento superior del valor aún no se ha visto igualado por los flujos: la tecnología sigue estando bien cotizada a nivel mundial, el sector financiero se ha vendido y las materias primas están viendo el regreso de las entradas.
También comentan los estrategas del banco británico que los hedge funds siguen teniendo una inclinación cíclica, habiendo añadido posiciones largas en energía y bancos. La relación largo/corto es ahora la más alta para energía, pero también sigue siendo alta para lujo, sentencian.

