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Jornada laboral: los datos de una discusión fuera de tiempo

La idea de reducir la cantidad de horas de trabajo de los asalariados en blanco, deja de lado los altos niveles de informalidad y el hecho de que, por la crisis, pocos cumplen 48 horas semanales.

El planteo de la reducción de la jornada laboral impulsado por los sindicatos, que se ha comenzado a debatir en el Congreso de la Nación, plantea una discusión errada, según diversos economistas y estudios que se han realizado. Es porque la inflación, la crisis y la problemática habitacional por los alquileres hoy se lleva las preocupaciones centrales de la mayoría que, en este marco, no alcanzan a trabajar las ocho horas diarias.

La cantidad de asalariados viene en baja desde hace años a favor del empleo informal o del monotributo, por lo que en muchas empresas la jornada se reduce de hecho. En la Cámara de Diputados se discuten siete proyectos de bancadas diferentes que, en líneas generales, proponen una reducción de las 48 horas semanales estipuladas por ley. Las propuestas van desde 30 a 36 horas por semana, con el objetivo de mejorar las cifras de empleo.

En el segundo semestre de este año, según el Indec, la desocupación fue de 6,2%. En lo que parece un debate fuera de tiempo, un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea alertó sobre la baja en la cantidad de asalariados privados registrados mientras que otro del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) advirtió que solo el 15% de los trabajadores registrados se desempeñan 48 horas semanales.

Los datos de la realidad

Los economista del Ieral Laura Caullo y Joaquín Aguirre afirmaron a través de un informe que “atrapados en la trampa de la pobreza y la informalidad, debería ponerse el foco en capacitación y productividad, en lugar de discutir la duración de la jornada”. Es que durante los últimos diez años ha habido una baja en la cantidad de asalariados privados registrados en contraposición con un crecimiento de los trabajadores informales.

El empleo privado en blanco viene en baja desde hace tiempo

En 2012 y 2013 los empleados en blanco representaban el 37,3% de los ocupados y en 2023 solo son el 31,7%, detalló el informe de la Fundación Mediterránea. “Caída explicada por el crecimiento de otras categorías generalmente asociadas a menores salarios, productividad y, posiblemente, mayor precariedad”, se explicó en el análisis. En el mismo lapso, los asalariados privados no registrados pasaron de 23,1% a 24,8%, los cuentapropistas de 18,8% a22% y los asalariados públicos de 16,5% en 2013 a 17,8%.

En este contexto, un informe publicado esta semana por el Idesa expresó que para hablar de la reducción de la jornada laboral es preciso realizar indagar cuántas horas trabajan los argentinos. Así, en función de la Encuesta Permanente de Hogares 2023 del Indec se observó que solo un 15% trabaja más de 48 horas semanales mientras que un 19% lo hace entre 40 y 48 horas semanales.

La mencionada encuesta precisó así que el 66% de los empleados encuestados en la EPH trabaja menos de 40 horas semanales. “Estos datos muestran que en la Argentina 2 de cada 3 trabajadores ya lo hacen en jornada reducida”, sintetizó el informe de Idesa. Situación que en la mayoría de los casos está asociada con pobreza por bajos salarios y elevada informalidad. De hecho, en los últimos diez años los asalariados públicos crecieron 23% mientras que los privados lo hicieron 4%.

Además, entre 2013 y 2023, según consigna el informe del Ieral, la categoría que más creció fue la del Monotributo Social, con un aumento del 211% y con la que se puede acceder a planes sociales. En tanto, los trabajadores independientes registrados y agrupados en el monotributo común (régimen simplificado para pequeños contribuyentes) tuvo un incremento del 37%.

La clave de la productividad

Tanto el análisis del Instituto de Desarrollo Social como el de la Fundación Mediterránea subrayaron en que el punto no está en la cantidad de horas que se trabajan sino en agrandar la torta de la economía. En lugar de repartir las pocas horas de empleos de calidad, se debería trabajar para multiplicar el número de puestos de trabajo formales privados con valor agregado.

Menos horas de trabajo pueden atentar contra la productividad

Ligado a esto, está la importancia de la educación y las posibilidades a las que menos acceden debido a la pobreza. Con relación al debate sobre la duración de la jornada laboral, el Ieral destacó que el problema de la productividad está estrechamente vinculado al nivel de capacitación de los trabajadores ya que entre los asalariados privados no registrados hay casi el doble de trabajadores con secundario incompleto que entre los asalariados privado registrados.

“El panorama de informalidad, bajos salarios y precariedad laboral parece indicar que las propuestas legislativas van a contramano de las actuales necesidades del mercado laboral”, afirmaron los economistas del Ieral. Agregaron que existe evidencia de que medidas de esta índole tienen un impacto negativo en la productividad, representan costos adicionales para las empresas y derivan en una posible necesidad de recortes salariales.

Esto por no mencionar la desmotivación y la afectación negativa en la productividad de los trabajadores ya empleados. En este punto, para el Idesa, bajar la jornada legal con las mismas remuneraciones demandaría un inédito aumento en la productividad con el esfuerzo que ello implica. Por este  motivo, el riesgo principal será el incremento de la informalidad existente en lugar de una mejora para los empleados y todo el sistema económico.