ver más

Un polo de innovación y cooperación que funciona en plena zona industrial

Se trata de Cumbrar, un espacio en el que funcionan distintas empresas de alto potencial y proyección que se complementan con un equipo de profesionales de los rubros más diversos. El objetivo: impulsar a los emprendimientos para que puedan crecer.

La primera semilla de Cumbrar, Polo Rodríguez Peña, tal vez comenzó a gestarse cuando Alexis Atem y su socio, Sebastián Pérez, superaron varias de las primeras pruebas de su experiencia emprendedora con la creación de Energe, empresa especializada en energía solar, y accedieron a un predio de tres hectáreas que había pertenecido a Petrobrás y estaba abandonado desde hacía varios años en el Carril Rodríguez Peña.

Pero no fue la posibilidad que forjaron – junto a otras tres empresas- de poder instalarse en la principal zona industrial de Mendoza sino de las pequeñas o grandes intervenciones y guías que de diversas maneras tuvieron para poder hacer realidad su sueño de la empresa propia y no morir en el intento.

“Sin eso no hubiéramos llegado adonde lo hicimos y la posibilidad de ayudar a otros a lograr vivir de les gusta o a formar su propia empresa es lo que nos impulsa”, definió Alexis Atem, quien lleva adelante Cumbrar, un emprendimiento familiar. Formar parte de esta red de apoyo es una manera de aportar al crecimiento de la economía así como del empleo genuino en donde Mendoza tiene aún mucho por crecer.

En el lugar hoy funcionan 21 empresas de diferente tipo que, como característica principal, son innovadoras y no compiten entre sí. Con la misma lógica, también hay 22 oficinas en las que trabajan 70 profesionales que tienen su propia cartera de clientes, pero que también son una suerte de facilitadores del trabajo de las empresas que diariamente se enfrentan a desafíos diversos que pueden ir desde lo tradicional como lo legal o contable hasta lo más nuevo como tecnología, diseño o higiene y seguridad; entre muchos otros.  

Ecosistema dinamizador

Llegar a la zona industrial fue un logro que Energe consiguió gracias a esa suerte de asociatividad con otras tres empresas. Y esa primera experiencia fue la que les mostró todo lo que podía resolverse a partir de la cooperación pero, sobre todo, debido al simple hecho de compartir. Entre pasillos, descansos y algún cruce, los problemas se conversaban al mismo tiempo que lo hacían las soluciones.

“Nos dimos cuenta de que podíamos resolver muchas cuestiones porque las hablábamos y al otro le pasaba algo parecido o ya le había sucedido o conocía a alguien que lo había vivido o sabía quién podía solucionar ese problema”, relató Alexis Atem. Y agregó: “Juntos, enfrentábamos las dificultades de manera más sencilla, que si hubiéramos estado solos o en el predio de enfrente”.

La semilla se convirtió en planta y se regó a través de la pasión de convertirse en una suerte de mediadores entre los empresarios y los profesionales que podían contribuir a solucionar problemas; muchos de ellos de largo aliento o con consecuencias devastadoras para el crecimiento de las empresas o la tranquilidad de sus dueños.

“Queremos hacerle la vida más sencilla a las personas que tienen empresas. Para nosotros es importante cuidarlas, que puedan continuar y que no cierren ya que cuando eso pasa se pierden grandes capitales no solo económicos sino también sociales y profesionales”, detalló Atem. En ese contexto, el objetivo también es que los profesionales puedan vender sus servicios y trabajar codo a codo si las problemáticas lo requieren. De allí la premisa de que no haya rubros iguales para que no aparezca competencia innecesaria y para que todo fluya hacia el potenciamiento de las empresas.

¿Y cómo sucede esa sinergia? A partir de la creación de conversaciones, la generación de encuentros con los profesionales que podrían ser útiles para la problemática de algún emprendedor y sobre todo desde el poner en común lo que cada uno hace como manera de apoyar al otro. No es un coworking, pero tiene una lógica similar en donde se busca la cooperación, la apertura y la posibilidad, así de ser parte de un ecosistema que dinamice a cada uno de los miembros.

La premisa de la innovación

Aunque el predio funciona desde hace diez años, Cumbrar abrió oficialmente en marzo de 2020 con el objetivo explícito de convertirse en un polo de innovación. En este sentido, convocaron tanto a profesionales como a empresas confiables, diferentes y, sobre todo, dispuestos a solucionar problemas e ir más allá.

Entre las 21 empresas que allí se desarrollan, hay algunas que se destacan no solo por sus procesos innovadores y creativos sino también por la utilización de tecnología de avanzada y el foco puesto en la sustentabilidad. Así, entre otras, allí funciona la pionera Energe que no solo “brinda soluciones domésticas e industriales mediante la utilización de energía solar” sino que ya ha abierto con éxito su proceso de franquicias en todo el país y en Uruguay.

Además, hay una empresa de alimento deshidratado cuya especialidad es la comida orgánica para bebés llamada Rollfood. Este emprendimiento de triple impacto no solo ha diseñado especialmente la máquina de secado del alimento (proceso de secado tambor) sino que toda la energía térmica que utiliza es sustentable ya que se genera a partir biomasa proveniente del descarte de industrias agroalimentarias de la región (carozo de aceituna, durazno, damasco, ciruela).

También con una mirada innovadora, funciona SIMCYA, que realiza equipos para perforación en explotaciones mineras. Sus dueños son sanjuaninos radicados desde hace 20 años en Mendoza que trabajan en las explotaciones minera del país y que han diseñado una torre específica para los procesos de exploración y explotación al tiempo que proporcionan el servicio de reparación y mantenimiento de equipos relacionados con esta industria.

Cerca de este sector, Biosano brinda soluciones químicas industriales para el tratamiento de los desechos en las áreas petrolera y minera. Agrofort, en tanto, es una empresa de biotecnología que, entre otras cosas, desarrolló un producto para combatir la Lobesia Botrana.

También están: Enerby, la firma que diseñó y fabrica las bicicletas eléctricas y que vendió uno de sus modelos a la marca Toyota y TTM, Desarrollos Electrónicos, que monitorea y efectiviza los consumos de combustible en el sector logístico.