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Vendo o permuto: la alternativa de cambio que salva al sector inmobiliario

En un sector que se mueve solo con propiedades a precios de mercado, la permuta se ha convertido en una herramienta útil a la hora de concretar algunas compras a falta de los dólares en la mano, como una manera de no perder la oportunidad de vender o comprar.

El inmobiliario ha sido, tradicionalmente, un sector dolarizado que, en la actualidad, se mueve en función de precios que los especialistas denominan “de mercado”. Es decir a valores relativamente razonables que permiten las transacciones que hoy se ubican entre un 30% o 40% menos en dólares que dos años atrás.

En este contexto, la permuta se ha convertido en una herramienta alternativa para concretar algunos tipos de operaciones como una manera de “alcanzar” algunos valores o simplificar determinadas transacciones. Sin embargo, todavía tiene algunas contras relacionadas con las dificultades de ponerse de acuerdo en los precios de los inmuebles.

Así, sumar algún vehículo en la compra de lotes o en proyectos que están por comenzar son maneras de agilizar una operación que podría correr riesgo de caerse por una pequeña diferencia. Otra opción es recibir un inmueble como parte de pago con el objetivo de utilizarlo o propiedad para alquilar.

Concordancia de necesidades

Según Eduardo Rosta, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Mendoza, la permuta es una herramienta que se utiliza cada vez más como una forma que los propietarios encontraron para favorecer las transacciones; con las inmobiliarias como intermediarias a modo de garantizar los procesos y sumar confiabilidad.

En palabras de Santiago Debé, delegado para la provincia de Mendoza de la Cámara Argentina de Propietarios, las operaciones que hoy se realizan son “por necesidad”. Es decir que la mayoría está asociada a requerimientos de la vida como puede ser el deseo de los mayores de achicar el tamaño de su propiedad o el de las familias que se agrandan y buscan casas con jardín para los niños.

En este contexto, en función de la experiencia aportada por Rosta, estos cambios que suelen ser generacionales, favorecen las permutas. Así muchas personas mayores adquieren departamentos o casas más pequeñas que “dejan” los más jóvenes con hijos chicos.

Aunque hay casos, la permuta directa es prácticamente nula. Sin embargo, una vez pactado el precio de cada uno de los inmuebles, los boletos de compra venta detallan que se toma determinada propiedad por el valor acordado y, si hay que sumar una diferencia, se acuerda cuánto y el modo de pago.

“Muchas veces los que tienen la casa más grande se van a vivir al departamento o directamente lo utilizan para alquiler”, expresó Rosta. Desde su punto de vista, la permuta es un modo de agilizar algunas transacciones así como de simplificarlas ya que suele haber coincidencia de necesidades.

Permuta por vehículos

Aunque en las transacciones tradicionales muchas  veces también se ofrecen vehículos como parte de pago, esta modalidad es más común en la compra de lotes o de nuevos emprendimientos como modo de acelerar tanto el mercado como las operaciones en sí.

Así lo explicó Estanislao Puelles Millán, vicepresidente del Colegio Federal de Corredores Inmobiliarios (Cofeci): “La permuta por el vehículo es una modalidad que se viene dando desde hace un tiempo, en especial, para la compra de terrenos para construir”. Según su visión son modalidades de pago que reciben más los que se dedican al rubro que los particulares.

Mientras antes había cierto margen para negociar los valores, ahora las operaciones se pueden caer por una pequeña diferencia en dólares. En este contexto, la entrega de una camioneta o un auto a veces sirve para alcanzar el monto del que no se dispone en efectivo y al constructor le sirve como un modo de acelerar los tiempos de la construcción.

En momentos de vacas flacas, este tipo de permuta, según Puelles Millán, “es una manera no solo de agilizar dicha venta sino directamente de concretarla”.

Las dificultades de cambiar

Más allá de que la modalidad de la permuta sirve para agilizar y hasta para salvar algunas ventas, lo cierto es que no siempre es sencillo ir por el lado del cambio. Los especialistas consultados explicaron que la permuta “limpia”, una propiedad por otra, no es lo más habitual.

La principal dificultad gira en torno a la posibilidad de ponerse de acuerdo con el precio. “Cada parte siempre cree que lo suyo vale más”, explicitó Debé quien agregó que, después de 47 años de experiencia, ha observado que este tipo de operaciones no son habituales y presentan la complejidad relacionada con el valor; más allá de la intervención de un tasador calificado.

Por otro lado, para la permuta total deben coincidir las necesidades de comprador y vendedor; lo que no siempre sucede. Por este motivo, suele ser más factible tomar el bien como forma de pago si se presenta la oportunidad y la misma puede favorecer la transacción que se necesita.