Ya se fueron más de 1.000 millones de argendólares: ¿efecto Massa?
En lo que va del año el stock de depósitos privados en dólares (argendólares) ha caído en casi US$1.100 millones. Pero el 80% de esa pérdida corresponde al mes pasado. Sin duda desde la intempestiva salida de Martín Guzmán se enrareció, aún más, el clima imperante. Tras la asunción de Silvina Batakis, desde esta columna, se advirtió sobre el monitoreo de esta variable. ¿Por qué? Porque los argendólares son un buen termómetro que reflejan además varios espejos claves.
Te puede interesar
Cambió el plazo fijo: cuánto ganás hoy con $5.000.000 en 30 días
Recordemos primero a qué nos referimos con los argendólares. Son las colocaciones de familias y empresas de dólares billetes en cuentas a la vista, en cajas de ahorro, y/o en plazos fijos. Se trata entonces de los depósitos en dólares del sector privado. Hoy, según el último dato oficial al día 28 de julio pasado, el stock de argendólares se ubica en los US$14.671 millones. Se trata del menor nivel desde el 27 de noviembre del 2020.
¿Por qué prestarle tanta atención a los argendólares? En primer lugar, es un termómetro del comportamiento de este perfil de ahorrista e inversor, que se caracteriza por ser pequeño/mediano y en general muy sensible a los cambios de humor del mercado. Además, esta fauna suele utilizar esta alternativa de inversión como sucedáneo de una caja de seguridad, gratuita. Claro que a cambio el rendimiento financiero obtenido es irrelevante.
En segundo lugar, se trata de la materia prima que tienen los bancos para otorgar créditos en dólares en el mercado local. Vale señalar que muchas empresas sin acceso al financiamiento internacional tienen en este canal casi la única opción para financiar sus operaciones de comercio exterior. Los créditos en dólares llegaron a ser más de US$16.000 millones años atrás. Hoy no llegan a US$3.900 millones. Y por último, y no por eso menos importante, los argendólares nutren las reservas internacionales del BCRA. Lo hacen a través de los encajes bancarios, es decir la porción de esos depósitos que los bancos no pueden prestar sino guardar como reserva. Esos encajes en dólares están computados dentro del stock de reservas brutas del BCRA. Por ende, cuando suben los argendólares, suben las reservas y viceversa.
El panorama actual muestra que luego de un largo período de estabilidad, mejor dicho, de estancamiento, los argendólares comenzaron a caer desde fines del 2021. Pero deambulaban en derredor de los US$15.500 millones promedio. Sin embargo, desde que los ruidos políticos intensificaron los decibeles el drenaje de los argendólares se aceleró.
En realidad, desde fines de junio ya comenzaron las primeras señales. La salida de los argendólares pasó de un ritmo promedio diario de US$6,4 millones a más de US$10,4 millones. Salían entonces unos US$30 a US$50 millones por semana. Pero ya en julio la huida más que se duplicó. En la primera semana del mes pasado, en medio de la renuncia de Guzmán, se fueron casi US$200 millones. A razón de US$40 millones diarios promedio. Una semana después, ya con Batakis en el Palacio de Hacienda bajó a la mitad, unos US$102 millones (US$20 millones diarios promedio) pero luego rápidamente, cuanto todo el espectro cambiario y financiero escaló a niveles inquietantes la salida de argendólares trepó a casi US$300 millones (US$59,2 millones diarios promedio), y en la última semana de julio, aun cuando restan computar los últimos días se fueron otros US$147 millones (casi US$30 millones diarios). Solo para la estadística y la historia, las peores jornadas fueron el 21 y 22 cuando se fueron US$128 y US$115 millones respectivamente. En esas jornadas el dólar informal marcaba precios récords.
O sea, en total a lo largo de julio se perdieron US$874 millones, y el stock cayó a menos de US$15.000 millones. De modo que los ánimos de los titulares de argendólares se han sensibilizado por demás. Si continuara el drenaje en pocas semanas, no solo las tesorerías de las entidades tendrían que afrontar más salida de billetes sino que las reservas también sufrirían. Al respecto, vale destacar que no hay problemas de liquidez ni solvencia, porque los bancos tienen una importante porción de encajes para afrontar los retiros y además los créditos están calzados con tomadores que exportan o tienen relación directa con el ingreso de divisas. Por eso es importante que el nuevo equipo económico traiga algo de calma, entre otras cosas, a los ánimos de los ahorristas.

