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Economista anticipa cuándo se verá el giro ortodoxo del Gobierno

Para Ricardo Delgado, titular de la consultora Analytica, las medidas que tomó el ministro Sergio Massa derivarán en un enfriamiento de la economía, encarecimiento del crédito y mayor ajuste fiscal. Sin embargo, la alternativa es una fuerte devaluación, consideró en diálogo exclusivo con MDZ.
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Apenas pasaron dos semanas desde la asunción de Sergio Massa al frente del Palacio de Hacienda y todavía está completando algunos puestos importantes en su equipo de colaboradores, y si bien hubo algunos anuncios de medidas puntuales, aún no se avizora un plan orgánico e integral para abordar los complejos desafíos que atraviesa la economía argentina.

Pese a ello, la situación parece haberse estabilizado, aunque ni niveles e inflación  superiores al 90%, brecha cambiaria de más del 100%, riesgo país en 2.400 puntos básicos y un amenazante "enfriamiento de la economía" para la segunda mitad del año, aseguró Ricardo Delgado, presidente de la consultora Analytica.

Para el economista el Gobierno se encuentra hoy ante una tensión en materia de política de ingresos, pendulando entre impulsar una reapertura de paritarias para compensar el efecto inflacionario con acuerdos que en general cerraron en torno al 60%, y el otorgamiento de sumas fijas, que licuarán aún más los salarios. La precaria estabilidad económica depende en gran medida de cómo se resuelva el tema salarial, indicó.

En diálogo exclusivo con MDZ, Delgado también habló del riesgo de una devaluación, de la presión que generan las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional en la agenda del Gobierno y de los caminos que tiene el Gobierno para enfrentar la falta de dólares en el Banco Central.

¿Cómo ve la situación económica en estas dos semanas que lleva la gestión Massa? ¿Se estabilizó un poco o seguimos en la cresta de la ola?

Claramente, cuando uno mira lo que teníamos hace 20 días atrás, el programa cambió, Hace 20 días atrás estábamos en plena corrida contra pesos y más fuerte que tuvo el gobierno en el último año, ésta fue la la peor. En términos de volumen que se han operado en los mercados financieros, se llegaron a en promedio US$ 165 millones diarios entre junio y julio, con picos del orden de los US$ 400 millones por día, contra momentos donde en condiciones de normalidad se operaron US$ 50/60 millones y en algunas corridas, alrededor de US$ 80/90 millones. O sea, los volúmenes habían sido realmente muy significativos, se vivía un efecto Puerta 12. De alguna manera, hizo que el salto de la brecha haya sido el más alto en el menor del plazo de tiempo de toda la gestión de Alberto Fernández.

Hoy ya estamos en otros niveles. 

Sí, hoy ya estamos en otros niveles, con la brecha en torno al 100/110%, está estabilizada ahí. No es una buena noticia,  claramente. Con esa brecha es muy difícil poder operar en condiciones normales de una gestión macroeconómica y sobre todo y en paralelo a eso, los que tienen dólares tienen pocos incentivos para soltarlos y los que no los tienen, tienen muchos incentivos a apropiarse de las reservas. Hay situaciones muy complejas que genera la brecha, que vivimos en todo este Gobierno. En condiciones normales este gobierno tuvo brechas del 50 o 60% y hoy estamos estabilizados en un escalón mucho más alto, que es peligroso. Hoy se están operando US$ 100/120 millones diarios aproximadamente, se bajó sensiblemente.

En realidad, vos tenés relativa calma en las cotizaciones financieras, pero también tenés una caída de 500 puntos en el riesgo países. Eso es mucho pero estabas en casi 3000 puntos básicos y ahora estás en 2400, ese enorme. Todos los niveles actuales de calma son niveles, absolutamente, de desequilibrio macroeconómico, no se resolvió ningún problema. Sí, están dando cierto espacio, cierto respiro, pero no más que eso. 

El Banco Central subió fuerte las tasas de interés, que de alguna medida también contribuyó a esta tranquilidad cambiaria. ¿Estamos por el buen camino? Parece una medida más bien ortodoxa para lo que le gusta este Gobierno.

Sí, definitivamente hay un giro netamente ortodoxo, de consolidación fiscal y monetaria. Esta suba de tasas del Banco Central y también el Tesoro, en la refinanciación de los pesos indica claramente que hay un viraje hacia una economía, en la que va a haber más sequía monetaria en los próximos meses. Creo en octubre o noviembre se van a empezar a ver seriamente los efectos sobre sobre el mercado. Obviamente, habrá enfriamiento de la economía, encarecimiento del crédito y además, en paralelo, uno debería ver un mayor ajuste fiscal, como no hubo en esta primera mitad del año. Ya lo estamos viendo, cuando uno mira los datos de la ejecución, de lo efectivamente pagado por Sector Público Nacional, ve una desaceleración muy marcada de pagos que se han frenado. Esto indica la búsqueda de un cierto equilibrio fiscal y monetario que me parece que es sano en términos de de cambio en la visión del Gobierno, en un sentido por lo menos de ordenamiento. Para ser justos Guzmán también tenía estas visiones, pero no las podía implementar.

¿Entonces, vamos hay un enfriamiento de la economía en lo que resta del año, de alguna manera la receta clásica contra la inflación?

Sí, definitivamente. Éste no es un plan, pero sí es una agenda. La agenda Massa es consolidación fiscal y contracción monetaria, paliativos de ingresos a los sectores más vulnerables, a través de sumas fijas y creo que ésa es la gran batalla que se viene, que es básicamente, cómo ajustar los ingresos. Estas variables financieras, aún en relativa calma, están en niveles insostenibles para garantizar que no vuelva a haber una un evento de crisis. Éstos son más o menos los pilares, La clave de todo es el éxito que tenga Massa en acrecentar las reservas del Banco Central, en una temporada que estacionalmente es mala para hacerlo porque ya terminó la cosecha gruesa.

El titular de Analytica sostiene que la pelea que se viene es si se reabrirán paritarias en función del rebrote inflacionario o si se otorgarán sumas fijas.

El Gobierno afirma que hoy la economía está creciendo fuerte, pero ¿se puede esperar que en el segundo semestre haya crecimiento cero o incluso mostrar números en rojo, producto de este plan para frenar la inflación?

Sí, a nosotros julio ya nos está dando cero y es probable que agosto ya empiece a mostrar caída. La economía se empieza a desacelerar en mayo, en junio, obviamente, se profundiza. Ningún evento de corrida hace que la economía crezca. Los efectos tardan, los efectos financieros llegan primero, los efectos sobre la actividad económica llegan después.

Pero además cuando uno piensa cómo estabilizar esta economía a través de estas medidas de la agenda Massa, van a afectar el consumo, que es el principal motor de la demanda en el corto plazo. Entonces, claramente esto va a encarecer el crédito al consumo, si van a un esquema de recomposición por suma fija, el salario real va a caer. Esto es necesario para estabilizar en el corto plazo, para tratar que la inflación no se siga espiralizando pero va a tener el efecto de enfriar la economía.

¿Qué dato de inflación están viendo para agosto?

Estaos proyectando 6,4% para agosto y el año va a terminar en torno a 92/93%, según nuestras nuestras proyecciones,  si esto va bien, obviamente. En julio fue el nivel más alto del año, más que el de marzo (6,7%). Es muy difícil bajar en estos meses la tasa de inflación, sostenidamente y en este contexto. Con brecha del 100%, 2400 puntos de riesgo país hacen que no sea posible bajar la tasa de inflación. La vas a empezar a desacelerar con el apretón monetario, con el enfriamiento y con el apretón fiscal, esto es así. El rezago existe, por eso depende mucho de lo que pasa con los salarios. Si vas a una reapertura masiva de paritarias, que intenten recuperar ingresos, el escenario va a ser otro.

¿La clave para que no se espiralice la inflación es la pulseada por paritarias o suma fija?

La pelea parece estar ahí, el Gobierno con suma fija y la CGT y los sindicatos buscando la reapertura paritarias y escuchando también al al gobernador de la provincia de Buenos Aires decir que la semana que viene reabre paritarias en la provincia, con los empleados estatales. ´Ésa no es una buena señal en términos de la agenda Massa. Si a tu principal aliado no lo tenés alineado en la cuestión salarial. Massa y Cristina están queriendo hacer lo que le plantearon a personal legislativo, que fue discutir de nuevo sumas fijas en noviembre. hay que ver qué la principal provincia de Argentina. Ésa es una señal política importante.

¿Cómo ve el frente externo? En la agenda de Massa aparece el Tesoro de Estados Unidos, el FMI, inversores...

La clave de ese viaje, además de eventualmente cerrar estas negociaciones por los REPO (financiamiento con acuerdo de recompra), reitero la clave es que el Fondo le dé al país un cierto waiver (perdón) del incumplimiento que tuviste en particular de las reservas en el segundo segundo trimestre, que en septiembre te den los fondos necesarios para poder pagarles el crédito y no tener un evento un evento con el Fondo. Yo tengo la impresión que el Fondo, antes de Massa, ya con Guzmán, difundió un comunicado diciendo que las metas van a seguir siendo las mismas pero las vamos a terminar de cerrar a fin de año. Como diciendo que el Fondo sabía que este segundo semestre de Argentina iba a ser complicado. Me parece que desde el punto de vista político, tomó la decisión de no entorpecer, para no ser en algún punto, catalogado como el culpable. Me parece que fue inteligente en ese sentido, sacar las manos en Argentina, tener obviamente el acuerdo activo pero sin opinar y sin monitorear  mucho las cuentas en este segundo semestre. 

Donde la agenda de Massa parece estar más trabada es en la negociación con el campo, se reúnen pero no hay avances significativos. ¿Sin baja de retenciones no hay acuerdo posible?

A priori sí, el dólar soja o estos dólares diferenciales no seducen demasiado. Hay algún alguna lentitud también del ingreso de la prefinanciación de las exportaciones, que están entrando a cuentagotas, pero empezaron a entrar, esto es importante. Pero son todas medidas que son muy de coyuntura. Obviamente que hay que atender la emergencia financiera y toda asistencia que llegue en este momento al Banco Central por más transitoria que sea, sirve.

Juan José Bahillo, el secretario de Agricultura, intenta tender puentes con los productores agropecuarios, hasta el momento sin éxito,

Lo que digo es que si el Gobierno no pone sobre la mesa una medida contundente, es difícil que el campo se avenga a anticipar liquidaciones.

Totalmente, creo que hay como una especie de aquel que fue engañado, cómo hace para volver a creer. Ahora también es cierto que una baja de retenciones, hay que pensar que tiene un impacto la inflación, no en el caso de la soja, pero sí eventualmente del trigo y el maíz, que tiene un impacto sobre la inflación por un lado, y por otro lado, un dato fiscal, porque el país está en proceso de no perder recursos, sino de justamente lo contrario, porque cuanto más recursos pierdas más ajuste de gasto vas a tener y menos actividad económica también. 

Todas esas consideraciones deben estar en cabeza de (el secretario de Hacienda Raúl) Rigo para ir viendo cuáles son las alternativas. Coincido en que en este contexto va a ser difícil que haya una masiva liquidación, pero es la brecha. La batalla final es si vas a devaluar o no vas a devaluar. Hasta que no esté contundente la percepción o la expectativa de que no va a haber una devaluación, un salto discreto del tipo de cambio, hasta que esa expectativa no desaparezca del todo vamos a seguir viendo este tipo de cosas. 

Bueno, el Gobierno fue bastante claro con esto de que no va a haber devaluación. ¿El punto es que no le creen?

Ése es el punto, el Gobierno puede decir muchas cosas, pero si vos ves las reservas netas del Banco Central, te dicen que en algún momento puede haber devaluación. La relación importaciones sobre reservas hoy está en los niveles previos a la devaluación de Kicillof de 2014. Esa relación se puede bajar con menos actividad económica, induciendo una recesión, que creo que es lo que el Gobierno va a buscar, bajando la demanda de importaciones pero eso enfría la economía, y el otro camino es devaluar.

¿El Gobierno está yendo por el primer camino?

Exactamente, y creo que es el camino correcto, pero lo que pasa que una recesión inducida es un camino difícil de coordinar, porque tenés muchas demandas sectoriales, necesito dólares para importar, pero tenés que bancar todos los días que tal empresa no tiene insumos, entonces tiene que despedir gente, todo esa operación si quieres esa actividad que genera malestar hace difícil que se puedas desinflar sin devaluar, que es lo que el Gobierno está tratando de hacer.

Para Delgado la estrategia del ministro Massa es de contención de daños pero no supone una solución de fondo a la compleja situación inflacionaria.

¿Cuáles son las tres cuatro medidas que podría tomar en este escenario el Gobierno en lo que queda el año?

En el corto plazo, me parece que es enfatizar esta agenda, que es una agenda razonable para esta realidad, dentro de un gobierno que ha sido muy disfuncional para que funcionen programas económicos consistentes. De hecho, el Presidente en algún momento dijo que creía en los planes. Con esa filosofía se hace muy difícil que te crean que estás trabajando sobre un programa. Pero me parece que si Massa logra en estos primeros meses y en este orden de prioridades, primero fortalecer reservas, o sea dejar de perder pero en una temporada de dólares. Cuando uno mira la historia de los segundos semestres del mercado cambiario, ve que el Banco Central pierde en términos netos en reserva en esta segunda parte del año. Ahora, lo que sí también está claro es que hay un acuerdo con el Fondo que cumplir, en donde entre otros, tenés la meta de acumulación de reservas, que para este año de 5.800 millones de dólares. Ahí vas a tener que sentarte y forma parte del viaje de Massa a Estados Unidos.

El segundo clave es mostrar que el ajuste fiscal está caminando. Para poder cumplir con el acuerdo, el Gobierno va a tener que reducir el gasto en esta parte del año, en términos reales. La señal la dieron el otro día diciendo éste es el presupuesto con una tasa de inflación que es 30 puntos menor de la que es. Entonces, hay supuestamente tenés cierto ajuste. Además de eso, no solamente devengas menos, sino que ejecutas menos de lo que devengas, y empezás a "patear" algo de deuda flotante en términos este cuentas públicas para el año próximo, pero vas a tener que hacer un ajuste de 0,5/0,6% del PBI para poder llegar al déficit que te pide el el Fondo.

¿Ese ajuste y patear pagos hacia adelante incluye también frenar pagos a proveedores?

Sí, claro, por supuesto, Lo que es relevante y va a ser más relevante en términos fiscales el año que viene, es el tema de las tarifas. Para este año, confesión del propio gobierno, de la secretaria de Energía serán $ 47.500 millones de ahorro, eso es menos del 0,1% del PIB es 0,06% del PBI. O sea, no ahorras nada en términos fiscales pero deja la señal para el año que viene de que habrá recorte del déficit. 

En su primera conferencia, Massa dijo que van a cumplir el 2,5% PIB de déficit fiscal. Eso implica que si hoy estamos en 3/3,1% dl déficit primario (antes del pago de deuda), con esta estructura, entonces tiene que ajustar medio punto para llegar a la meta. ¿De dónde va a venir el ajuste? Lo más probable es que sea obra pública, transferencias especiales a provincias, salarios públicos. Todo ese combo de ajuste lo va a tener que ir mostrando mostrando los resultados en la cancha en estos meses para hacer creíble su agenda. 

Lo que está haciendo Massa, y me parece lógico y razonable, es una estrategia de contención de daños. Éste no es un programa económico que va a bajar la tasa de inflación violentamente, no es un plan Austral, no es la Convertibilidad, no hay un programa consistente desde el punto de vista macroeconómico, que apunte a desinflar. Tampoco son los acuerdos de Israel para bajar la inflación, es algo mucho más modesto. Es una estrategia, a mi juicio, de contención de daños tratando de: 1) llegar a entregar el poder en diciembre de 2023 y 2) evitando una nueva crisis, que puede ser muy compleja en términos políticos.