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El punto de inflexión del Mercosur y el cambio de rumbo al que Argentina se resiste

La reciente Cumbre del Mercosur marcó un punto de inflexión en el bloque, consensuando una baja del arancel externo común y el aval a un acuerdo con Singapur. Marcelo Elizondo, experto en negocios internacionales, sostiene que el bloque va hacia una mayor apertura, aunque Argentina se resista.

La reciente Cumbre de Presidentes del Mercosur, que tuvo lugar en Luque, Paraguay, el 20 y 21 de julio estuvo marcada por la tensión entre las delegaciones por los intentos de modernización del bloque de algunos países - y la oposición de otros- pero tomó algunas definiciones relevantes en cuanto a la política arancelaria y la firma de tratados de libre comercio con terceros países. 

En diálogo exclusivo con MDZ, el especialista en economía y negocios internacionales Marcelo Elizondo rescató el hecho que "se decidieron cosas, algo que hace mucho no ocurría" y sostuvo que en algún sentido se impuso la estrategia de hechos consumados, como ocurrió con la baja unilateral del arancel externo común por parte de Brasil.

Insiste en que "el Mercosur no se va a romper" pero enfatiza que aún sigue siendo uno de los bloques más cerrados en el mundo, y cree que es inexorable avanzar en la internacionalización del bloque.

-¿Qué lectura hace de los resultados alcanzados la reciente Cumbre del Mercosur? 

- Lo primero es que se decidieron cosas. El Mercosur hasta ahora venía con una agenda de controversia, casi exclusiva y tanto el acuerdo con Singapur como este acuerdo para reducir el Arancel Externo Común (AEC) es la recuperación de la capacidad de definir cosas por consenso, eso me pareció muy bueno. Habrá que ver qué pasa con el acuerdo con Singapur porque eso después tiene que pasar por los Parlamentos de cada país. Honestamente, no me imagino a la Argentina, aprobando rápido en el Congreso un acuerdo de libre comercio con Singapur. Me consta incluso que al Gobierno no le resulta muy atractivo este acuerdo con Singapur. 

- En ls dos temas que tuvieron avances, un país se cortó solo o impuso su posición. Y en los dos, Argentina no quería cambiar.

- Por eso, lo primero que digo es está bueno que se hayan decidido cosas en conjunto. Al acuerdo con Singapur, todavía le queda mucho terreno por avanzar. Ahora, me parece que muchas de las decisiones que se toman, precisamente, son consecuencia de las presiones individuales. Finalmente, lo que está ocurriendo es que la realidad le termina dando la razón a los que se cortan solos. ¿Se hubiera acordado bajar el arancel externo común como se acordó ayer para todos si Brasil no hubiera reducido ya tres veces el arancel unilateralmente?

Hay una muestra de que los modos de imponer decisiones en el Mercosur, por ahí hoy son un poco menos regulares que antes., no tan basados en la confianza sino en el garrote. La tercera consideración es que, sin embargo, quedan puntos de diferencia grandes. El tema del acuerdo entre Uruguay y China sigue ahí. La Argentina tuvo un contrapunto con Uruguay a través de los cancilleres sobre el tema. Esto tiene la ventaja que se vuelven a decidir cosas, pero me parece que deja todavía sin abordar muchas cuestiones que seguirán generando problemas hacia adelante. El tema Uruguay es un problema que no está resuelto.

- ¿Tras la baja del AEC por dónde pasará la agenda futura del Mercosur? 

- Algún día el Mercosur va a tener que redefinirse integralmente. Aún bajando el arancel como bajó, sigue siendo un bloque muy cerrado, con un arancel externo todavía alto. El arancel promedio en frontera en el mundo es 5%, nosotros hemos estado hasta ahora con un arancel promedio de 12%, baja un poquito ahora a 10/11%.

- Claro, igual está en el doble del nivel mundial.

- Sí y además, somos un bloque con muy pocos acuerdos con terceros. El acuerdo con Singapur es muy peculiar, porque en realidad a Singapur uno ingresa con muy pocas trabas aun sin acuerdo de libre comercio, porque es una economía muy abierta. Pero los grandes proyectos, Japón, la India, Canadá siguen ahí en espera.

- Ni que hablar el acuerdo con la Unión Europea, que parece sin avances a tres años de firmarse. 

- Ése es el otro tema, es una demostración de que  el Mercosur está actuando más para resolver necesidades puntuales, emergencias, y no estratégicamente. Hoy después de la guerra en Ucrania, Argentina pasa a tener una relevancia relativa mayor a la que tenía en términos energéticos. Hasta la guerra en Ucrania para Europa la Argentina era agroalimentos, hoy es energía.

Que en la Cumbre no se haya planteado nada sobre la Unión Europea me parece extraño porque sé que a Europa le interesa hoy el Mercosur en general, pero Argentina en particular. El Mercosur no es solamente el gas de Vaca Muerta, puede generar proyectos de energías limpias país, hay sol, hay viento y hay agua, pero en particular tenemos además el gas. Ahí hay un objetivo estratégico que obviamente todavía no está lo suficientemente contundente arriba de la mesa. 

- ¿El resultado de la Cumbre refleja la debilidad política de Argentina?

- Sí, veo dos cosas. Lo primero es que la Argentina tiene problemas internos desde un gobierno con muchas dificultades políticas y con una economía hoy desbordada, que le impide pensar estratégicamente. Los demás países pueden pensar estratégicamente porque aún con sus problemas, tienen lo básico en orden. Brasil está pensando en bajar aranceles para ser más competitivo y Uruguay está pensando en acordar con China y si puede con Ucrania. De modo que el primer problema es que la Argentina tiene una agenda distinta de la de los otros tres por su situación interna y eso se refleja en lo que vos podés llevar a la mesa de discusiones. Qué va a llevar la Argentina si hoy está pensando en la tasa de inflación de junio. 

El segundo problema, es que tenemos en términos generales una visión distinta sobre el Mercosur. Brasil y Uruguay ven un Mercosur más internacionalizado. De los 20 acuerdos de integración vigentes en el planeta es el que tiene menos participación del comercio internacional en su producto bruto como bloque. Las exportaciones en relación al PBI agregado del bloque es 15%, en promedio en el mundo es 33% todos los bloques. Algunos tienen más de 50% como la Unión Europea, el CARICOM tiene más de 70%.

Entonces tenés a Uruguay y  Brasil diciendo "muchachos tenemos que vincularnos con el resto del mundo, ahora cada uno tiene su guía. Brasil dice hagamos el acuerdo de libre comercio con Japón o con Canadá y Uruguay te dice lo voy a hacer solo con China. La Argentina tiene una visión distinta, todavía tiene un consenso interno de economía cerrada muy fuerte. 

- ¿Es un consenso interno que valora la economía cerrada?

- Sí, totalmente. La historia de la Argentina en los 22 años de este siglo es de consolidación de la economía cerrada.

- Salvo el macrismo, que tuvo una visión distinta.

- Diría que sí, pero con poca capacidad operativa. En el macrismo hubo una visión distinta pero con poca capacidad de implementación. Está bien que se le cayó el acuerdo con la Unión Europea que si hubiera salido, hubiera cambiado esto pero me baso en términos de resultados. Desde que empezó el siglo hasta acá, nadie pudo cambiar esto, la Argentina, como decía Alfonsín no quiso, no supo o no pudo.

El Banco Mundial publica todos los años el coeficiente de apertura de todos los países, o sea la relación entre el comercio exterior total con el PBI. El Banco Mundial acaba de publicar que en el año 2021 Argentina tuvo el peor ratio de todos los países de Latinoamérica, da 33% creo que el promedio mundial es de de 59% y Latinoamérica da 52%. 

- ¿Se imagina un Mercosur en el que Argentina esté fuera o como en algún momento propuso Bolsonaro, que quede como miembro latente o suspendido?

- Sé que en la Cumbre se trabajó el tema Bolivia, se impulsó su regularización. Hoy Bolivia depende de Brasil, es el único que ha estado retaceando el ingreso al Mercosur. No sé en qué términos pero sé que se habló de tratar de avanzar en la incorporación de Bolivia como miembro pleno.

- ¿Qué ve hacia adelante en materia de incorporaciones al bloque?

- Como hipótesis, creo que el Mercosur no se va a romper, ni se va a fracturar pero probablemente vaya perdiendo importancia relativa para todos. Me parece que va a terminar convalidándose en la mayor vinculación o del bloque general y quizás con los próximos gobiernos Lula en Brasil o incluso la Argentina, sea quien fuera que gane el año, va a tener una agenda menos cerrada.

Me imagino que el próximo Mercosur va a ser más internacional o porque todos lo resolvieron y avanzaron el acuerdo con la Unión Europea. Insisto que el acuerdo con la Unión Europea genera posibilidades, otra vez, de renacimiento por el tema energético, Rusia y gas. Adquiere una importancia relativa para Europa distinta, y más si llega a ganar Lula en Brasil, porque me parece que el problema de la UE es Bolsonaro y las elecciones en Brasil en tres meses.

Pero si el Mercosur no lograra como bloque una internacionalización mayor, me imagino que lo que va a terminar ocurriendo es que se va a licuar el Mercosur y que van a empezar a aparecer conductas individuales como Brasil y Uruguay recientemente. Brasil es uno de los 10 receptores de inversiones extranjera directa a mayores del mundo cada año, lo fue también el año pasado. La Argentina recibió el año pasado recibió 6.500 millones de dólares de inversión extranjera directa, Brasil recibió 50.000 millones, el año pasado, en pandemia. No puede seguir viviendo en una economía cerrada, más allá de quien gobierne, es realidad económica.