El dato que muestra por qué el Gobierno no debe pelearse con el campo
El kirchnerismo mantiene una relación ríspida con el sector agropecuario. Desde la Resolución 125, en 2008, el enfrentamiento fue el denominador común y, pese a algunos intentos de acercamiento, no dejan de mirarse con recelo. Desde la parte más radicalizada del Frente de Todos, como La Cámpora, lo ven como al enemigo a vencer.
Sin embargo, los datos económicos muestran que el campo sigue siendo el mejor aliado que tiene el Gobierno Nacional, ya que es el principal generador de dólares y aún en las actuales condiciones sigue apostando al crecimiento.
Un simple dato ilustra esta realidad. Los patentamientos de maquinaria agrícola de enero muestran un crecimiento promedio de 32% respecto al año pasado. En el caso de las cosechadoras, la suba interanual llega al 69%. Así surge del relevamiento realizado por ACARA. Esto muestra la buena expectativa que tiene el complejo agroindustrial y contrasta con otras estadísticas que mide esta asociación de concesionarias. Por ejemplo, los registros de autos 0km cayeron el mes pasado un 13% contra enero del 2021. Los de motos crecieron, pero menos del 20%.
-
Te puede interesar
Mendoza se "empobreció" en quince años y crecen los problemas de empleo
La recuperación económica no es general, sino que apunta a rubros determinados. En el caso del campo, este crecimiento se genera pese a la expectativa negativa que provoca la sequía. Los empresarios del sector estiman que se trata de un problema transitorio que dejará paso a un mejora y para eso tienen que estar preparados. Es por eso que se invierte en maquinarias.
Está claro que aún con esta adversidad, el Gobierno de Alberto Fernández dependerá del campo para poder cerrar las cuentas fiscales del 2022 en niveles razonables.
Después del récord alcanzado en 2021, se estima que la sequía recortaría la producción entre u$s5.000 y u$s6.000. Esto impactaría en una baja de las exportaciones del agro de hasta u$s4.000 millones respecto al año pasado. El agro representa el 70% de las ventas externas de la Argentina, aunque llega al 93% si se mide respecto a los sectores de la economía que generan dólares netos. Aún con el condicionamiento climático, el complejo agroindustrial aportará unos u$s38.000 en exportaciones.
Juega un papel importante para esta proyección que los precios internacionales de los productos se mantienen en nivel altos.
El principal obstáculo para un crecimiento mayor es la alta presión tributaria. Desde el sector se reclama una baja de las retenciones. Este es un tema complejo y, desde el punto de vista ideológico del Gobierno, insalvable. Si no se aplica una política de reducción del gasto, algo que parece no estar en los planes oficiales de forma significativa, la única forma de reducir el déficit es a través del crecimiento. El problema es que la misma carga fiscal es la que limita cualquier expansión, lo que provoca un círculo vicioso.
Tampoco el contexto político ayuda. Como muchos otros sectores, las cámaras que representan al sector agropecuario salieron a criticar la renuncia de Máximo Kirchner por el impacto que generó en medios de las negociaciones con el FMI. La tozudez ideológica le impide acercar posiciones con los empresarios agropecuarios, quienes con sus inversiones para aumentar la producción son los que más sostienen al Gobierno.
Lo que necesitan los empresarios de cualquier sector es previsibilidad para saber en qué país están invirtiendo. En uno en el que cada día, desde la dirigencia política, se suma incertidumbre no es el más atractivo para hacerlo.



