El escenario que el Gobierno evita tras acatar el fallo de la Corte
Aún no está claro si la decisión del presidente Alberto Fernández, de acatar finalmente el fallo de la Corte Suprema de Justicia a favor de la Ciudad de Buenos Aires sobre coparticipación, logrará despejar la incertidumbre en los actores económicos e inversores.
La quita de fondos al distrito porteño y las primeras declaraciones de altos funcionarios del Gobierno sobre el fallo relativo a los fondos de coparticipación federal de impuestos, recortados en septiembre de 2020, es probable que hayan generado un daño difícil de revertir.
El especialista económico de MDZ Radio, Carlos Burgueño, analizó cómo repercutiría en materia económica la decisión inicial del presidente. "Esperemos que esto no derive en un problema institucional grave", advirtió.
“El viernes pasado se escapó el dólar blue, hay que ver qué pasa. El tema no es a cuánto llega sino cuando baje a cuánto se ubica”, comenzó explicando el especialista.
Burgueño advirtió que se debe prestar atención en cómo interpreta ahora el mercado el "capítulo que sigue". “Más allá de la cuestión política de fondo de quién tiene razón, la Corte tiene la última palabra. Lo más problemático es que el Gobierno lo convirtió en una cuestión opinable, en sí se puede cumplir o no un fallo” agregó.
“El punto es que se nota que hay unanimidad de cámaras empresarias que critican la decisión de Alberto Fernández, tanto grandes como chicas”, dijo. Para el especialista, el Gobierno puede tomar dos actitudes, la primera es criticar a los empresarios o puede tomar un mirada autocrítica.
“El temor que tienen los empresarios es que hay un gobierno que si se le presenta algo que no les gusta, lo desobedecen. Otra cosa que ven es que éste es un gobierno sin poder, que a esta situación lo arrastraron al presidente, los gobernadores más kirchneristas, quienes encima no lo apoyan” agregó.
Para Burgueño, lo “imperdonable” es que no se está negociando con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. “Lo que no entiende el kirchnerismo es que Alberto es un presidente débil”, manifestó.
“Esperemos que esta situación no derive en un problema institucional muy grave. Con esto terminó la carrera política de Alberto Fernández, demostró con su decisión que es capaz de hacer algo que lo aleja de lo que él debería ser, que es ser un moderado. Lo cual no quiere decir que no termine su mandato, pero puede derivar en una crisis institucional imprevisible e innecesaria que lleve a una crisis económica”, advirtió.
En este sentido, argumentó: “La política es superior a la economía. Si además estamos ante un problema de raíz económica, es mucho peor”. Además, afirmó que con esta situación es posible que los operadores económicos le quiten a Alberto toda posibilidad de cambio económico, ya que puede traer como consecuencia que el Congreso no se pueda poner de acuerdo “en nada”.
“El Gobierno, el año que viene, tiene que enfrentar 4.000 billones de pesos de en vencimientos de Leliq. ¿Con qué confianza lo va a hacer? Puede pasar que con esto Sergio Massa se separe", dijo.
Burgueño afirmó que esta problemática “aparece” en un momento en el que parecía que la economía estaba encontrando “nuevos equilibrios”.
“Lo que se ve ahora es que a este presidente le cuesta tener equilibrios económicos, que va a tener presiones del kirchnerismo y peronismo para incumplir esos equilibrios el año que viene, te lleva a este escenario complicado e impredecible que nos complica a todos los argentinos”, cerró.