Dólar: las tres opciones que se manejan si continúa la sangría de reservas del Banco Central
Esquivando tomar la herramienta devaluatoria de la caja de pertrechos disponibles, el Gobierno optó por implementar un nuevo sistema de control de importaciones (SIRA) más férreo. Sin embargo, desde el advenimiento del SIRA a fines del mes pasado el equipo económico asiste a una sostenida sangría de reservas del Banco Central (BCRA).
Terminado en septiembre el programa del dólar soja, que dejó compras netas de casi US$5.000 millones, el mes pasado el BCRA perdió casi US$500 millones. Y ahora, solo en la primera quincena de noviembre el BCRA ya vendió más de US$1.000 millones. Esto implica que el stock de reservas netas del BCRA haya bajado en más de US$1.000 millones ampliando la distancia con la meta pactada para fin de año con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Dado que el Gobierno resiste el escenario de un abrupto y significativo salto del tipo de cambio oficial, incluso el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, en su exposición en el Simposio del IAEF, confirmó que dentro de la alianza gobernante ni había consenso sobre un plan de estabilización ni para una devaluación. Por ende, en el mercado, desestimando la opción devaluatoria, pergeñan algunas opciones disponibles para el Gobierno.
¿Por qué el apuro? Amén de que en octubre se perdieron reservas, el ritmo con que se están perdiendo ahora es inquietante. En la primera semana se fueron US$370 millones, o sea, a razón de US$74 millones diarios en promedio. Pero en la segunda semana, la pérdida sumó US$528 millones lo que marca un promedio diario de US$106 millones. Entonces, ¿qué puede hacer el equipo económico para dejar de perder US$100 millones diarios?
Aquí se abren tres caminos posibles, por lo menos, bajo la óptica de los expertos locales: hacer un revival del dólar soja, canalizar más importaciones al tipo de cambio oficial turístico, o bien intensificar las restricciones a las importaciones
Cabe señalar que estas tres opciones, pueden incluso, plasmarse conjuntamente, en distintas dosis que si fueran aisladas. Pero veamos una por una.
Ya hace varias semanas en que se escuchan rumores, entre hombres del sector agropecuario, sobre un dólar soja 2.0, que buscaría tener el mismo efecto que el anterior pero de mucho menor impacto. Para el Gobierno hay todavía un tercio de la cosecha sojera de este año que quedó sin vender. A las actuales cotizaciones equivaldrían a unos US$7.000 millones aproximadamente. Sin embargo, a diferencia de la situación de julio-agosto-septiembre, ahora no hay tanto atraso en el nivel de comercialización de la oleaginosa, es el monto estacionalmente que hay a esta altura del año. Claro que esta opción no invalida que se lancen simultáneamente otros tipos de cambio diferenciales como para el trigo u otros productos regionales exportables.
La segunda opción sería elevar el porcentaje de importaciones que se pagan al dólar turista (“Qatar”) que hoy son apenas el 4% del total, las denominadas importaciones “de lujo”. En medio del dólar soja el Gobierno, vía el Decreto 682 (Ley de solidaridad social y reactivación productiva en el marco de la emergencia pública) decidió hacer pasar a un grupo de compras externas por la guillotina del impuesto PAIS y también por el pago de anticipo de impuestos futuros (Resolución 5272 de la AFIP). Así “nacieron” las importaciones de lujo. Esto implicó que aproximadamente el 4% de las importaciones totales comenzaran a canalizarse por el dólar “Qatar”, que duplica al oficial. De modo que antes de optar por devaluar, Economía podría incorporar a más bienes importados a este canal.
Por último, queda siempre, quizás la más fácil, intensificar aún más las restricciones a las importaciones. Hoy entre las Licencias no automáticas, que abarcan a casi la mitad del total de las importaciones, y ahora con el SIRA, Economía dispone de un andamiaje para apretar todavía más el torniquete sobre las compras externas y así frenar la demanda de divisas para importar. Claro que la contracara de esto sería un empujoncito a los dólares financieros, en particular, al contado con liquidación (CCL), que de por si viene sin grandes sobresaltos.
De modo que puede esperarse alguna de estas iniciativas, o algún mix entre ellas, mientras el Gobierno aguarda la llegada de nuevos desembolsos de organismos internacionales. Veremos si todo llega a tiempo. No habrá que esperar mucho, el verano está más cerca que la final de Qatar.

