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Por qué el fracaso del plan económico que se llevó puesto al flamante gobierno de Liz Truss

La primera ministra conservadora no pudo sobreponerse a la propuesta de fuerte rebaja de impuestos para dinamizar la economía, y debió dar un giro radical en su propuesta, que la terminó de eyectar. Es la primera ministra que duró menos tiempo en el cargo en toda la historia británica.

La designación de la conservadora Liz Truss como primera ministra del Reino Unido fue casi el último acto oficial de la extinta reina Isabel II a principios de septiembre. Con sólo 45 días en el cargo este jueves Truss abandonar Downing Street 10, la sede del primer ministro, golpeada por la crisis política y la pérdida de apoyos que generó el programa económico que presentó para reactivar la economía. 

En rigor, su dimisión era casi cosa juzgada, luego de que debiera echar al ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng, el pasado viernes y que su sucesor Jeremy Hunt diera un giro de 180° en el plan económico del Gobierno.

"Soy una luchadora, no una renunciante", había dicho apenas 24 horas antes ante el Parlamento en la habitual presentación semanal de todos los primeros ministros. La declaración no impidió que dimitiera pocas horas después, acosada por lo que la prensa británica ya califica como "desastroso plan económico", que fue rápidamente revertido, tras un cambio veloz de conductor del área económica del Gobierno.

Con la renuncia, Liz Truss, de 47 años, se convirtió en el primer ministro o ministra con menor tiempo en su puesto, con apenas 50 días. Quien le sigue en este ranking es George Canning en 1827, con sólo 119 días. Canning supo dar nombre a una importante avenida en la Ciudad de Buenos Aires, que durante la guerra de Malvinas fue cambiado por el de Raúl Scalabrini Ortiz.

El fracaso de las "Trussonomics"

Al asumir Truss le dio la cartera de Finanzas a Kwasi Kwarteng, un tecnócrata que anunció un programa de recortes de impuestos no financiados por 45.000 millones de libras anuales (unos US$ 48.000 millones), lo que generó una fuerte suba del costo del endeudamiento del sector público.

La respuesta casi natural de los mercados fue el hundimiento de la libra y la alteración de los mercados, que gatilló una intervención de emergencia del Banco Central de Inglaterra y generó hasta las quejas del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Kwasi Kwarteng, intentó un fuerte recorte de impuestos y fue despedido por el descalabro económico que generó.

Kwarteng pronto despedido el pasado viernes y su sucesor, Jeremy Hunt, impulsó un giro de 180° en casi todas las políticas anunciadas en el marco del plan anterior. Pese a este cambio de sentido, el Reino Unido aún está pulseando con las consecuencias de este plan, con una inflación récord y mayores tasas hipotecarias.

Hunt anuló la rebaja prevista del 20 al 19% a partir de abril de la banda básica del impuesto sobre la renta, mientras que a principios de octubre ya se había eliminado el recorte del 45 al 40% contemplada para la banda alta.

Además, al inicio del nuevo ejercicio fiscal en abril, se restringirán los subsidios para limitar el costo de la factura energética para hogares, que había sido introducida este mes y debía durar dos años.

El ministro de Finanzas anunció también que se cancelará el recorte previsto de 1,25 puntos porcentuales del impuesto sobre los dividendos, así como las compras exentas del IVA para los visitantes extranjeros. Todo esto es parte de cambios que suman unos 32.000 millones de libras (37.000 millones de euros) al año. Con el recorte anterior llegaba a 45.000 millones de libras.