Un dólar nuevo y tres ministros: otro capítulo de la crisis para esta semana
Se agotó el tiempo para anticipar la compra de viajes al exterior con tarjetas de crédito. El Gobierno confirmó este fin de semana que lanzará el nuevo dólar recargado para los gastos fuera del país, más conocido como "dólar Qatar".
Sergio Massa y Miguel Pesce deberán presentar esa medida sin posibilidad de anestesia: tres meses de balanza comercial negativa y el aumento de las importaciones de energía barren con la acumulación de reservas que el Gobierno consiguió con el ya fenecido dólar soja. Ahora el Mundial anticipó la temporada alta de salida de divisas por gastos en el exterior, lo que agrava la situación.
Massa terminó el mes de vigencia del dólar especial para liquidar exportaciones de soja con una buena noticia, la acumulación de U$S 7678 millones, y una mala, el establecimiento de más restricciones a la importación de miles de productos. Ambas novedades son las caras de una misma moneda: entran dólares y rápidamente vuelven a salir para financiar importaciones de insumos esenciales.
El Banco Central reconoce que poco puede hacer en materia de limitación de salida de dólares, más allá de lo que hizo hasta ahora. El próximo paso sería directamente la paralización del aparato productivo. Cuando las empresas llegan al BCRA a pedir que les liquiden los dólares para importar ya está con el despacho de mercaderías a plaza. Difícil controlar un proceso en esas condiciones.
Esta semana se presentará el dólar Qatar que se presume podría estar inclusive un poco por encima de los $ 300. Es el valor que Massa cree suficiente para competir con el uso de dólares billetes en el exterior. Es decir, que convenga más pagar hoteles, pasajes o comidas en el exterior con dinero físico que con tarjetas de crédito que luego demandan dólares al BCRA.
Para quién quiera apurarse a realizar pagos con tarjeta al exterior para aprovechar el actual dólar tarjeta que está en $ 274 hay una mala noticia: ya es tarde. Una vez que se anuncie el nuevo valor del dólar Qatar se aplicará a todas las compras con tarjeta cuya facturación aún no está cerrada. Es decir, que las compras realizadas hoy serán liquidadas por las entidades financieras al valor que tenga el dólar en el momento del vencimiento o del pago.
En la calle las sensaciones de la gente estan muy lejos de todos estos problemas: con una inflación claramente instalada en el 100 % anual (lo confirmó el REM del Banco Central que se conoció el jueves de la semana pasada) es imposible fijar algún punto de apoyo seguro para la economía personal de cada argentino. Hasta la CGT ya le dice al Presidente en privado que hasta es imposible continuar negociando subas de estas dimensiones en paritarias. Ya no es cuestión de seguir subiendo precios de la economía; nada alcanzará si no hay un freno a la inflación.
Todo esto sucede mientras Alberto Fernández lleva adelante una reforma del gabinete que sabía inevitable pero no tenía calculada con fecha fija. La renuncia de Elizabeth Gómez Alcorta (exabogada de Jones Huala y Milagro Sala)por el desalojo de los pseudo Mapuches en Villa Mascardi es solo un dato más de la crisis interna que vive el gobierno con el kirchnerismo más duro desde el mismo momento en que Alberto Fernández asumió el cargo.

El presidente hoy no tiene dialogo fluido con Cristina Fernández de Kirchner y las comunicaciones que hay entre ellos, de todas formas, distan mucho de tener el tono que garantice estabilidad política. Juan Zabaleta parte a Hurlingham en un proceso que el gabinete verá continuar con otros ministros-intendentes que volverán a sus distritos a intentar salvar la ropa. La administración de Alberto Fernández ya se convirtió en un lugar donde ningún ministro esta cómodo; más bien todos buscan su puerta de salida.
Massa, mientras tanto, se va convirtiendo en un ministro que tira los problemas para adelante al haber comenzado a ingresar en una dinámica de imposible solución. Cristina Fernández de Kirchner ya está haciendo lo suyo en esto y, si bien mantiene más dialogo con Massa que con cualquier otro sector del gobierno, el freno ideológico técnico que el kirchnerismo duro le aplica al ministro de Economía ya está haciendo estragos en esa gestión.
En el gobierno ya lo tienen claro. Massa pone a Cristina en medio de cualquier discusión que debe enfrentar casi como un escudo. El dilema ahora es que no todos los problemas son iguales. El éxito del dólar soja se dio porque el ministro abrió una ventana de un mes para que los productores liquidaran a un dólar mayor, es decir a $ 200, la cosecha que de todas formas debían liquidar. El dólar Qatar es otra cosa: no habrá festejos, solo protestas porque se encarecerán todos los viajes al exterior. Las buenas noticias, aunque el oficialismo se niegue a verlo, ya se terminaron. Y fue mucho más rápido que lo estimado.



