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Los diferentes tipos de cambio y su impacto en la contabilidad de las empresas

La lista de los tipos de cambio que existen hoy en la Argentina para intentar saber la cotización real del dólar es tan confusa como vasta.

Por Juan Ignacio Renna, Director en Lisicki Litvin & Asociados

Oficial, informal, solidario, MEP, cable. La lista de los tipos de cambio que existen hoy en la Argentina para intentar saber la cotización real del dólar es tan confusa como vasta. Solo mencionamos unas cuantas y ya eso genera incertidumbre y desconocimiento: en relación a cuál de ellas me cobrarán impuestos, o con cuál cobraré mis ventas. Lo cierto es que este fenómeno no ocurre en muchos lugares del mundo, y la incógnita en el ejercicio profesional de las ciencias económicas es como juegan estos diferentes tipos de cambio a la hora de elaborar el balance de una empresa.

Es recurrente escuchar a los empresarios que realizan operaciones al tipo de cambio MEP (Mercado Electrónico de Pago) o CCL (Contado Con Liquidación), considerar a estos indicadores de referencia en relación a tipos de cambio válidos como el oficial, y que por lo tanto podrían utilizarse para realizar las mediciones de los de créditos y deudas en moneda extranjera en el balance contable. Si bien las normas contables no prevén que tipo de cambio utilizar, si establece que las operaciones y saldos en moneda extranjera se deben convertir a la hora de confeccionar los balances, a moneda argentina (peso) a la fecha de la operación o del periodo que se informa, según corresponda. Y la realidad es que en el país existe un único mercado cambiario donde se comercializa moneda extranjera de manera oficial, que es el Mercado Único y Libre de Cambio (MULC) y consecuentemente, de éste último debería tomarse la paridad cambiaria para realizar las mencionadas mediciones.

En ese sentido, también es importante resaltar que, si bien es la más común, la utilización del tipo de cambio que informa el Banco de la Nación Argentina (BNA) no es la obligatoria, sino un tipo de cambio oficial normalmente utilizado por los profesionales. Esto quiere decir que, si la empresa opera normalmente en otra entidad financiera para acceder al MULC, podría utilizar el tipo de cambio que informa dicha organización.

Los otros tipos de cambio conocidos y mencionados anteriormente no son específicamente tipos de cambio, sino el resultado de operaciones de compra y venta de títulos, bonos de deuda u otros instrumentos financieros que generan un “tipo de cambio implícito”, ya que las empresas compran en el mercado local un determinado bono, entregando una cantidad de pesos según su cotización, y lo venden en un mercado extranjero o local (dependiendo de las intenciones de dónde retirar los dólares). De esta forma, la paridad entre los pesos que entregan para la compra del bono, versus el dólar que reciben por la venta, genera el tipo de cambio implícito.

Otra situación que suele suceder, es que a la fecha de cierre del balance las empresas cuenten en su cartera de inversiones con alguno de estos bonos que han comprado en el mercado (local o extranjero) y no llegaron a venderlos. Es que las disposiciones del Banco Central (BCRA) disponen la tenencia por un mínimo de tiempo de los bonos comprados antes de desprenderse de los mismo (lo que usualmente se llama parking). En este caso, la correcta medición contable para bonos que tengan una cotización conocida es el Valor Neto de Realización (VNR) o Valor Razonable, que no es más que el precio que se obtendría de la venta del título, deduciendo los costos asociados.

¿Cuál es entonces el problema para hacer el registro contable? Es que muchas veces existe una cotización tanto en pesos como en dólares, y eso genera la disyuntiva sobre cuál moneda da la correcta medición. La realidad es que aquí debería considerarse la intención de la empresa y el mercado en el cual comercializará esos instrumentos financieros, y así definir qué valor de cotización tomar. Si tiene intenciones de realizarlos y recibir pesos como contrapartida, entonces la cotización en moneda local será la adecuada; en caso contrario, será la correcta en dólares al tipo de cambio oficial.

Es importante destacar también que, a la hora de la presentación de los balances, en todos los casos que ocurran estas situaciones, lo ideal es dar claridad a los usuarios sobre qué metodología de medición se tomó en cada punto, tanto de moneda extranjera como de inversiones (bonos, títulos, entre otros) a través de notas que formen parte de esos asientos.