Cristina dio la orden y autorizó el "plan Guzmán": el Ministro de Economía ahora respira aliviado

Cristina dio la orden y autorizó el "plan Guzmán": el Ministro de Economía ahora respira aliviado

El dinero que girará el FMI servirá para cumplir con los compromisos de septiembre y diciembre. La vicepresidenta dejó en off side a sus senadores.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

En medio del discurso de apertura de la campaña para las legislativas de noviembre de este año, Cristina Fernández de Kirchner despejó estratégicamente una de las dudas más importantes del mercado. Y de la interna de la coalición oficial. El 30 de septiembre próximo Martín Guzmán podrá utilizar parte de los U$S 4.350 millones que llegarán en agosto a través de los Derechos Especiales de Giro (DEGs), para cumplir con el pago de U$S 1.800 millones por los intereses del Stand By firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en agosto de 2018.

Y, si no hay acuerdo previo, otro tanto de ese dinero que enviará el organismo que maneja Kristalina Georgieva desde agosto, también se podrá utilizar este remanente para el pago de los otros U$S 1.800 millones del segundo pago correspondiente al 30 de diciembre.

La liberación de los dólares de los DEGs para este fin, fue habilitada públicamente por la vicepresidenta el sábado, durante el anteúltimo discurso emitido en Escobar por la presentación de las listas bonaerenses del oficialismo para la próxima elección.

Durante el párrafo donde la titular del Senado llamaba al dialogo para enfrentar el problema de la deuda externa en el período pospandemia (con su particular estilo de enfrentamiento y ataque con el que debe luego parlamentar), la ex Presidenta declaraba que "anoche Alberto me decía que en unos días van a ingresar los Derechos de Giro. El FMI decidió entregarle dólares a los países por los estragos de la pandemia. Nosotros no vamos a poder porque en el 2018, después de que en el 2015 tuviéramos un país sin deuda, ahora debemos 45 mil millones de dólares al FMI, además de los 70 mil que se reestructuró la deuda el año pasado”.

El párrafo pasó casi desapercibido en medio de una larga catarata de proclamas políticas de ocasión, sin embargo, representa un cambio de posición radical en el kirchnerismo; producido por la cabeza máxima de esa línea del oficialismo. De manera directa y clara, Cristina Fernández de Kirchner habilitó para que Martín Guzmán tome el dinero que necesite de los DEGs para pagar los vencimientos de deuda; descartando así que los dólares que llegarán del FMI se utilicen para atender las múltiples consecuencia de la pandemia en el país.

Curiosamente, la vicepresidenta exterminó la propia iniciativa que había proclamado desde el bloque del oficialismo en el Senado, desde donde propuso que el dinero, no se utilizara para el pago de los vencimientos sino para difusos planes de ayuda a los afectados por la pandemia, en medio de la campaña por la renovación del Senado y Diputados.

Triunfo de Guzmán

Con esto triunfa la posición del ministerio de Economía, quién siempre había defendido el uso de los DEGs para el cumplimiento de los compromisos de deuda, como mecanismo de sostenimiento del diálogo con los negociadores del FMI con los que se está discutiendo la manera de renegociar los pagos de los U$S 44.500 millones de dólares que se le deben el organismo por el Stand By firmado en los tiempos de Macri.

Fue durante la última reunión en Venecia en el marco del encuentro de ministros de Economía del G-20, donde Guzmán se encontró con Kristalina Georgieva primero y con los delegados del FMI para discutir el caso argentino (la norteamericana Julie Kozac y el venezolano Luis Cubeddu); allí el ministro ratificó que los pagos se concretarían; aunque sin mencionar de donde saldría el dinero. Obviamente este es fungible. Pero no es lo mismo contabilizar como permeables a usar para los pagos a los U$S 4.350 de los DEGs que a las reservas líquidas por unos U$S 7.000 millones que el Banco Central acumuló en lo que va del año.

Con el aval de Cristina Fernández de Kirchner, el ministerio de Economía ya cuenta con la musculación necesaria para poder hacer frente a los pagos, sin necesidad de perder fortaleza de intervención en los mercados cambiarios locales. Dicho de otra manera, la vicepresidenta habilitó la alternativa de disponer de la totalidad del dinero percibido en los últimos meses por el BCRA para garantizarle al mercado que no hay posibilidades de devaluación posible.

En medio de presiones cambiarias sobre el tipo de cambio oficial, la novedad no es menor. Habrá que ver como reaccionan los mercados el lunes; pero para los operadores financieros, el nuevo aval a Martín Guzmán desde la cúpula del poder oficialista no es una noticia volátil y sin consecuencias. Todo lo contrario.

Más si se tiene en cuenta la propia embestida ideada desde el Senado en abril pasado, para prohibirle explícitamente al Ejecutivo (Guzmán), que use el dinero de los DEGs para pagarle al FMI. Hasta ese momento el ala política del oficialismo no tenía dudas. El 100% del dinero que se enviaría debería usarse para atender las consecuencias de la segunda ola del covid-19 y las inevitables medidas que el Gobierno de Alberto Fernández deberá tomar, creen desde el kirchnerismo, para paliar las consecuencias sociales, económicos y fundamentalmente electorales, de la pandemia.

La presión sobre el Ejecutivo se hizo pública en abril, cuando desde el bloque del oficialismo del Senado se publicó un comunicado pidiéndole a la Cámara Baja que apruebe una declaración sobre el tema. Ese proyecto reclama que “los DEG se apliquen para financiar la puesta en marcha de políticas públicas tendientes a resolver los graves problemas de la sociedad argentina derivados de la pandemia de covid-19, tales como salud, reducción de la pobreza, educación, vivienda, generación de trabajo, entre otros” y que esos fondos no se destinen “al pago de la deuda por capital, intereses o gastos, que el país mantiene con dicho organismo financiero internacional y/o con otros países englobados en el Club de París y que en ambos casos se encuentran en vías de negociación”.

En el comienzo del comunicado, los senadores señalan como el objetivo del reclamo al ministerio de Economía de Marín Guzmán. Firman el pedido Oscar Parrilli, José Mayans, Anabel Fernández Sagasti, Carlos Caserio, María de los Ángeles Sacnun, Alfredo Luenzo, José Neder y Jorge Taiana. Esto es, el bloque más cercano a Cristina Fernández de Kirchner.  

Curiosamente aquel reclamo de los legisladores oficialistas tenía un aval casi impensado. Estaba respaldado por un trumpista de la línea dura. Geoffrey William Seiji Okamoto, el ya plenamente establecido como número dos del Fondo, quien presentó en sociedad los DEG el 22 de abril pasado, cuando en una de las conferencias de la Asamblea Anual conjunta del FMI y el Banco Mundial, le tocó aclarar los alcances legales del beneficio presupuestado por unos u$s650.000 millones.

El economista norteamericano anunció que el dinero disponible para cada socio del Fondo (a la Argentina le corresponden unos u$s4.354 millones aproximadamente por estar al día de la cuota correspondiente al 0,7% de las acciones), estaría recién en agosto, que no se podría utilizar para liquidar deuda vencida ni con el FMI ni con otros organismos internacionales y que se deberá aplicar en finalidades específicamente vinculadas con las consecuencias de la pandemia en la economía de cada país. Okamoto dijo que si los países aceptan el dinero, deberán sí o sí aceptar fiscalizaciones directas y puntuales de los agentes del FMI, para confirmar el buen destino de los miles de millones de dólares aportados. Y dijo puntualmente que, sí o sí, los DEG “se deben destinar a adecuar las reservas de los países socios del organismo, no para suplantar programas específicos de crédito en apoyo de reformas estructurales. Tampoco para evitar una necesaria restructuración de deuda que tengan los países con acreedores privados”.

Siguiendo la línea que expuso Okamoto, y que el propio Fondo prometió fiscalizar, el dinero de los DEG sólo podría utilizarse para paliar las consecuencias del Covid, y no para liquidar deuda. No hay problema para Argentina. Como excepción el FMI le permitirá al país usar ese dinero para cumplir compromisos financieros. Con el propio Fondo. El único que hará negocio con todos estos movimientos.

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