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Derribando los cuatro grandes mitos de la innovación

Muchas personas no se lanzan a emprender porque piensan que ya está todo hecho. Sin embargo, se trata de un grave error.

Al mirar películas o leer libros sobre las historias detrás de los grandes emprendedores del mundo, muchos creen que la fórmula del éxito se encuentra en crear un producto o servicio completamente innovador, que rompa moldes y sea totalmente nuevo. Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad. A continuación, algunos mitos de la innovación y el emprendimiento que deben ser eliminados por completo de la mente de las personas.

Mito 1: la innovación es pura creatividad

Esto es mentira, completamente falso. Se puede ser innovador en los negocios sin ser creativo al extremo.

Parece una contradicción, pero no lo es. Por ejemplo: se puede innovar en un emprendimiento adaptando un proceso de otro país que aquí no se conozca. Si la jugada sale bien, las ventas pueden aumentar y el negocio crecer.

Un caso cercano es el de Marcos Galperin y Mercado Libre, al momento de su creación, compañías como eBay ya existían y ofrecían los mismos servicios que la empresa argentina, sin embargo, no se encontraban en América Latina.

La creatividad es solo una parte de la innovación. Una pieza más del rompecabezas, no el juego completo.

Mito 2: el genio solitario

Se suele creer que genios como Thomas Edison o Steve Jobs hicieron todo por su cuenta. Sin embargo, la realidad es que detrás de ellos hubo un equipo que los acompañó: mientras que Edison tenía más de 15 personas trabajando junto a él, Steve Jobs, por su parte, contaba con toda una organización (sin su programador y socio, Steve Wozniak, ni siquiera pudo haber comenzado, ya que Jobs tenía grandes ideas, pero no sabía escribir código).

En todo proceso de innovación hay una figura principal, pero el equipo es un factor muy importante.

Mito 3: el momento de inspiración divina

Es común pensar que para innovar se necesita un momento de inspiración mágico que golpea la mente como un relámpago y cambia la vida por completo. Sin embargo, nuevamente, esta es una verdad a medias.

Aunque en algunos casos particulares las buenas ideas aparecen de un momento para el otro, la realidad indica que, generalmente, hay que buscarlas a través del trabajo duro. Para esto hay que involucrarse por completo en la actividad principal, conocer los servicios o productos ofrecidos de manera profunda y entender a los clientes de forma global.

Mito 4: las ideas son todo

Las ideas por sí solas valen poco; la ejecución de las mismas, por otro lado, pueden valer millones. La gran diferencia entre un emprendedor y un soñador es que el primero se puso en marcha y materializó sus ideas.

Por ejemplo, en el caso de Jack Ma, fundador de Alibaba y una de las personas más ricas del mundo, de no haber trabajado duro para poner en marcha su idea de negocio, no habría alcanzado el éxito actual, ya que antes de llegar a donde se encuentra actualmente, el empresario asiático suspendió dos veces el examen de acceso a la universidad y fue rechazado en más de 30 trabajos.

Como se puede observar, el mundo de la innovación y el emprendimiento está repleto de mitos que solo atentan contra el progreso. Tras conocer la verdad, ahora es el momento de trabajar duro y exprimir al máximo las capacidades para ser el próximo líder del mañana.