La "invasión española" que se prepara y un nuevo frente de batalla para Alberto Fernández

La "invasión española" que se prepara y un nuevo frente de batalla para Alberto Fernández

Controles españoles. UIA más combativa. Laboratorios enviaron mensaje. Lecciones peruanas.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Visita de control

Tanto desde Madrid como desde Buenos Aires se asegura que la llegada al país del jefe de gobierno español Pedro Sánchez tiene como fin específico la ampliación de las inversiones del estado europeo fuera de sus fronteras. La intención española es revivir la experiencia que a fines de los '80 y comienzos de los '90, ejecutaron el socialista Felipe González y el centroderechista José María Aznar para ampliar la presencia de las empresas de ese país en el exterior; fundamentalmente América Latina. Esa experiencia continuó hasta comienzos del siglo, pero fruto de la crisis del 2008 y la caída de la economía española se frenó.

El nombre del nuevo plan lanzado por el gobierno del país europeo, apoyado por el Partido Popular, es “Plan de Acción 2021-2023", y pretende coordinar acciones bilaterales tendientes a reforzar y profundizar la relación bilateral en tanto socios estratégicos”. Este Plan de Internacionalización de la Economía Española 2021-2022 incluye una declaración que indica que "España sitúa a América Latina, especialmente a Argentina, como región prioritaria para el destino de los proyectos y las inversiones”. Sin embargo, el propio listado de compañías que llegan al país acompañando a Sánchez, genera dudas. Figuran Abertis, Codere, Telefónica, Grupo Puentes Santander, BBVA, Mapfre e Indra; todas empresas que ya están presentes en la Argentina, y que tienen expectativas más cercanas a saber si continúan con sus inversiones locales que de profundizarlas. Será importante saber cual es para las compañías el mensaje que Alberto Fernández tendrá para ellas esta semana. Especialmente si hay algún tipo de aclaración sobre lo que se quiere hacer con las tarifas y con el plan de inversiones del mundo. Y, si se puede, saber qué quiso decir el Presidente en su frase hacia el ruso Vladimir Putin: "El Capitalismo ha fracasado".

UIA renueva autoridades, ahora más combativas

Daniel Funes de Rioja. Foto: Télam

Daniel Funes de Rioja es desde ayer el nuevo titular de la Unión Industrial Argentina (UIA); un ámbito que conoce más que bien (es histórico vicepresidente ejecutivo del foro empresarial), pero que desde su llegada promete convertirse en un estrado de cierto enfrentamiento con el gobierno de Alberto Fernández. El histórico presidente de la Coordinadora de Industria de Productos Alimenticios (Copal) llega impulsado por las empresas más grandes del país dedicadas a la producción de alimentos, bebidas y productos de consumo masivo, además de las metalúrgicas y empresas de construcción. Su misión será concreta: enfrentarse a los intensos frentes abiertos con el gobierno nacional, especialmente la secretaría de Comercio Interior de Paula Español, por la aplicación de los más de 10 planes cruzados de controles de precios. Según las compañías del sector de donde proviene Funes de Rioja, la asfixia es casi total, se necesita una mayor flexibilidad en la política de precios finales, se debe terminar con la política de controles no sólo de precios sino de fiscalización de las líneas de producción, además de una representación más fuerte ante los intentos acelerados del oficialismo de prohibir, encarecer y trabar exportaciones de alimentos al exterior. Todo esto además de denunciar la presión impositiva, las dificultades para el acceso a divisas para importar insumos y bienes de capital y el reclamo eterno de mayor flexibilización laboral. Debutará pronto en su rol. Hoy se cruzará con el presidente Alberto Fernández en el acto organizado por la visita del jefe de gobierno español Pedro Sánchez.

El mensaje de los laboratorios

Se escuchó ayer en el Congreso la palabra del gerente general del Pfizer, Nicolás Vaquer; explicando, según su versión, sobre los motivos por los cuales no llegaron, aún, al país las vacunas contra el Covid que ya deberían estar en la Argentina. El empresario aseguró que no hubo pedidos ilegales ni avanzó sobre las exigencias de socios locales para producir. Sólo reconoció que el gobierno nacional no solucionó los problemas legales vinculados con las garantías legales para que lleguen las vacunas, aclarando además que la compañía está en plenas negociaciones para solucionar la dificultad.

Luego de la exposición virtual de Vaquer, desde el sector privados llegaron más explicaciones sobre el mensaje del hombre de Pfizer. Sucede que, además del CEO de la compañía, es también temporalmente el titular de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME), la entidad que representa a 41 laboratorios de capitales extranjeros; entre ellos, y además de Pfizer, AstraZeneca, Sanofi, GSK, Janssen  (Johnson & Johnson) y los representantes locales de Moderna. Esto es, todos los laboratorios que ya tienen vacunas para ofrecer o podrán tenerlas en el corto o mediano plazo. En síntesis, lo que Vaquer reclamó, vale no sólo para la compañía que dirige, sino también para el resto de los laboratorios de CAEME.

Lecciones peruanas de estabilidad monetaria

El partido Perú Libre, que llevó a Pedro Castillo a punto de convertirse en presidente electo de ese país, se ocupó de distribuir a periodistas de todo el continente declaraciones del candidato sobre su visión de la política económica hacia delante. Especialmente en lo referido a su visión de la estabilidad monetaria peruana. El dirigente, proveniente del sindicalismo docente y de tendencia socialista (según él mismo se describió), aseguró el lunes pasado que en su partido respetarán "la autonomía del Banco Central de Reserva, que ha realizado una buena labor manteniendo la inflación baja durante más de dos décadas". El candidato de izquierda dijo también que "reiteramos que no hemos considerado en nuestro plan económico estatizaciones, expropiaciones, confiscaciones de ahorros, controles de cambios, controles de precios o prohibición de importaciones".

Cabe recordar que Perú, luego de décadas de problemas inflacionarios y de inestabilidad macroeconómica y financiera, sostiene una estabilidad envidiable que se refleja en una inflación que registró 2,2% en 2018, 1,9% en 2019 y 2% el año pasado. El Banco Central de reservas de Perú fijó desde 2002, un esquema de metas explícitas de inflación, encontrándose el rango de tolerancia entre 1 y 3 por ciento de equivocación, luego de la cual su presidente debe dar cuentas en el Congreso. Cabe decir que esta última situación nunca se dio. Por otro lado, y más allá de las inestabilidades políticas locales, la última colocación de deuda voluntaria externa de ese país llegó a los U$S 4.000 millones en noviembre de 2020, con una tasa de interés de 4% en un bono a 100 años; recibiendo además ofertas por nos U$S 10.000 millones. El dinero, en su totalidad, fue presupuestado para enfrentar las consecuencias de la Pandemia en el país, que llevó a una caída del PBI de casi 13% y a un desequilibrio fiscal de más de 9% del producto. Esta crisis es en parte causal del avance de Castillo y su propuesta. Sin embargo los principales analistas locales afirman que este año volverán a ajustarse las cuentas fiscales y, aunque se mantendrá un desequilibrio cercano al 1,5/ 2%, para el 2022 volverá el superávit.

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