Lo que no hay que hacer antes de comprar acciones

Lo que no hay que hacer antes de comprar acciones

Al momento de armar una cartera de acciones, no solo hay que fijarse en la distribución de ganancias de la compañía, sino también en otros factores aún más importantes.

Inversor Global

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Dentro de los instrumentos de inversión más populares se encuentran las acciones. Estos activos, que representan el capital social de una compañía, brindan dos fuentes de ingresos, siendo una de ellas el pago de dividendos. A pesar de que cobrar una renta de manera periódica resulta atractivo, no solo hay que fijarse en este aspecto al momento de invertir en acciones.

Crecimiento con el paso del tiempo

El principal objetivo que se debe buscar al invertir en acciones es la valorización que el mercado ejerce con el paso de los años.

Normalmente, el precio de mercado de una acción se encuentra estrechamente vinculado a la evolución financiera de la compañía. Es por esto que, si la empresa gana dinero y se expande, la cotización de sus acciones también aumentará. Por el contrario, si el negocio va mal, las acciones caerán.

Una compañía con larga trayectoria en el mercado, muy consolidada y en plena etapa de maduración, suele retornar entre un 9% y un 11% anual promedio en dólares. A su vez, si la compañía está en proceso de crecimiento y es relativamente joven, el crecimiento puede ser exponencial, como el caso de Tesla, la cual subió un 700% solo en 2020.

Para determinar si una acción crecerá con el paso del tiempo, se suelen analizar aspectos fundamentales como el contexto macroeconómico, las condiciones del mercado, los ingresos, ganancias y deuda de la compañía, la competencia que ofrece productos o servicios similares, el equipo de ejecutivos que la gestionan, entre otros.

No es una tarea sencilla y se requieren sólidos conocimientos de economía, finanzas y contabilidad, pero es la forma más sensata de apuntar a ganar dinero en el largo plazo invirtiendo en acciones.

Lógicamente, el pago de dividendos también puede ser un disparador para tomar una decisión de inversión, pero, normalmente, la tasa de dividendos de la mayoría de las empresas es del 3% anual, en promedio, lo que significa que solo supera muy levemente a la inflación en dólares.

En el mejor de los casos, la empresa crece por su valorización y, además, reparte buenas ganancias, pero, generalmente, si distribuye considerables dividendos quiere decir que no está utilizando el dinero para reinvertir en proyectos que le permitan continuar creciendo, lo que se traduce en una menor probabilidad de que las acciones crezcan exponencialmente con el paso del tiempo.

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