El mercado ya no desea pesos: fracasó otra licitación de deuda

El mercado ya no desea pesos: fracasó otra licitación de deuda

El MInisterio de Economía sólo logró refinanciar el 51% de un vencimiento por $72.500 millones. Quedó la sensación de que el mercado está saturado. De confirmarse esta tendencia, sólo le queda a Martín Guzmán la posibilidad de financiarse con la emisión de pesos del BCRA. Más inflación a futuro.

Guillermo Laborda

Guillermo Laborda

Un dato que pasó desapercibido entre la repercusión de la inflación de marzo del 4,8% provino de los mercados financieros: por segunda vez una licitación de Letras del Tesoro Nacional no llegaba renovar los vencimientos. Ayer renovó sólo el 51% de los vencimientos que ascendían a $72.500 millones. ¿Qué tiene de importancia ese dato? Mucha. El ministro de Economía recurre a los mercados para renovar la deuda que vence pero además para financiar el rojo fiscal. Si no consigue fondos, debe recurrir al financiamiento a través de la “maquinita” del BCRA, la impresión de billetes desde la Casa de la Moneda.

Hasta podría decirse que esa señal es más relevante que el 4,8% de inflación de marzo dado que permite anticipar el comportamiento futuro de los precios en la Argentina. La asistencia del Tesoro al Banco Nación superó los $2,1 billones en 2020 y apunta a ser de $1,7 billón en el corriente año según el Presupuesto 2021. En la medida en que el gobierno pueda financiar el rojo fiscal con deuda reduce el impacto en la inflación, pero ayer quedó la sensación de que el mercado no tiene mayor apetito por papeles argentinos en pesos. Por ende el camino para el equipo económico se reduce a dos opciones: ajustar las cuentas públicas y reducir el déficit fiscal o bien seguir emitiendo pesos y alimentar la inflación ya se estima rondará el 50% en el año.

La pandemia tiene diferentes impactos en lo que se refiere a lo monetario y en definitiva a la inflación. Por un lado, el año pasado, el covid-19 generó un incremento de la demanda de pesos por motivos precautorios en el público. La gente atesoraba los pesos por la incertidumbre reinante. Con la apertura de la economía tras la feroz cuarentena, esa demanda de pesos fue cediendo y trasladándose gradualmente a los precios. Del otro lado, el cierre de la economía recientemente dispuesto impactará en la actividad económica y por ende el rojo fiscal del 2021. De hecho el gobierno acaba de anunciar que dará un bono de $15.000 a los beneficiarios de la AUH, lo que implica un aumento del gasto en hasta $45.000 millones.

Otro dato que surge de los mercados es que los inversores dejaron de verse tentados por los activos que ajustan por el CER, es decir por la evolución de la inflación. Se esconde detrás de esta conducta la desconfianza existente en que en algún momento, el gobierno disponga un “retoque” en la forma en que se indexa la deuda en pesos. Los antecedentes no juegan a favor: la intervención del INDEC en 2007 se disparó por el mayor pago de intereses sobre la deuda indexada que generaba la inflación creciente. Como son títulos emitidos bajo legislación argentina, es imposible recurrir a la Justicia para reclamar y tener éxito en ese intento.

Lo que deja como conclusión la semana en lo financiero es que la demanda de pesos queda muy por debajo de la oferta que hace el BCRA con la emisión actual y futura. Para peor, las tasas de interés son de sólo 2,5% mensual lo que quita todo atractivo al inversor a que se vuelque al plazo fijo tradicional. Sí crecen, en simultáneo, los plazos fijo UVA que dan cierta cobertura y tienen más respaldo que un bono o letra del Tesoro Nacional indexado. Lo que está claro de todas maneras es que el peso no despierta gran apetito al inversor.

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