Análisis: ¿cómo va a ser la inflación en Argentina el año que viene?

Análisis: ¿cómo va a ser la inflación en Argentina el año que viene?

Luego de escuchar al Presidente Alberto Fernández decir que no cree en los planes económicos, en MDZ Radio conversamos con la economista Marina Dal Poggetto sobre las posibilidades de Argentina de "rebotar" y recuperarse económicamente.¿Podrá el gobierno ajustar sus cuentas en un año electoral?

Victoria Chales

Victoria Chales

Durante una entrevista realizada en la quinta de Olivos por el diario británico Financial Times, Alberto Fernández dijo "francamente no creo en los planes económicos". El Presidente estuvo respondiendo sobre los temas más complejos de la economía argentina: el pago de la deuda, el caso Vicentin, la recuperación pospandemia, la inflación. También hubo tiempo de contestar preguntas políticas sobre su relación con la Vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner.

Aunque la intención fue despegarse de Mauricio Macri, que con muchos planes no concretó ninguno, lo cierto es que en medio de la pandemia "es muy difícil establecer objetivos de corto y mediano plazo". Así explicaba Marina Dal Poggetto, economista y directora ejecutiva de la Consultora Eco Go en comunicación con MDZ Radio sobre los dichos del Jefe de Estado.

"Luego de dos años de recesión muy pronunciada y con un desplome de la actividad asociado al cierre de las economías con la cuarentena, la capacidad para rebotar está". Esta fue la premisa desde la que partió la directora ejecutiva de Eco Go para establecer los puntos de partida distintos que tuvieron Macri y Fernández en términos económicos.

"A diferencia de Macri que tenía cuando llegó una economía con los fundamentos muy desalineados: los precios relativos muy desordenados, el dólar atrasado, brecha cambiaria, tarifas muy rezagadas y un desequilibrio gemelo fiscal externo", el gobierno actual no cuenta con las mismas condiciones. Hoy en día, "tenés un dólar más adelantado, las tarifas no tan rezagadas y una macroeconomía que ajustó y que como contracara de ese ajuste, tiene superávit en las cuentas externas". 

Ahora bien, a contramano hay tres cosas: "Una inercia inflacionaria mucho más alta, contenida en mitad de la pandemia porque están los sindicatos procurando sostener el empleo, pero que se reavivarán una vez que las cuarentenas desaparezcan". Luego, el país está profundamente endeudado y aunque se está negociando con los acreedores, el proceso se está prolongando mucho más de la cuenta y está siendo muy costosa. Sin embargo, "si se llega a buen puerto en la negociación se descomprime enormemente el corto plazo". Y, después de todo, lo que hay en Argentina es un agujero fiscal muy grande, igual que el resto del mundo.

El gran objetivo de la Economía pospandemia debiera ser "consolidar las cuentas fiscales después del gran desajuste de este año". Entonces la pregunta más importante, apunta Dal Poggetto es si "podrá el gobierno hacer un ajuste fiscal en el año electoral partiendo de que este año dejará un déficit de 7 u 8 puntos del producto.

Para evitar un descalabro macroeconómico se necesitan al menos 4 cosas señala la economista: hacer desaparecer el gasto Covid-19. evitar la disparada del gasto público, establecer algún esquema de recomposición de las tarifas y recuperar el margen para obra pública.

El gasto Covid debe ser transitorio, no permanente. Aquello que se destina a los programas de ayuda deben terminarse, como los ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción) y los IFE (Ingreso familiar de Emergencia). 

Para manejar la inercia se debe con el ajuste que hizo el gobierno al inicio de la gestión cuando cambió la indexación previsional, mantenerlo y evitar una disparada del gasto. Esto incluye la paritaria del sector público.

El congelamiento de las tarifas está establecido hasta fin de año. Pero hay que generar un esquema de recomposición de tarifas, sobre todo si el cambio va a tener algún movimiento, no se pueden mantener congeladas por siempre.

¿Y qué pasará con la inflación?

En la Economía Argentina, explica Dal Poggetto, la dinámica inflacionaria tiene un componente de puja distributiva donde hay una carrera entre precios y salarios. Durante buena parte del kirchnerismo, los salarios le ganaban sistemáticamente la inflación, en buena medida porque se venían anclando los precios: el dólar y las tarifas de servicios públicos. En 2018 como contracara de intentar corregir ese atraso en el dólar se produce la corrida cambiaria que lo llevó finalmente a 60 pesos y, por tanto, la inflación pasó de la "zona del 20 y pico, a 50 y en consecuencia una caída de la capacidad de compra de los salarios.

La expectativa inicial del gobierno de Frente de todos era la recuperación de la capacidad adquisitiva de los salarios. Lo ideal sería que las demandas salariales vayan en proyección de una inflación futura y no una pasada. La pandemia acelera esa dinámica dónde varios sectores acordaron bajas nominales de salario. Hay una contención de los precios dada en parte por las propias empresas, otro tanto por las actividades que cesaron como es el Turismo y la Hotelería, y finalmente están aquellas que están regulados por el Estado como el servicio por cable, telefonía móvil y alquileres. Luego, continúa la economista de Eco Go, hay una parte del índice que es libre, una parte de ello es el dólar. Por eso, la inflación en precios mayoristas del mes de Junio llegó casi al 4 % porque el gobierno limitó el acceso a las empresas al mercado oficial del dólar y todos esos precios atados a la moneda norteamericana suben un escalón. Por este motivo, con la cantidad circulante de pesos, el cepo es una medida para regular esa presión sobre el mercado cambiario, pero no a los niveles en que nos encontramos.

¿Qué posibilidades tiene la Argentina cuando termine todo esto?

El escenario que se abre el próximo año, dependiendo de como se manejen las tres cosas que dependen del gobierno: "la deuda, la consolidación fiscal y la capacidad para postergar los vencimientos con el Fondo Monetario Internacional que empiezan a vencer justo un mes antes de las elecciones del año que viene". Si el gobierno logra encarrilar estas "tres patas de la agenda", aparece el margen para ir a un esquema de estabilización y que la economía rebote desde un nivel bajísimo como el de este año. "Si alguna de esas tres patas falla, difícilmente pueda salir del agujero fiscal en que se encuentra".

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