Catena Zapata celebró medio siglo de la línea Saint Felicien
El Palacio Errazuriz, actual sede del Museo de Arte Decorativo, fue testigo la semana pasada de una celebración especial: el medio siglo de existencia del vino Saint Felicien, etiqueta que fuera realizada hace 50 años por el artista Carlos Alonso.
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En la celebración del medio siglo del lanzamiento de esta línea estuvo presente el zar de la industria, Nicolás Catena Zapata y algunos de sus familiares. Fueron invitados personalidades de la cultura, la gastronomía.
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Martín Wullich y Guido Parisier, entre los asistentes.
El director Comercial de Catena Zapata, Arnaldo Gometz, comenzó la reunión con una pregunta: "¿Qué significó aquel lanzamiento medio siglo atrás? Una verdadera revolución en la vitivinicultura nacional, donde los vinos sólo se identificaban como vinos finos tintos y vinos finos blancos. Significó la génesis de lo que, aún hoy, constituye la principal misión de nuestra Bodega, el elaborar vinos capaces de competir con los mejores y mas prestigiosos del mundo", agregó.

Germán Martitegui, Arnaldo Gometz y Alejandro Vigil.
El ejecutivo también trazó un paralelo de la historia de la bodega con la del Palacio Errazurri. Y expresó: "Quince años antes que se terminara este Palacio que hoy nos cobija, en el año 1902, Nicola Catena, el iniciador de la Familia en Argentina, ya había plantado su primer viñedo a orillas del Río Tunuyan, en Mendoza".
Gaston Perez Izquierdo, CEO de Bodega Catena Zapata, afirmó en la ocasión: "Para nosotros estos 50 años representan el hito de haber lanzado el primer vino varietal de la Argentina y el primero en contener arte en su etiqueta".
Carlos Alonso, el autor de la primera etiqueta, a su turno sostuvo: "Mi relación con el vino nació mucho antes, como mendocino, nacido en Tunuyán, y criado en Mendoza". Su intervención fue leída por su hija Mercedes, ya que el artista reside en Córdoba.
Mientras tanto, Nicolás Catena Zapata abrió las puertas de una finca histórica, en Rivadavia, llamada "La Vendimia", un conglomerado de 700 hectáreas. Se trata de una propiedad que adquirieron sus padres, Domingo Vicente y Angélica Zapata, en los años 40.
Nicolás y su mujer Elena Maza, en Rivadavia.
Laura Catena recuerda momentos de su infancia allí. "A mí me encantaba ir a La Libertad, la casa de mi abuelo en Rivadavia. Para mí, "La Vendimia" era el lugar donde mis padres recibían amigos y La Libertad, donde yo me encontraba con el nonno, que nos convidaba un prosciutto riquísimo hecho por él".
El zar, a los 76 años, también se refirió a su historia de amor con Elena. "Es un tema que hablamos mucho con ella. Después de 54 años juntos, creemos que es porque disentimos mucho y, de alguna manera, eso nos obliga a resolver nuestras diferencias a través del diálogo. A los dos nos encanta filosofar y como tenemos tanto para hablar, acordamos un día y una hora para hacerlo. Así fue toda nuestra vida y se ve que nos funcionó", confesó, entre sonrisas.
Laura, quien ha tomado la posta pionera de una familia ineludible en la historia de la vitivinicultura argentina, también afirma: "Es muy emocionante tener la oportunidad de continuar el legado de mi bisabuelo, pero, como a papá, lo que más me mueve es lo patriótico. Si bien afuera ya saben que nuestro país es el quinto productor de vino, mi obsesión es que un vino argentino -que puede ser Catena o no- sea tan respetado como un Romanée-Conti o un Château Lafite".
Rivadavia y la familia Catena: una relación poderosa. Lo explica el propio Nicolás: "Mi vocación nunca fue ser empresario. Yo quería ser un intelectual como mi madre, que fue directora de escuela en Rivadavia, pero también quería darle el gusto a mi padre de continuar con el proyecto de mi abuelo... Tanto es así que rechacé la posibilidad de hacer un Doctorado en la Universidad de Chicago, con todo pago, para entrar a la bodega. Al poco tiempo, me cedió el mando. Yo tenía 23 años".
Mal no lo hizo. Décadas de éxito lo avalan.





