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Sebastián Zuccardi: "A partir de la Bonarda, aprendí a desvestir a los vinos que hago"

Se trata de uno de los enólogos jóvenes más destacados de Mendoza. Él y su padre, José Zuccardi, charlaron con MDZ Online en Burdeos sobre la realidad de esta cepa que escolta al Malbec, en una entrevista ímperdible. ¡Hacé click!

El espacio de bodega Zuccardi en la Vinexpo fue uno de los más grandes y notorios de la sección argentina. Es que esta tradicional familia vitivinícola tenía sitio propio, frente al colectivo de Wines of Argentina y al del Consejo Federal de Inversiones.

Entre degustación y degustación, charlamos con Sebastián Zuccardi y su padre, José, sobre este varietal al cual muchos clasifican como una revelación; y como el "hermanito menor" del Malbec argentiino: la Bonarda.

"A mí siempre me gustó la Bonarda. En todas las fincas de la familia plantaba una superficie con Bonarda. Lo hicimos en el Este, pero también en Altamira o en San Pablo, a más de 1400 metros de altura", comienza diciendo Sebastián.

"En el mundo del vino, cuando caminás ferias como la Vinexpo, te das cuenta que las cosas que realmente trascienden son las que tienen identidad. Cuando el producto está relacionado con la historia del lugar. Y mi proyecto con la Bonarda tiene una historia".

"¿Por qué hay decenas de miles de hectáreas plantadas de Bonarda en Mendoza? Porque la variedad tiene una adaptación fantástica a nuestro lugar. No se multiplicó así como así, sino que han sido generaciones de viticultores que la han trabajado en nuestro suelo", considera el joven, que es ingeniero agrónomo y winemaker.

"La Bonarda tiene una genial adaptación en las zonas de menor altura, pero a mí me ha gustado también, y lo he tomado como un desafío, el explorarla y plantarla en altura. La idea en Zuccardi siempre ha sido hacer la mejor Bonarda que pudiéramos, en todas nuestras fincas".

Le preguntamos a Sebastián si la gente que toma Bonarda en estas ferias se sorprende... a la luz de ese prejuicio que muchos todavía profesan, pensando que es un vino menor. "Argentina lo que tiene que hacer hoy es comunicar lugares, y vinos únicos. Vinos con identidad y vinos que vienen de lugares en particular. Me parece que la Bonarda, dentro de las variedades que yo conozco y trabajo en Mendoza, tiene una gran adaptación. Es una uva para hacer vinos muy jugosos, con una estructura tánica menor y que funciona muy bien", responde el Zuccardi hijo.

"Cuando uno se dedica al viñedo, ese prejuicio o ese pensamiento de que puede ser un varietal menor desaparece. Hoy nuestro Emma Zuccardi, que es puramente Bonarda, creo que es el vino que más rápidamente se vende en nuestra bodega. Es un vino que entre nuestros clientes e importadores, ha tomado importancia".


Sobre las diferencias entre los tres tipos de Bonarda que cultiva, Seba nos explicó que ha "plantado Bonarda en tres lugares, y los tres me importan e interesan. En Santa Rosa, la pantación más baja. En Altamira, a 1100 metros y suelo calcáreo, y en San José, a 1400 metros. Son tres Bonardas completamente diferentes. La de Santa Rosa, a menor altura, va más hacia la fruta negra, con poca expresión en nariz pero una boca más ancha. En Altamira se da una Bonarda con mucha textura en la boca y fruta roja, y cuando te vas a San Pablo, que la cosechamos con 12 de alcohol, da una columna vertebral con taninos y estructura muy interesante para el corte".

"La Bonarda me ha enseñado muchas cosas a mí. He cometido muchos errores con ella, porque cuando quería experimentar, por ejemplo, decía: “Voy a cosechar más tarde y le voy a meter mucha madera”. Y la Bonarda es una variedad extremadamente sensible a la madera. Si te pasás con un poquito de madera, la Bonarda se tapa. Eché a perder varios litros de vino por usar mucha barrica. Con Emma sólo hay un 5% de barrica: lo demás lo vinifiqué y lo guardé en hormigón –eso me permite hacerla guarda en un material natural que permite la micro oxigenación-".

"A partir de la Bonarda, aprendí también a desvestir un poco a los vinos que hago, y a no tener miedo a desnudarlos un poco: darles un perfil más fresco, más auténtico. A mí me preocupa que mis vinos tengan elegancia, y no mucha concentración. Que se sienta el terroir. Quiero trabajar más en el viñedo, y que la bodega sirva para cuidar todo lo que se hizo en el viñedo", cerró Sebastián.

La palabra del padre: José Zuccardi

Charlando también con José Zuccardi, le preguntamos cuál es su visión sobre esta cepa que es tan interesante, y que tanto le ha servido a la Argentina.

"Una de las características de la Argentina es la diversidad. No solo tenemos Malbec, sino que tenemos otras cepas únicas, como la Bonarda y el Torrontés. Las cepas únicas ayudan a construir la identidad del país", comenzó diciendo José.


"Yo siempre digo que la fortaleza, el potencial de una variedad como Bonarda es que es única de Argentina, y paradójicamente, la debilidad de la Bonarda es, también, que es única de la Argentina. Hacer conocer una variedad que otros no producen implica un esfuerzo de comunicación muy grande".

"Creo profundamente en la calidad de la Bonarda, y pienso que en el tiempo se va a ir conociendo cada vez más. Tenemos que ser conscientes que hay mucho trabajo por delante para lograr eso. Hemos tenido en Argentina una gran suerte y una enorme oportunidad con Malbec, porque este varietal en el mundo entero se conoce y se sabe que el nuestro es el mejor. Esto lleva a que muchos otros países quieran producirlo, pero las características climáticas y el terroir que tenemos en Mendoza dan la oportunidad de que nuestros Malbec no tengan comparación. Esta variedad se ha difundido de una manera increíble, y tiene que ser un ejemplo. Ojalá seamos capaces de desarrollar suficientes bonardas con la calidad necesaria para comunicar esta variedad en el mundo: estoy seguro de que tenemos una gran oportunidad. La llave y el éxito de un vino tienen que ver con su calidad y con la buena comunicación que hagamos de él", finalizó Pepe.