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Romeo Santos y los móviles policiales

Una reflexión de sobre cómo se gasta (o malgasta) la plata en Mendoza. La columna de Mauricio Llaver.
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 Dicen que lo de Romeo Santos estuvo buenísimo pero yo no puedo opinar al respecto, porque hasta hace un par de semanas ni sabía quién era. Qué le vamos a hacer. Pero sé que costó cinco millones de pesos que salieron de los impuestos que pagamos entre todos.

Al día siguiente del show, una amiga me llamó para contarme que en su casa han robado tres veces y que está desesperada, porque no puede estar tranquila ni en su hogar con su hijita pequeña. Han hecho decenas de denuncias, pero a lo sumo han puesto un solo policía, a pie, para custodiar el lugar. Por lo cual los ladrones circulan tan cómodos que la última vez entraron a una casa de a cinco, encapuchados, bajaron la puerta de un escopetazo y cargaron todo lo que encontraron antes de irse tranquilos.

La frase de mi amiga fue: “Si hubiera un móvil policial, por lo menos sabrían que no pueden entrar tan fácilmente”.

El jueves entrevistamos a Ángel Cirasino en “After Office” tratando de encontrar ideas para la Mendoza que viene. La primera de sus recomendaciones fue ordenar el gasto “sin que eso signifique que se tenga que gastar menos”. Pero ordenarlo, establecer objetivos y fijar prioridades. O sea, gastar en lo que se tiene que gastar y ahorrar en lo que no es necesario gastar.

Entonces las fichas se juntan y yo me pongo a sacar cuentas, porque es más fuerte que yo. Y pienso en los cinco millones de Romeo Santos que quizás no sean tantos para él, porque si es tan bueno ya debe ser millonario. Pero se me ocurre que quizás el Estado mendocino podría haber gastado (o “invertido en cultura”) sólo un millón para esa noche. Y que con ese millón se podría haber invertido en tres buenos artistas mendocinos, pagándoles 300.000 pesos a cada uno, que seguramente sería una plata buenísima para ellos.

Y que con los cuatro millones de pesos que se hubieran ahorrado se podría haber hecho, por ejemplo, una buena licitación de móviles policiales. Y que con eso podríamos tener 10 ó 15 ó 20 móviles más para custodiar los barrios donde vive mi amiga y donde viven muchísimos otros mendocinos que no conozco, pero que tienen derecho a vivir tranquilos, especialmente adentro de sus casas.

Entonces volvemos a lo mismo de los últimos años: que no es que haya faltado plata sino que no se ha sabido cómo invertirla bien, y que de pronto nos encontramos con que no tenemos seguridad, que se nos corta la luz y que los caños de agua que se arreglan en septiembre se tienen que volver a arreglar en marzo, por ejemplo. Y que, como vienen las elecciones, es hora de que los candidatos nos digan más en concreto cómo nos quieren gobernar y cómo van a manejar los más de 5.000 millones de dólares que tenemos de presupuesto, que son muchísima plata en cualquier lugar del mundo.