El problema de las "Sciolinomics"
Daniel Scioli parece haberse despertado de pronto y ha empezado a prometer más en concreto. El 82% a los jubilados, la normalización del Indec, una baja en la inflación y una devaluación gradual. Está buenísimo, salvo que parece un candidato opositor. Porque la sola enunciación de sus promesas muestra la gravedad de algunas fallas del kirchnerismo en materia económica en los últimos años.
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El 82% móvil a los jubilados viene con un problema: que fue promovido por Julio Cobos y vetado por Cristina el 14 de octubre de 2010, porque dijo que representaría la quiebra del Estado. Y eso que por entonces la soja valía mucho más y nos encaminábamos a los 50.000 millones de dólares de reservas en el Banco Central (que eran dólares y no yuanes). La pregunta es cómo podría hacerlo ahora su candidato cuando todas las cuentas públicas han empeorado notablemente (para un recordatorio del veto, https://www.mdzol.com/nota/244928-cristina-veto-la-ley-del-82-movil-para-los-jubilados/l.)
La normalización del Indec también es una buena promesa, pero sería interesante conocer cuántas veces Scioli alzó su voz para condenar aquel atropello (aquí no se adjunta link, porque no se encuentra ninguno). El bochorno fue en 2007, cuando el presidente era Néstor Kirchner y como jefe de Gabinete revistaba Alberto Fernández, quien sí criticó el hecho, pero después de pasarse a la oposición. La Argentina pasó a ser un país tan bananero que falsificaba sus estadísticas oficiales y trataba todos los meses de idiotas a sus ciudadanos, como si no se pudieran dar cuenta de que las cosas aumentaban más de lo que decía el gobierno. Scioli gobernó con esas cifras y nunca dijo nada, por lo cual habría que celebrar que ahora se haya dado cuenta del asunto.
Ligado a lo anterior viene la promesa de bajar la inflación, aunque no se advierte cómo se podría hacer si no se frena el gasto demencial. Y el candidato oficialista no aclara porque no puede decir que habrá que reducir subsidios o bajar déficits de cosas mal administradas, como Aerolíneas o Fútbol para Todos. O revisar nombramientos de ñoquis al por mayor en todo el Estado.
Queda la promesa de la devaluación gradual, con un dólar a 10 pesos para enero (¿entonces devaluamos en febrero?). Eso es tratar de meter miedo con algo que de por sí ya da miedo, y es que un dólar a ese valor, si no se frena la inflación en seco, seguirá ahogando a todos los exportadores y fundiendo a todas las economías regionales, más de lo que ya lo están.
En contraste habría que decir que, como la sensación imperante es que Scioli difícilmente gane, el dólar blue ya perdió un 6% en las dos semanas posteriores a la primera vuelta. Porque, simplemente, los empresarios y los agentes financieros le creen más al que parece que llega que al que no se quiere ir. Veremos cómo siguen las próximas semanas.

