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Asamblea anual del FMI: crisis internacional y el impacto en las economías emergentes

La fuerte caída sufrida por los mercados internacionales en julio y agosto está siendo reinterpretada a la luz de los últimos datos sobre la economía de las naciones emergentes.

Los inversores, en agosto, retiraron 10.000 millones de dólares de fondos en bonos soberanos y otros 24.000 millones en diversos fondos de acciones de los emergentes, de acuerdo a un informe elaborado por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF).

La organización, que reúne a los mayores bancos del planeta, advirtió que la salida neta de capitales en los 30 emergentes incluidos en sus estudios y análisis será superior a los 500.000 millones de dólares en 2015, el de más bajo flujo de ingresos en esos mercados desde 2008.

Según destacó la agencia de noticias Telam,  el IIF señala que "los países más riesgosos son los que combinan importantes déficits por cuenta corriente, un fuerte endeudamiento empresario en divisas e incertidumbres políticas agudas. Turquía y Brasil están en esa situación".

Además, el stock de inversiones internacionales en lo fondos de inversión en acciones indexadas en los emergentes, así como también los fondos mutuos, cayeron desde 1,37 billones de dólares en diciembre pasado a 1,17 billones en septiembre, el nivel más bajo desde junio de 2012.



De esta manera, el largo período -iniciado a comienzos de este siglo- de auge de los precios de las materias primas y de los mercados financieros emergentes ha llegado a su fin.



En 2008, después del inicio de la Gran Recesión, los emergentes parecieron tomar el relevo de las economías desarrolladas en el sostenimiento de la economía mundial, ya que no sufrían las taras derivadas de la burbuja crediticia de los países centrales.



Así, desde 2012-2013, la denominada "guerra monetaria" comenzó a mostrar los límites del papel de los emergentes, al tiempo que estaba en desarrollo un fenómeno que ahora ha estallado con toda fuerza: el endeudamiento de las empresas de estas naciones, en condiciones de caída del comercio, devaluación de las monedas e inicio de recesión económica.



Los máximos responsables de la economía mundial se reúnan en Lima la semana próxima en la cumbre del Fondo Monetario y del Banco Mundial, esta caída del crecimiento agudizada por el enlentecimiento de China y el peligro de que una subida de la tasa de la Fed absorba más capitales de la periferia, estará en el primer plano de la agenda de debates.

Este importante giro desde los debates sobre China, Europa y Estados Unidos hacia las consecuencias que tendrá la crisis en marcha en los emergentes, se explica más claramente por la aceptación de que estos mercados han desarrollado una burbuja crediticia que tiene su eje en las corporaciones privadas.

En su último informe sobre estabilidad financiera, el FMI muestra que entre 2004 y 2014 la deuda empresaria emergente se ha incrementado desde cuatro a 18 billones de dólares, una cifra que afecta sobre todo a China, Turquía, Chile, Brasil, India y México.

Un informe del Citibank calcula que tres cuartas partes de la creación privada de dinero mundial en el último lustro ha tenido lugar en los mercados emergentes, lo que significa que desde el año 2000 han ingresado a esos países unos 8 billones de dólares, generando una creación anual de 5 billones anuales de crédito en ese segmento de países.

El problema que está enfrente alarma a los estrategas del capitalismo internacional, ya que hasta el presente las políticas de expansión monetaria de la Reserva y del resto de bancos centrales de las economías desarrolladas aseguraban un flujo de dinero que fue no sólo a rescatar a la banca y grandes corporaciones quebradas en 2007-2008, sino también hacia los emergentes.

Con este ciclo cerrado en Estados Unidos por decisión de la Fed, el mundo parece marchar hacia el final del período de "crédito fácil", más allá de que Europa y Japón puedan mantener esta política por un tiempo más.

Las salidas de capitales de los emergentes se generalizan y están creando crisis políticas de envergadura, como es el caso de Brasil o Turquía, donde los factores fiscales, monetarios, cambiarios, de la producción y de un comercio exterior en descenso, agravan día a día la gobernabilidad.