Minería: a ver si hablamos sin adjetivos
Mendoza ha sido una provincia de avanzada en muchas cosas y yo disiento con el mote automático de que “somos conservadores”: tuvimos leyes laborales progresistas en la época de Lencinas, la industria vitivinícola compite en el mundo con una personalidad envidiable, fuimos pioneros en algunos aspectos periodísticos (diarios impresos en color, diarios en internet) y adoptamos con una civilidad ejemplar a la “Vendimia Gay”. O sea, no somos unos montañeses que van detrás del mundo, sino muchas veces somos todo lo contrario (por suerte).
-
Te puede interesar
Bitcoin se encamina a cerrar al alza por segundo mes consecutivo
Pero en el tema minería tenemos un problema serio: que por alguna razón, en algún momento no muy lejano, nos dejamos envolver por un montón de slogans y caímos en la irracionalidad. Y el mayor problema pasó a ser no la minería en sí, sino la imposibilidad de debatirla racionalmente. Se la llenó de adjetivos (“mega-minería”, como si ser grande fuera un problema en sí mismo) o “minería contaminante”, como si fueran términos inseparables y unidos por la fatalidad.
El debate por Hierro Indio saca todo eso a la superficie y la ajustada votación de 19 a 18 así lo demuestra. A lo cual hay que agregar las protestas, los carteles tremendistas y el lenguaje apocalíptico de los que creen que, por hacer una exploración para extraer hierro, nos vamos a morir todos de algún tipo de cáncer.
Deberíamos saber –porque deberíamos saber- que a la minería, como a cualquier actividad, se la puede desarrollar bien o mal. Y punto. Y que para hacerlo bien, que es lo que todos pretendemos, existen leyes, regulaciones, certificaciones de calidad y mecanismos varios para que nos quedemos tranquilos. Ese es, simplemente, el gran tema de la minería, y no todo el escándalo y las advertencias apocalípticas que se suelen lanzar por ahí. Porque hasta que se demuestre que los mendocinos somos genéticamente incapaces de desarrollar lo que el resto del mundo desarrolla, no tendremos excusas para no hacer bien una cosa que nos puede traer inversiones, trabajo y desarrollo. A ver si empezamos a hablar de minería sin adjetivos.