Empleo en Mendoza: ¿Qué dicen los empresarios?
Los altos niveles de inflación que significan un aumento en los costos para los empresarios hacen disminuir la oferta laboral. Consultados por este tema, distintos referentes de las actividades, vitivinícola, gastronómica y de la construcción explicaron cómo afecta la economía provincial y nacional en las tasas de empleo.
Mientras que en el ámbito de la construcción las proyecciones son alentadoras -gracias a los planes de vivienda y otras construcciones anunciadas por el estado provincial-, tanto la vitivinicultura como la gastronomía se ve seriamente perjudicada por el aumento sostenido de los precios de: sus materias primas, insumos y posibilidades de inversión.
El caso de la vitivinicultura se ve marcado por las contingencias climáticas que vivieron los productores este año.
Sobre las posibilidades de empleo en el sector, habló Mauro Sosa, titular del Centro de Viñateros y Bodegureos del Este.
"Con el alto costo que estamos soportando -en concepto de daños-, se incrementan los costos y no tienen correlaciones con los precios de los productos, sumado a las pocas operaciones comerciales que hay es posible que se resienta el empleo", consideró Sosa.
El titular del Centro indicó que las operaciones comerciales "se programan de acá a cinco meses o seis meses", lo que hace inviable, el negocio vitivnícola, y agregando "los reclamos salariales, que van a tener lugar dentro de poco, y si esta estructura de costos no logra ser compensada con los precios del vino, el mosto y la uva, indudablemente estamos corriendo el riesgo de tener menos mano de obra".
"Frente a una situación de precios bajos y salarios altos indudablemente vamos a tener un problema muy grande", adelantó.
"Lo primero que se ajusta es tratar de tener una persona a la que no se le puede pagar", aseguró, y agregó que, de hecho están "viendo cómo mantener las estructuras actuales".
Esta situación cambia en épocas de cosecha, en la que tienen que aumentar la mano de obra, pero esta no se encuentra disponible.
"Todos los años tenemos menos cosechadores, por eso estamos promocionando, a disgusto nuestro porque pensamos que esta actividad tiene gran contenido de contención social, la cosecha semimecanizada, que requiere menos personas para poder hacer la tarea", lamentó Sosa.
De todas maneras el viñatero explicó que esta tampoco es una alternativa que solucione las escasez de mano de obra porque "son muy pocos los viñedos en condiciones" para utilizar técnicas mecánicas en la cosecha.
"Por eso en el marco del convenio de responsabilidad gremial que mañana vamos a firmar una adenda, tenemos que trabajar sobre cómo podemos potenciar, con las provincias del norte, la llegada de los trabajadores -los llamados golondrina- de forma regular y formal", comentó el empresario.
En cuanto al tema de la formalidad de los empleados, Sosa contó una situación a la que se enfrentan los propietarios de bodegas y viñedos, cuando sus empleados les piden que no los "blanqueen" para no perder beneficios de planes sociales.
“El empleado le va a proponer al productor que no lo blanquee, pero es muy riesgoso porque los costos ante una inspección, los inconvenientes van a ser mayores a los posibles beneficios que tenga un trato con el empleado".
Además comentó que se viene solucionando el tema debido a un aumento en la comunicación de parte del gobierno que le aclara a los cosechadores que "no van a perder las asignaciones familiares por trabajar en la temporada".
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La empresaria mendocina nacida en Italia, comentó que desde su restaurant están muy preocupados, porque si bien reconoce que es "caro salir a comer", también es costoso afrontar los gastos que significan entregarle al consumidor cada plato de comida -materia prima, costos por empleados, impuestos, insumos, etc.- .
Barbera explicó que esta situación no solo se vive en los emprendimientos de su familia, sino que es una situación propia de todo el sector, por lo que cree que va a ser difícil que se hagan contrataciones.
"Estamos en un pantano en el que ninguno de nosotros, los comerciantes chicos podemos levantar la cabeza, con la inflación que hay buscamos mantener los precios, pero no podemos", aseguró y reiteró que están muy preocupados por la situación del país.
"Esperamos que el nuevo economista ponga los pies en el suelo y se dé cuenta de que Argentina tiene que crecer, es muy jovencito todavía tiene que crecer, pero esperemos que haga lo mejor por el país", comentó esperanzada.
La gastronomía tiene la particularidad de que en esta temporada, mayormente en los días cercanos a las fiestas, el consumo aumenta, por lo que sí se toma personal. De todas maneras, la mujer explicó que tomarán personal temporario pero no serán posibles los "ingresos a planta".
Si bien la María Teresa explicó que en el caso de su emprendimiento prefieren pensar más en los conocimientos, experiencia y buena disposición que tengan los empleados que en el costo económico que pudieran significar -la firma tiene empleados con 15 o 20 años de experiencia a los que se les pagan los incrementos por antigüedad o cargas familiares-, comentó que en la mayoría de los locales gastronómicos se piensa en este segundo factor y toman gente por tres o cuatro meses.
"Es una situación de autodefensa, por el tema de la justicia -juicios patronales-, donde somos vistos los patrones -superiores, porque no le gusta decir patrones-como malos", dijo.
Un tercer factor que desalienta la contratación efectiva de nuevos empleados según Barbera, además de la economía y el temor a los juicios, es el de la falta de experiencia que observa en los jóvenes.
"Para este trabajo hace falta mucha práctica, experiencia, tener respeto por la gente y por quien te enseña", aseguró.
Barbera comentó que si bien está segura de que "todos quieren trabajar, no tienen la viveza y la mano que se necesita para hacerlo".
En este sentido la mujer dijo que se alentaría a los comerciantes a tomar nuevo personal si existiera una ley de "aprendiz".
"Una persona a la que se le pague menos, pero se le de el conocimiento, y uno le de su tiempo y su experiencia, por lo menos por seis meses", opinó.
La palabra de los trabajadores de la construcción
El titular de la Unión de Trabajadores de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), filial Mendoza, Fernando Anaya también se refirió a este tema.
El referente de los obreros indicó que durante los últimos meses, "no hubieron mayores problemas", de todas maneras explicó que no puede considerar que haya sido un buen año por la cantidad de despidos por el cierre de Vale.
Sin embargo, Anaya se mostró optimista ante las posibilidades de empleo, explicó que los "barrios se están construyendo, y con los planes PRO.CREAR se absorbieron parte de los trabajadores" que habían quedado en la calle luego del cierre de la minera.
Además el hombre festejó una reciente gratificación conseguida por el gremio para los operarios de Vale. Y comentó que espera que el "año que viene sea mejor".

