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Una parrillada de verduras es tan cara como la de carne

El aumento de las verduras se debe a la estacionalidad, pero también a sequías y heladas. Tomate, zapallito, pimientos, algunos de los más caros.
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El ritual del asado es un clásico argentino y pese a los precios de la carne mantiene su nivel de consumo alto. Lo que no pasa con las verduras, que podría costar hasta un 15% más cara. La suba de los vegetales en góndola no se limita a los tomates, sino también a los morrones, zapallitos, berenjena, choclo, entre otras.

El kilo de tomates ya llega casi a la barrera de los $ 30  y se espera que siga subiendo, pese a los intentos oficiales de evitar que el precio del producto se dispare. Pero en los últimos días, la estrategia se enfocó a recomendar productos sustitutos del componente básico de la ensalada argentina.

El incremento del precio del tomare fue mayor al 70% en el último cuatrimestre, mientras que los morrones, por caso, subieron más del 50% y hoy se consiguen a un valor de hasta $ 60 por kilo.

Es cierto que la estacionalidad impacta en el precio de los vegetales como lo hace en pocos productos, pero también lo hicieron sequías y heladas este año.

En paralelo, la carne vacuna no acompañó la suba general de los precios, en primer lugar, porque la hacienda en pie se incrementó por debajo de la inflación medida por los privados. Según las estimaciones de la Cámara de la Industria de la Carne, Ciccra, el precio del novillo y el novillito subió en un año poco más del 10 por ciento, lo que implica un aumento menor al 50% de las mediciones de la inflación real.

En paralelo, si bien la demanda en el país es alta, no hay una competencia de las exportaciones que impulse los precios, lo que es otro argumento para que mantengan su estabilidad.

Según informó El Cronista, si bien en el último año hubo un repunte del 10% en las cantidades exportadas de carne vacuna, en lo que va del año la población local consumió más del 93% de la carne que se produjo en el país.

El kilo de vacío de novillito se consigue en torno de los $ 55, mientras que el de asado del mismo animal ronda los $ 45. Ni siquiera agregando mollejas “que en la parrillada común que se compra en un restaurante no suelen entrar por el impacto del precio” a la hora de hacerla en casa el precio final sigue siendo más barato.

La cuenta recién podría desbalancearse si se agregan ensaladas. Sólo sumando medio kilo de tomates y algo de lechuga criolla (otro de los productos con fuertes subas) el asado para dos superaría en valor a la parrillada de vegetales.

Lejos de lo que sucedía hace algunos años y contra la tendencia mundial, lo más económico hoy es sumar carne a la dieta, y minimizar el consumo de algunas verduras.