Cómo hoy el FMI y el Banco Mundial ven las políticas sociales
Uno de los ejes de la política monetaria argentina en el exterior está vinculado con la renegociación de los bonos de la deuda con los fondos buitre. La última novedad es que el Banco Central apeló el fallo de la justicia de Estados Unidos –promovida por los tenedores de estos bonos- que levantó un embargo de 100 millones de dólares que pesaba sobre las reservas del Central, por lo que este caso tiende a prolongarse durante mucho tiempo más.
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Otro eje tiene que ver con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, quienes intentan mirar distinto a la Argentina en lo que respecta en la elaboración del nuevo índice de precios nacional –porque no creen en los números del Indec-. Mientras esto se va “configurando” en cada provincia argentina, al menos el FMI insiste en cuestionar la veracidad de las estadísticas argentinas en su último Informe Económico Mundial, un documento que refleja el retroceso de las economías desarrolladas de Europa, sobre todo, y de Estados Unidos, a la vez que muestra un avance –al menos en PBI- de la economía de América del Sur respecto de América del Norte (Estados Unidos, Canadá y México).
El informe del FMI, aunque no lo destaque abiertamente, deja en claro que sus “sugerencias” para Grecia, Italia y España está dejando resultados desastrosos, al mostrar los números en rojo de su economía (ver interactivo al final del artículo) mientras que países que no siguieron esa línea, como Argentina, exhibe al menos una perspectiva mejor, apuntada hacia un crecimiento.
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Para entender a estos organismos con poder en el mundo económico y cómo hoy observan a la Argentina, MDZ habló con un experto que aporta un punto de análisis de estos asuntos de coyuntura económica.
Sebastián Auguste es doctor en Economía de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) y fue economista asociado de FIEL, como también economista investigador del Banco Interamericano de Desarrollo. Además fue consultor del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP) y otros organismos internacionales. Entre otras labores, también fue perito en diversos arbitrajes internacionales.
“En mi experiencia, tanto el Banco Mundial como el BID, son organismos muy grandes con distintas opiniones. De hecho tienen representantes de muchos países -aún de Argentina- y muchos con visiones opuestas”, explicó.
Sostuvo que “no hay un único discurso” en estos organismos sobre Argentina.
“El BID, por ejemplo, tiene una oficina de país que depende de la oficina regional del cono sur, pero a la vez hay otros departamentos sectoriales que también analizan al país y dan créditos, que funcionan en forma horizontal”, precisó.
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Según él, estos organismos elaboran estrategias que apuntan a reducir la pobreza y a cuidar el medio ambiente.
“En general estos organismos arman una "estrategia de país", que intenta apuntar al desarrollo sostenible de su economía, esto es con reducción de pobreza e inclusión, y con el cuidado del medio ambiente”.
Consultado sobre las famosas “recetas” económicas, el ex consultor del FMI y del BM explicó que no es responsabilidad exclusiva de estos entes:
“En el proceso de desarrollo de la estrategia país se consulta a los gobiernos del respectivo país y se buscan ciertos consensos”.
“Esta estrategia de país es la que luego delinea los estudios que estos organismos realizan y los créditos que se dan. Todo esto se hace en forma muy profesional, buscando a especialistas de cada tema, y teniendo muy en cuenta las realidades locales de cada país. Se suelen usar consultores externos a estas instituciones para esto, lo que es muy útil para tener una visión más abierta de los problemas y potenciales soluciones”.
¿Hay algo que estos organismos rescaten de las políticas económicas y sociales que hizo Argentina en los últimos diez años?
Los organismos internacionales han apoyado y promovido el uso de transferencias monetarias condicionadas como herramienta para el combate de la pobreza estructural (estos son programas de asistencia social que no sólo dan dinero como paliativo, sino que a la vez buscan de mejorar las condiciones de vida y de desarrollo de estas familias,su autonomía y desarrollo económico y social.
Los estudios más modernos muestran que el fenómeno de la pobreza y exclusión es complejo, que tiene distintas aristas, y que requiere de una herramienta que ayude a estas personas a igualar las oportunidades, y no sólo darle un paliativo monetario, a que logren tener mejores herramientas para su desarrollo económico y personal.
¿Qué dicen ellos de las políticas sociales, como asignación por hijo?
- Debe tenerse en cuenta que en Argentina, el Plan Familia que se había ideado para reemplazar el Plan Jefes y Jefas tenía apoyo del Banco Mundial y del BID, tanto monetario como técnico. En mi opinión el Plan Familia tenía varios aspectos que eran superadores de la Asignación Universal, ya que se buscaba darle apoyo escolar a los niños, capacitación a la madres, control nutritivo y de salud, entre otras corresponsabilidades de los beneficiarios. Me hubiera gustado que estos planes se hubiesen implementado más rápido.
La Asignación Universal es algo que otros países ya habían aplicado antes que Argentina, por caso Uruguay. Los organismos internacionales han dado buenas evaluaciones de aquellos casos.
- Lo que siempre ha preocupado a los organismos internacionales es la ejecución de estos planes. En qué medida tienen impacto positivo, en que medida son eficientes en llegar a los que realmente debieran ser los beneficiarios, y en que medida hay accountability de la inversión social.
- La parte deficiente de Argentina ha sido siempre la evaluación de los programas, lo que no permite saber si el programa funciona correctamente o si se puede ir mejorando. La Asignación Universal en este sentido tiene la ventaja de ser una herramienta muy simple y relativamente fácil de analizar.
Sobre las políticas a favor de los sectores más débiles, en su opinión Sebastián Auguste dijo que “se ha avanzado pero queda mucho por hacer” porque hoy “el flagelo de la inflación está borrando con el codo lo que se escribió con la mano”.
“Los hogares pierden poder adquisitivo y los que tienen sindicatos más fuertes o que pueden negociar mejor ganan, mientras que los no representados (como los informales) pierden”, opinó.
¿Cómo ven ellos la renegociación de la deuda?
- La renegociación de la deuda es algo que obviamente la Argentina necesitaba. Hay opiniones muy encontradas respecto a si se hizo bien o mal. Lo que es cierto es que al no cerrar definitivamente la renegociación en su momento, hoy todavía la Argentina esta lidiando con este problema y es probable que deba pagar costos adicionales. El capítulo no está cerrado aún, lamentablemente. La imagen internacional también se vio dañada por la forma en que se hizo la renegociación y la forma en que se manejaron los reclamos posteriores.
Los recortes y las consecuencias sociales
Conocido los casos de Argentina en la crisis del 2001 y lo que hoy viven países como España y Grecia, en el que se afirma que son presionados por los organismos internacionales para aplicar políticas de recortes, que traerán consigo consecuencias sociales graves, como mayor desempleo (concretamente, en el último año, la desocupación en Grecia pasó de 24,2% a 27% y en España, de 25% a 26,9%), Sebastián Auguste se pone en la vereda de estos organismos y explica su visión:
“El Banco Mundial rara vez ha recomendado recortes, a lo sumo pide responsabilidad fiscal, y en general deja que los gobiernos elijan donde quieren racionalizar”, dijo.
“El FMI ha sido más criticado por tomar posturas más estrictas al respecto. Es importante saber que estos organismos rara vez recomiendan cosas que antes no se hablan o consensúan con los gobiernos”.
“Al FMI se le achaca la política de ajuste de inicio de los 2000 como salida al problema del déficit fiscal, pero era algo que también la Argentina decidía hacer”.
Sobre cómo se piensa desde la economía la racionalización, Auguste recordó que que “el Plan Jefes y Jefas -que llegó a ayudar a casi 2 millones de hogares en el medio de la crisis- fue un programa que contó con el apoyo del Banco Mundial y del BID”.
Y se explayó sobre el FMI: aclaró que sus políticas no apuntan al desarrollo económico, sino que a paliar las crisis financieras.
“El problema con el FMI es que debe jugar al chico mal, al doctor que da las malas noticias. Su función es paliar crisis financieras internacionales, no el desarrollo económico y social de los países (objetivo que sí es del Banco Mundial y del BID). El FMI mira más la consistencia macroeconómica. Esto implica que debe dar las malas noticias cuando algo se va de lugar. Muchas veces se ha criticado al FMI por confundir sus roles, y dar recomendaciones más alla de sus atributos”, detalló.
En cambio distinguió de esta mirada exclusivamente financiera, que descarta el desarrollo económico, en el Banco Mundial y el BID, que los definió como “dos organismos muy preocupados por las cuestiones sociales y el desarrollo económico de los países”.
En Mendoza
Sebastián Auguste es director del MBA de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella y brindará una charla informativa sobre mismo el jueves 17, a las 19, en el salón Merlot del Park Hyatt Mendoza. La entrada es libre, aunque con previa inscripción a http://bit.ly/1b7Jxya o al correo admisionesmba@utdt.edu
Allí presentará la Maestría en Dirección de Empresas, dirigido a ejecutivos senior y directivos con más de siete años de experiencia profesional, que arranca en marzo de 2014.
Bonus track: los números del FMI de 2012 y 2013