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México: la batalla contra un país que aporta inversión creciente

Los empresarios mexicanos están entre los contados inversores extranjeros que no tienen reparos para probar suerte en la Argentina actual. Y un dato para tener en cuenta: las inversiones mexicana no se acaban con Carlos Slim y sus empresas Claro y Telmex, también están detrás de Starbucks o Burger King.

A contramano de las relaciones cada vez más tensas entre los gobiernos, los empresarios mexicanos están entre los contados inversores extranjeros que no tienen reparos para probar suerte en la Argentina actual.

Si bien el país fue perdiendo terreno frente a Brasil, Perú y Colombia -que hoy representan los tres principales destinos de la inversión mexicana en América del Sur-, está claro que para un hombre de negocios mexicano las particularidades del mercado argentino -en materia de inflación, alto nivel de regulación y falta de seguridad jurídica- se presentan como amenazas mucho más manejables que para un empresario europeo o un norteamericano.

A esta mayor capacidad de adaptación se suma el hecho de que Carlos Slim, el hombre más rico del planeta y por lejos la persona más influyente en el mundo de los negocios en México, en los últimos años haya dado repetidas muestras de confianza en la economía argentina. La última señal fue la decisión de quedarse con el 8,2% de la petrolera YPF, a menos de dos meses de su expropiación por parte del gobierno de Cristina Kirchner.

Las inversiones mexicanas también están detrás del negocio de Starbucks en la Argentina, ya que las más de 60 cafeterías que tiene la marca norteamericana repartidas en Buenos Aires y Rosario pertenecen al grupo Alsea, que tiene las licencias para la región de Starbucks y de otras cadenas de comida rápida como Burger King.

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