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La expansión de la producción de coca en Perú crea temores globales

Los expertos siempre habían creído que las tierras proclives a inundarse eran inhóspitas para cultivar coca lo suficientemente fuerte como para producir cocaína. Pero los agricultores de la tribu ticuna, calzados con botas de goma para proteger sus tobillos contra las mordeduras de serpientes, demuestran con sus nuevas técnicas de cultivo que esta teoría es errónea.

La comunidad nativa ticuna en los bancos del río Amazonas en Perú se ha ganado una sorprendente distinción en el comercio global de la droga: alberga algunas de las plantaciones de coca de mayor crecimiento del mundo.

Los expertos siempre habían creído que las tierras proclives a inundarse eran inhóspitas para cultivar coca lo suficientemente fuerte como para producir cocaína. La planta suele crecer mejor en las elevaciones más altas y empinadas de los Andes donde empezó a sembrarse hace muchos siglos.

Pero los agricultores de la tribu ticuna, calzados con botas de goma para proteger sus tobillos contra las mordeduras de serpientes, demuestran con sus nuevas técnicas de cultivo que esta teoría es errónea. Su éxito tiene importantes consecuencias para la selva tropical, sus habitantes y potencialmente para el negocio de la cocaína.

Se espera que el informe anual de las drogas de las Naciones Unidas, que será publicado hoy, detalle los grandes cambios en el negocio global de la cocaína, que están trasladando el cultivo de la coca a zonas más profundas de la Amazonia peruana, cerca de su frontera con Brasil, donde está creciendo el consumo de la cocaína. En mayo, Brasil envió tropas a que apoyaran a la policía federal encargada de combatir el tráfico a través de la frontera en la Amazonia. "¿A dónde crees que se dirige toda esta producción?", preguntó Sergio Fontes, que dirige la Policía Federal de Brasil en el estado de Amazonas, que limita con Perú.

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