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Señal de tensión en la cadena de pagos

El deterioro en el clima comercial, a diferencia de lo ocurrido en la última parte de 2011, no es resultante de una situación de iliquidez o del alto costo del dinero. Lo que hoy incide, según los consultores, es la marcada desaceleración que mostraron sectores clave de la economía.

La creciente tensión cambiaria verificada con la tendencia a la consolidación de un mercado desdoblado, el temor que se instaló entre los agentes económicos a una mayor desaceleración en la actividad y los atrasos en los pagos en que incurre desde hace meses el sector público (básicamente, provincias o empresas públicas), producto del deterioro en la situación fiscal, se combinaron para convencer a los gerentes de compras de las empresas de ser mucho más perezosos a la hora de pagar y a sus pares de tesorería de volverse más combativos para intentar cobrar.

Este cuadro comienza a tensionar la cadena de pagos, con plazos que se alargan, algunas cancelaciones que se realizan con especies varias (bonos, en el caso de varias provincias) y otras que ni siquiera llegan, lo que hace que la proporción de cheques rechazados por "incumplimiento" haya llegado en febrero (último dato) al nivel que mostraba en igual mes de 2009.

"Si tomás la imagen de la cadena de una bicicleta, se podría decir que pasó a estar tensionada hasta un nivel no recomendable y mal lubricada. Es decir, puede funcionar, pero si se mantiene así por un tiempo, también puede empezar a tener roturas sectoriales", advirtió a La Nacion un conocido consultor, que reclamó anonimato por estar prestando servicios para una repartición estatal.

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