Así inventan consumidores "organizados" contra los intermediarios
Pablo Hualpa es un hijo de Mendoza y, desde hace varios años, de Chubut que un día decidió no trabajar en relación de dependencia “de nadie”, según reflexiona.
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“Iniciamos el proceso de a partir de generar en un barrio muy pobre en la Ciudad de Puerto Madryn, que se llama el Barrio San Miguel, un mercado de productos de verduras y frutas frescas y alimentos no perecederos que con un grupo de militantes vendemos al costo. Conseguimos los fondos, los compramos en forma mayorista o directamente a productores y los vendemos al costo. Esta fue la primera experiencia que después replicó en las principales ciudades en Chubut”, relata.
Luego los mercados populares saltaron de esa provincia a Santa Cruz, en Caleta Olivia, y en Puerto San Julián. “Ahora estamos en tratativas para abrir Mendoza y Tartagal en Salta. De hecho por esa misma razón es que estoy en Mendoza, venimos para intercambiar en el marco de la economía social. Estamos concretando un convenio de las autoridades de la Cooperativa de Agricultores Familiares y la Economía Social que se identifican por las siglas Copafes”, manifiesta Hualpa.
Copafes es una cooperativa de 150 agricultores familiares “nucleados en esa cooperativa que ahora está representada en Mendoza por Tato Belmonte. Él y sus agricultores tienen un total de 450 hectáreas sembradas entre todos los productores que individualmente ninguno posee propiedades de más de unas tres hectáreas. Ellos están generando toda la infraestructura de distribución y la mayoría están en Guaymallén, en Godoy Cruz y hasta de Tunuyán. Mañana martes 13 de marzo nos vamos a reunir por primera vez. La idea es que ellos se transformen en nuestros proveedores”.
Según Hualpa, “hemos generado dos fenómenos muy importantes y que se está gestando también en Europa. Por una parte se está generando consumidores y mercados sin intermediarios”, considera.
Una vuelta “más de rosca”: el super consumidor
En el caso de la organización argentina “hemos logrado crear la organización del consumo o de los consumidores, o lo que también se llama el super consumidor. Un super consumidor de cuatro mil o cinco mil consumidores juntos con una capacidad de compra que permite absorber costos de logística de distribución de personal, de todo lo necesario para poder concretar una venta en un gimnasio, en un galpón grande, donde lo que se genera es que todos por dos pesos ellos acceden a todos los elementos ofrecidos por estos productores”, expresa.
Pero para el super consumidor existe otro paradigma y que se refiere a que “como tal no es un acto de comercio y por lo tanto nos genera un importante nivel de exenciones fiscales, ya que se trata de un acto de consumo y no de comercio y además produce una promoción muy fuerte para un sector de la economía nacional que realmente está muy castigado y que se refiere al sector de los mini y micro productores que representan a un 85% de la producción total del país en cuanto a productores individuales y que participan sólo del 15% de la facturación y de la tributación fiscal”, apunta.
“El mercado funciona de una manera super eficiente. Hemos vendido en la última etapa, los días 10, 11 y 12 de diciembre, en siete mercados populares donde se han congregado alrededor de 20 mil personas en total y que han consumido cerca de unas 120 toneladas de frutas y verduras frescas de Mendoza, del departamento de San Rafael. Y la idea es comenzar a ampliar todo el arco de productos que podemos llevara los consumidores agrupados en los mercados populares con la idea crear un nuevo actor económico que resulte ser un regulador de precios”, reflexiona.
La red nacional de consumidores y productores de seguridad alimentaria
Asimismo Hualpa enumera los logros hasta ahora conseguidos a través de los mercados populares: “Hasta ahora tenemos Caleta Olivia, Comodoro Rivadavia, Sarmiento, Trelew, Puerto Madryn, Rawson y ahora se van a sumar probablemente Tartagal en Salta y Mendoza. Pero lo que está explotado es la modalidad en la cual lo único que podemos recibir desde Nación es financiamiento para logística como para stands. Lo que no podemos recibir es una intervención directa del Estado en estos mecanismos reguladores de precios”.
Como un nuevo logro “hemos logrado en Chubut que todas las escuelas potencialmente puedan ser sedes del mercado, mediante un acuerdo que está en el área de cooperativismo y del área social del Gobierno de Chubut. Y todo esto además lo hemos planteado bajo el concepto de despojar al alimento de su definición como un bien de comercio. Es decir, está el comercio legítimo y por otro está la seguridad alimentaria, porque no puede existir en nuestro país un niño que no coma. Este es un tema central para nosotros. Depende, para nosotros, de una decisión del mismo consumidor. Para nosotros tocar los intereses de los intermediarios es una necesidad política y que puede mejorarse si es que los intermediarios mejoran su actitud respecto a estos temas. Que mejoren su visión sobre la política de precios que desarrollan y en vez de vender poco a alto margen de ganancia que vendan mucho con un pequeño margen o uno menor”.


