Los trenes recibieron $ 15.400 millones en cinco años, pero aún son inseguros
De acuerdo con números oficiales, las concesionarias de trenes y subtes recibieron entre 2007 y 2011 nada menos que $ 15.399 millones, destinados a solventar los gastos de explotación y algunas inversiones en el área metropolitana.
La tragedia que ocurrió ayer en la estación Once del ex Sarmiento echó de un solo golpe meridiana claridad sobre un conjunto de debilidades estructurales que se acumulan en el sistema ferroviario desde principios del kirchnerismo.
Los propios números de la administración pública en los últimos nueve años, primero los del ex presidente Néstor Kirchner y con más vehemencia aún los de Cristina Fernández, muestran las preferencias del Gobierno con respecto a los rieles: en primer término, garantizar boletos baratos para los pasajeros en un servicio habitualmente utilizado por sectores trabajadores y de clase media no acomodada, informa hoy el diario El Cronista.com
La contracara de esa decisión está a la vista. Quienes viajan en el ex Sarmiento, uno de los ramales más convocantes del sistema metropolitano, se quejan de la escasa comodidad habitual, el amontonamiento que sufren en las horas pico y el temor general que implica viajar, en algunos casos, en vagones que arrancan sin que cierren las puertas.
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El esquema de subsidios al transporte ferroviario (algo utilizado en casi todos los países, si bien con matices), que para algunos especialistas mostró ayer un estado de precariedad terminal (fue el segundo accidente importante en cinco meses) le resulta, además, oneroso al Estado. De acuerdo con números oficiales, las concesionarias de trenes y subtes recibieron entre 2007 y 2011 nada menos que $ 15.399 millones, destinados a solventar los gastos de explotación y algunas inversiones en el área metropolitana.
La cifra llama la atención desde diversos lugares. Por caso, se llevó un 0,8% del producto bruto interno del país del año pasado en términos corrientes (es decir, con los efectos de la inflación). Y casi se duplicó desde la llegada de Cristina al poder, en 2007.
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