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La cartonera de favela que llegó a presidenta de Petrobras

Esa es la historia de Graça Foster, la primera mujer que dirigirá al gigante estatal, donde comenzó su carrera como pasante, después de haber trabajado juntando cartones y latas para sobrevivir en una favela carioca.
Graça Foster, ejemplo de vida.
Graça Foster, ejemplo de vida.

La plana mayor del gobierno en Brasilia llegó ayer a Río para la toma de posesión de la nueva presidenta de Petrobras, Graça Foster, la primera mujer que dirigirá al gigante estatal, donde comenzó su carrera como pasante, después de haber trabajado juntando cartones y latas para sobrevivir en una favela carioca.

"Hace más de 30 años que andamos juntas, mi credencial y yo. Aquí todos los días, registro un capítulo más de mi historia. Una historia que ya cuenta con más de diez mil capítulos", señaló Foster, aferrada a su tarjeta de identificación de la empresa, en la que ingresó en 1981, mientras desde la primera fila era aplaudida por la presidenta Dilma Rousseff, sus ministros de Economía y Energía, el presidente de la Cámara de Diputados, varios gobernadores y un numeroso grupo de empresarios, informa en su edición de hoy el diario La Nación.

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, es amiga personal de Graça Foster.

Rousseff, amiga personal de Foster, resaltó que su nombramiento para suceder a José Sergio Gabrielli fue por "absoluto merecimiento". La nueva presidenta de Petrobras conoce como la palma de su mano la compañía, en la que ha pasado por varios cargos en una trayectoria marcada por la rigidez, la eficiencia y la rendición de cuentas.

Conocida hoy como "la dama de hierro del petróleo", María das Graças Silva Foster, de 58 años, se ganó temprano su fama de trabajadora. Nació en un hogar muy pobre en Caratinga, Minas Gerais, pero, cuando tenía dos años, su madre, Terezinha, cansada de ser golpeada por su marido, se mudó a Río de Janeiro con ella y su hermana, Rita, para rehacer su vida. Se establecieron en el morro do Adeus, que hoy integra el grupo de favelas del Complexo do Alemão, y Graça -como le gusta que la llamen- pasó su infancia recogiendo cartones y latas para ayudar a su madre a pagar los útiles escolares.

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