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En competitividad latinoamericana, Argentina es 8º

El Instituto de Competitividad de ADEN Business School presentó el primer ranking de competitividad sobre 18 países de Latinoamérica. Chile lidera la medición a nivel region. En Argentina, Educación y Acceso a la tecnología son las fortalezas; Institucionalidad, Competencia de los mercados y Estabilidad macro son el lastre.
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En un ranking sobre competitividad de 18 países de América Latina, que representan el 98% del PBI de la región, Argentina está en la posición número 8º. En la valoración sobre clima de negocios, el país está en el medio. Muy atrás de Chile, que encabeza la medición, pero muy por arriba de Bolivia y Venezuela, los dos peores en la región.

El dato es el resultado del primer análisis comparativo sobre clima de negocios que realizan desde el Instituto de Competitividad de ADEN, un organismo creado en 2009 para generar información estadística de toda América Latina con técnicos y especialistas de Mendoza, comandados por Alejandro Trapé.

 

La primera conclusión que se desprende de este primer corte del ranking (la muestra se irá actualizando dos veces al año a partir de esta primera medición)  es que “la posición de Argentina no es buena comparativamente, teniendo en cuenta la potencialidad que tiene el país y su poderío económico”, advierte Alejandro Trapé, antes de comentar que la primer sorpresa negativa fue descubrir las posiciones relegadas que tienen Argentina y Venezuela, mientras que Panamá sorprende para bien por su segundo puesto en el ranking.

En términos generales, explicó Trapé durante la conferencia de presentación del ranking realizada en el hotel Sheraton, la medición hecha arroja resultados que pueden dividirse en cuatro grandes grupos. A la cabeza y con 81,5 puntos sobre 100 posibles está Chile, que ocupa el primer puesto del ranking de competitividad en América Latina. Esto es gracias a que el vecino país tiene el mayor índice de Necesidades Básica cubiertas de su población, tiene puntuación perfecta en Institucionalidad y buenos resultados en Salud, Estabilidad Macro y Eficiencia en las Relaciones Laborales.

En un segundo lote de países se ubican Panamá, México y Brasil, que están 2º, 3º y 4º respectivamente en el ranking con puntuaciones que van de 74,7 a 71,4 puntos sobre 100.

Después, en un tercer lote identificable, aparecen países más retrasados en competitividad como son Costa Rica, Uruguay, Colombia, Argentina y Perú, que van de la 5º a la 9º posición con puntajes de 70,6 a 67,8 puntos sobre 100. En este caso, Argentina está 8º con 68,7 puntos sobre 100.

Condicionantes
“En términos comparativos con otros países, Argentina tiene aspectos en los que es muy buena y otros en donde es muy mala”, afirma Alejandro Trapé, antes de detallar que entre lo bueno, el país es líder en la región en materia de Educación y en Acceso a la Tecnología, dos subíndices que permiten medir la competitividad de una economía nacional. Y está tercera en lo que respecta a cobertura de las Necesidades Básicas de su población.

Hasta ahí lo bueno, porque en lo malo Argentina está 13º en el ranking sobre Institucionalidad, 14º en Competencia de los mercados y 14º en Estabilidad Macroeconómica.

“La ventaja de Argentina es que es muy buena en aspectos que son difíciles de conseguir, como educación, acceso a la tecnología, cobertura de necesidades básicas, y no tan mala en infraestructura y salud. Sí es mala en aspectos como institucionalidad, competencia de los mercados y estabilidad macroeconómica. Todos aspectos más sencillos de cambiar en el corto plazo que avanzar en educación o en infraestructura”, explica Trapé.

Debilidades
En el caso del indicador Estabilidad Macroeconómica, Argentina obtiene un puntaje de 4,3 puntos sobre un total de 12 posibles, lo cual coloca al país en el lugar 14 entre los 18 países del grupo. Esta posición deteriorada se debe a los malos resultados de la economía argentina en materia de inflación observada y esperada, deterioro del tipo de cambio real multilateral, alta volatilidad de las variables asociadas al nivel de actividad, debilidad comparativa del desempeño exportador y alto coeficiente deuda/pbi. El ICC calculado por ADEN ha venido dando cuenta de este deterioro en sus sucesivas mediciones desde 2010.



En el caso de Aspectos Institucionales, el país obtiene un puntaje de 9,1 sobre un total de 12 puntos posibles, situándose en el lugar 13 del grupo. El deterioro en los indicadores de percepción de corrupción (episodios), la baja independencia entre poderes y las dificultades en materia de libertad de expresión, han llevado al deterioro de este indicador. Algunas dificultades observadas en procesos eleccionarios provinciales han deteriorado también los indicadores de calidad democrática.

Finalmente, en materia de Competencia en mercados, el puntaje es de 3,5 sobre un total de 7 puntos posibles, situándose el país en el puesto número 14.  Esto se debe a bajos coeficientes de apertura económica, alta presión tributaria y lentitud comparativa para los procesos asociados a inicio y cierre de negocios.

Es importante destacar que los factores positivos que se destacaron al comienzo constituyen fortalezas de “largo plazo” (tales como la cobertura de necesidades básicas y la tecnología). A ello debe sumarse que en materia de Infraestructura, Argentina presenta una situación que sin ser de privilegio, está por encima del promedio regional. Esto significa que atacando con firmeza el problema de la inestabilidad macroeconómica y resolviendo los problemas de índole institucional (corrupción, democracia, independencia de poderes, libertad de prensa y de expresión) que aquejan al sistema socio-político nacional, Argentina estaría en condiciones de avanzar posiciones en el ranking de competitividad, explican desde ADEN.