¿La deuda Argentina es o no vulnerable? Claves para saberlo
Ante la volatilidad internacional e histeria en los mercados que se está viviendo por estos días, interesa analizar una de las vías directas por las cuales la misma podría impactar en la economía argentina, que es la deuda pública y la necesidad de financiamiento externo que enfrentará el gobierno el año próximo. Fuera queda, claro está, lo que una nueva recesión global podría ocasionar por el lado de la demanda y la cotización de los principales comodities que exporta la Argentina.
A marzo del 2011, el stock total de deuda pública nacional ascendía a unos U$S173.147 millones, representando un 46% del PIB, según estadísticas oficiales.
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Si bien desde el canje del 2005 la deuda en términos nominales se ha incrementado (producto fundamentalmente del ajuste de los bonos por CER y de un endeudamiento neto positivo con organismos del propio Estado), en términos del PIB el peso del endeudamiento argentino se ha ido reduciendo progresivamente. En efecto, los indicadores de deuda actual se ubican dentro de rangos considerados internacionalmente como “manejables” en cuanto a la sustentabilidad fiscal (y bastante por debajo de los ratios que muestran actualmente muchos países desarrollados).
2. Casi el 40% de la deuda pública actual está nominada en pesos.
Un 38% del stock total está nominado en pesos (ya sean ajustables o no por CER), mientras que un 48% está expresado en dólares, un 12% en euros y el 2% restante en yenes y otras monedas.
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De este modo, el Estado tiene un margen de maniobra muy distinto al que tenía en años anteriores, cuando casi la totalidad de la deuda estaba colocada en moneda extranjera.
3. La mitad de deuda pública actual es con el propio Estado.
Considerando las Letras Intransferibles y los Adelantos Transitorios del BCRA, las Letras
del Tesoro, los préstamos del Banco Nación y la porción de Títulos Públicos que se encuentran
en manos de agencias públicas (como Anses, BCRA, fondos fiduciarios, entre otros),
actualmente un 50% del stock de deuda pública se encuentra en manos de los propios organismos estatales.
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Esto también brinda complementariamente un margen de maniobra muy distinto al de otros años, ya que el Estado puede estirar plazos y refinanciar condiciones a su antojo.
4. En el 2012, el gobierno necesitará U$S8.000 millones para pagar deuda.
En el 2012 vencen prácticamente U$S14.000 millones por amortización e interés, de los cuales casi U$S8.000 millones son servicios en moneda extranjera. (Estos vencimientos no incluyen el cupón PIB, con lo cual la necesidad de divisas podría ser mayor aún).
Si bien en términos del PBI dichas necesidades de divisas no resultan significativas (representarían cerca de un 2% del PBI), la principal inquietud es si el año que viene el Gobierno podría contar con reservas suficientes para poder financiar estos servicios, en caso de no intentar o no poder acceder a financiamiento voluntario externo. Esta situación no representaría un problema si se pudiese contar con un programa de refinanciamiento de la deuda, lo cual resultaría totalmente normal para cualquier país con los indicadores de deuda como los que cuenta actualmente Argentina. La complicación se derivaría de un contexto internacional desfavorable.
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La clave pasa entonces por generar las condiciones internas e institucionales que permitan garantizar un ingreso de divisas que supere a la salida de las mismas. Ya que si se siguen pagando vencimientos con reservas, la fortaleza del Banco Central empezará a flaquear. No hay que olvidar que el stock total actual de reservas de la Argentina está en U$S51.923 millones.
5. Un acuerdo con el Club de Paris es positivo para volver a los mercados, pero incrementaría en el corto plazo la necesidad de divisas.
Las necesidades de divisas anteriores evidentemente se verían incrementadas de lograrse un acuerdo con el Club de Paris. Por ejemplo, suponiendo que toda esta deuda se efectiviza en un solo pago el año próximo, esto implicaría un aumento en las necesidades de entre un 50% y un 60%. Aún considerando que se saldara la deuda en dos pagos, los servicios de deuda de los próximos dos años se incrementarían en promedio entre un 25% y un 30%.
Resulta evidente entonces que un acuerdo de pago con el Club de París, debería ser realizado en cuotas, como mínimo mayores a los dos años, para que pueda ser considerado viable.
Este acuerdo generaría a priori las condiciones para financiamiento internacional privado y el ingreso de dólares. Por eso le necesidad puede ser focalizada en el corto plazo.






