ver más

En Mongolia la renta de la minería es del pueblo

Los mongoles son en la actualidad accionistas de una empresa de carbón cuya oferta pública inicial está entre las más aguardadas del año próximo. El gobierno acaba de entregar a todos los mongoles 538 acciones de la empresa. Las que podrán vender en el mercado o bien conservarlas y recibir una renta por ellas.

Un audaz experimento, dirigido a convertir un país entero en inversionista bursátil, está en marcha en un remoto rincón del sistema financiero: Mongolia.

Más conocidos como pastores nómades que viven en carpas, los mongoles son en la actualidad accionistas de una empresa de carbón cuya oferta pública inicial está entre las más aguardadas del año próximo. El gobierno acaba de entregar a todos los mongoles 538 acciones de la empresa, según cuenta hoy una nota del diario The Wall Street Journal.

El reparto de acciones de Erdenes-Tevan Tolgoi Ltd., más conocida como TT, forma parte del intento del gobierno de demostrar al pueblo de que su decisión de emprender la minería a gran escala es para su bien.



Se trata de una estrategia preocupante para algunos aquí, porque, más allá de asuntos como los efectos ambientales y la distribución de la riqueza, fundamentalmente ata a un país de orgullosa independencia con el apetito por las materias primas de China, su gigantesco vecino del sur hacia el cual a menudo existe un ánimo de resentimiento.

Hace 800 años, bajo Genghis Khan, los mongoles invadieron China y gran parte de Asia Central, con un completo saqueo a su paso. Ahora, la estrategia de globalización de Mongolia incluye la excavación de carbón y cobre para satisfacer a la superpotencia de la región.

Al otro lado de la frontera con China, en la región conocida como Mongolia Interior, a comienzos de mes hubo protestas por parte de mongoles étnicos, quienes ven su tradicional forma de vida pastoril amenazada por el avance de la minería al servicio de la maquinaria industrial china.

En Mongolia, un país democrático, no se han visto protestas equivalentes. En Ulán Bator, los mongoles aseguran simpatizar con sus connacionales étnicos al otro lado de la frontera, pero confían en que serán capaces de influir en el sector minero a través de las urnas en las elecciones parlamentarias programadas para junio.

Hasta el momento, lo que siente Mongolia por la bonanza de los minerales es más que nada un auge económico al mejor estilo chino, con una burbuja inflacionaria incluida.

El dinero de la minería entra a raudales. Y se espera tanto más todavía, según el Fondo Monetario Internacional, que la economía del país, que está creciendo a un tórrido ritmo de alrededor de 10% este año, podría expandirse a casi 23% en 2013.

Para seguir leyendo esta nota entrar aquí.