Los riesgos y la presión inflacionaria que genera Estados Unidos
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Como se puede ver en el gráfico, si la Reserva no se hubiera guiado por la versión core en el año 2008, por los elevados precios de los commodities, su decisión de política hubiera sido aumentar las tasas de interés y no reducirlas. Lo cual habría empeorado la crisis económica, dando lugar a una mala lectura, al comprobarse luego que los precios de los commodities sufrieron una importante corrección.
Debemos entender que la emisión de dinero que genera inflación es aquella que no es demandada por el mercado, aquella a la que muchas veces nos referimos como emisión excedente o excesiva de moneda. Mientras los Dólares ofrecidos por la Reserva Federal sean demandados no hay excedente y por ende no hay inflación generada por emisión.
La crisis que se tuvo su eclosión en el 2008 en Estados Unidos, generó problemas de liquidez en las economías que debieron ser cubiertos por la mayor emisión. A la vez se generó pánico en la gente y esta incrementó su demanda de Dólares. Esto dio lugar a una aparente paradoja, pese a que la crisis se daba en Estados Unidos la gente se resguardaba en Dólares y en Bonos del Tesoro americano. Una clara enseñanza de la importancia para una economía de tener un historial que no genere dudas en los inversores.
Por otro lado, las políticas expansivas tanto monetarias como fiscales generan presiones en los precios cuando la economía se encuentra con su umbral de crecimiento de corto plazo. Es decir cuando el incremento en la demanda agregada no encuentra su correlato en la oferta. Lo cual se genera al chocarnos con nuestra frontera de posibilidades de producción, de acuerdo a los factores productivos de una economía dada. Hoy Estados Unidos se encuentra lejos de esta barrera. Vista tanto desde el nivel de empleo, como desde el diferencial entre su PBI potencial y su PBI real.
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Otro de los riesgos asociados a la fuerte emisión de billetes es una disparada de las expectativas inflacionarias, aquellas que como sabemos en Argentina pueden ser las peores. Son las que llevan a que los agentes buscando cubrirse de la inflación, no hagan más que reforzar la misma.
Para medir las expectativas no tenemos que cometer el error de escuchar lo que dice la gente, sino observar lo que hacen, y que mejor que observar que es lo que hacen con su dinero. Como la afamada frase del ex ministro Juan Carlos Pugliese nos decía "les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo", veamos cómo responden los inversores con el bolsillo.
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Lo que podemos observar en el gráfico anterior es la comparación entre la tasa que paga un bono del Tesoro de Estados Unidos y un TIPS (Treasury Inflation Protected Security) que no es más que un bono que ajusta su rendimiento por inflación (el homólogo a un bono con CER de Argentina). La diferencia entre ambos no es más que la inflación esperada por los inversores para distintos períodos de tiempo. Como podemos ver esta no es preocupante incluso para un horizonte de 30 años.
Lógicamente de alguna forma los inversores también apuestan a que la Reserva Federal será lo suficientemente expeditiva para reaccionar y disminuir la cantidad de Dólares en circulación cuando la situación así lo requiera. ¿Cuándo nos deberíamos empezar a preocupar? Cuando veamos que la recuperación de la economía se refleje en menores tasas de desempleo y el PBI se comience a acercar a su nivel potencial, no antes. Llegado el momento habrá que observar si la muñeca del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, es igual para retirar Dólares de circulación como fue para emitirlos.