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Escala, innovación y planificación, el debate necesario para el desarrollo

Vender más no es necesariamente crecer y desarrollarse. Y en esto la industria mendocina es un buen ejemplo. Las oportunidades de negocios se abren, pero la actual estructura productiva, rezago de lo que fue de depredatoria década del ’90, hace que las pymes tengan grandes dificultades para tecnificarse.
El debate necesario para el desarrollo de la industria.
El debate necesario para el desarrollo de la industria.

A la luz de lo acontecido en Mendoza durante los últimos años, en el sector industrial rápidamente hace la diferenciación entre crecimiento y desarrollo. El sector manufacturero ha venido creciendo en ventas desde la crisis del 2002, pero esto a nivel general no ha redundado en incorporación de tecnología, innovación de productos y desarrollo; dos aspectos claves que explican por qué hoy la industria no crece al ritmo de la economía y mira con cierta resignación e impotencia las opciones de negocios que se abren a futuro con algunos de los mega proyectos que se pueden venir como la mina de sales de potasio de Vale en Malargüe, el plan de inversiones tras la renegociación de contratos de YPF y el resto de las petroleras que operan en la provincia, las centrales de Los Blancos y Portezuelo del Viento y el posible avance de la mina de San Jorge en Uspallata.

Vender más no necesariamente es crecer
“Ha habido crecimiento en ventas (facturación) pero no hay desarrollo industrial en Mendoza. Las pymes no hemos sabido aprovechar el viento a favor que ha soplado en la Argentina desde la devaluación hasta ahora. Hoy el sector tiene vedado el mercado externo hasta por precio, ya que no somos competitivos por la inflación reinante y la estabilidad del tipo de cambio”, explica Carlos Daparo, gerente de la Asociación de Empresarios Madereros y Afines (Adema) de Mendoza, antes de admitir que esto hace que hoy “las pymes estén más empobrecidas que hace unos 4 o 5 años”.

Y eso que tienen ayuda oficial. “Las licencias no automáticas aplicadas por el Gobierno nacional han beneficiado al sector de la madera y del mueble, porque ha bajado un 40% las importaciones de productos. Pero esto no es suficiente, porque no ha ayudado a desarrollar al sector porque no tiene capacidad para incorporar tecnología ni está creando más empleo. Sólo se vende más”, admite Daparo, representante de un sector como el de la madera y del mueble en Mendoza que tiene una participación conjunta del casi el 12% en el PBG de la Industria.
El diagnóstico es compartido desde el sector Bebidas, que tiene una participación de casi el 30% del PBG industrial de Mendoza y donde el vino tiene un rol preponderante.  Sólo durante el 2010, este sector creció 7,87% en relación al 2009, según datos del PBG (mide facturación) de la DEIE.

“En 2010 y 2009 el sector (vitivinícola) subió precios pero bajó en volumen su venta. Esto se vio en el segmento de los precios más bajos, que representan en volumen casi el 85% de las ventas totales al mercado interno. Allí las ventas cayeron en cantidad entre 5% y 6%, pero los precios se ajustaron en un 58%, por eso el saldo en ventas (facturación) terminó el año siendo favorable. Distinto fue lo que pasó en la gama de precios medios y altos, que ajustaron menos sus valores y lograron vender más en volumen”, explica Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA) y miembro del directorio del Fondo Vitivinícola, antes de señalar que lo que se pierde de mercado no se recupera y ahora el desafío es un cambio de paradigma: vender más pero no ajustar tanto los precios.

Oportunidades y desafíos
Todos los dirigentes consultados coinciden en que hay opciones de negocios. Pocas o muchas, dependiendo del sector, pero hay. El desafío es cómo aprovecharlas. Y es aquí donde la falta de escala y la ausencia de financiamiento surgen como los principales obstáculos.

“Hay sectores más fuertes que otros, pero hay posibilidades de negocios para todos. Lo que ocurre es que las pymes nos quedamos a mitad de camino porque no hay escala para afrontar muchos de los compromisos que se vienen”, admite Daniel Gentile, empresarios del rubro servicios petroleros y presidente de Asinmet, entidad que agrupa a los metalmecánicos en Mendoza.

 
 

Para Gentile, la escala se puede solucionar con asociatividad entre empresas y financiamiento. "Si está el negocio y el financiamiento, la escala se puede lograr rápidamente para poder hacer frente a oportunidades de negocios más grandes", afirma.

El problema, es que no hay financiamiento. “Aun teniendo un buen negocio en puerta, las pymes no tienen garantías suficientes o por su capacidad y estructura (bienes) sólo obtienen un financiamiento que no llega a cubrir sus necesidad”, explica Gentile, antes de señalar que el Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTyC) puede ser una alternativa pero antes debe cambiar.

“El Estado, a través del FTyC, debe ser un socio estratégico para las pymes industriales, porque puede financiar negocios y no empresas y acelerar los tiempos para obtener asistencia crediticia, que hoy puede llegar hasta un año por la excesiva burocracia”, explica Gentile.

El financiamiento es un problema estructural en la Argentina, admite Javier Espina, subsecretario de Promoción Industrial, Tecnología y Servicios. “El sistema financiero no presta para la inversión productiva. El Banco Nación y el FTyC son los únicos que están prestando dinero para compra de maquinaria e innovación con tasas en torno al 10% anual y a unos cinco años de plazo”, explica el funcionario.

No así el tamaño. “El problema de escala tiene que ver con la economía misma y con el tamaño de Mendoza. Es un obstáculo, pero que tiene solución por la vía de la asociación tanto horizontal y vertical. Un ejemplo es la metalmecánica con Impsa y sus distintos prestadores, lo que está pasando con el mosto en la vitivinicultura o con el durazno en lata en la industria conservera. Son todos sectores que se han integrado y logrado escala como para exportar”, explica Espina.

Integración y planificación
“Tiene que haber una alianza empresaria mendocina con apoyo del Estado. Se planteo esto cuando se discutió el futuro del transporte público en Mendoza durante el gobierno de Julio Cobos y surgió la alternativa de producir aquí los colectivos que luego se terminaron importando, pero algunos funcionarios no creen en las capacidades de la industria mendocina”, señala Julio Totero, empresario metalmecánico y directivo de Asinmet, para quien en “Mendoza se debería trabajar en alianzas empresarias para incorporar tecnología, sumar escala y generar trabajo. El “Compre mendocino” no debe ser compulsivo. Va a servir siempre que le convenga a las empresas comprar en Mendoza y para ello la industria y los proveedores de la provincia deben ponerse en condiciones. Hacen falta decisiones políticas tomadas a tiempo y no cuando las papas quemas”.

“La provincia tiene que avanzar en una planificación estratégica para la integración horizontal y vertical de las cadenas productivas. En Mendoza debería estar asociada la instalación de tela antigranizo en la vitivinicultura y agricultura a la industria maderera, por ejemplo, pero no ocurre. Esto está pasando en provincias con sectores que están creciendo fuertemente. Está pasando en el norte con la industria maderera, en San Juan con la minería o en las provincias patagónicas con el Petróleo y la minería. Hay que avanzar en acuerdos estratégicos que puedan mantenerse en el tiempo, porque si no hay condiciones estables no se puede invertir como ocurre ahora”, advierte Daparo.

Desde el sector público coinciden en el diagnóstico.

“Hay que seguir trabajando en la formación de cluster y en la integración de cadenas productivas. Los desafíos por delante son trabajar más en innovación para agregarle valor a la producción, y en esto el Estado no puede sustituir el rol del empresario. La solución es una salida conjunta donde es el empresario el que tiene que desarrollar sus productos”, señala Espina, para quien también hay que “discutir la capacidad gerencial y los recursos humanos y técnicos de las empresas para identificar los negocios y avanzar en su realización”.

Por Federico Manrique