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Los plazos fijos crecen y vuelven a ser atractivos para invertir

Mientras en el último año la circulación monetaria (dinero en efectivo o en cuentas a la vista) creció 36,06% en la Argentina, el stock total de depósitos a término en los bancos subió 50,2%, según datos del Banco Central. La inflación con un dólar planchado hace que tener el dinero en los bancos no sea tan mal negocio comparado con tener la plata bajo el colchón.
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Primero fue el corralito, que espantó a la gente de los bancos. Luego fue la inflación con incertidumbre y expectativas de devaluación, que hacía que invertir en plazo fijo a tasas negativas fuera un mal negocio. Pero ahora el panorama se muestra distinto.

La fuerte expansión monetaria (dinero circulante en la economía), en un contexto de alta inflación y dólar planchado, está haciendo que el plazo fijo sea una salida. No para ganarle a la inflación, pero sí para que los ahorros no se diluyan tanto. Veamos por qué.

Según datos del Banco Central de la República Argentina, sólo en el último año (del 1 de abril de 2010 a igual fecha de 2011) la circulación monetaria, esto es el dinero en efectivo en poder de los argentinos (empresas y familias) más lo que está depositado en cuentas a la vista (cajas de ahorro y cuentas corrientes), creció de $94.257 millones a $128.253 millones, esto es un 36,06%.

Esto indica que en la economía, hay un 36% más de dinero dando vueltas por efecto de inflación y el crecimiento económico (suba de salarios y facturación de las empresas).
En igual período, a nivel país siempre, el dinero depositado a plazo en los bancos (los conocidos plazos fijos de 30 días a más) pasó de $124.413 millones en abril de 2010 a $186.893 millones en igual mes de este año. Esto marca un crecimiento del 50,2% sólo en el último año.

Que crezcan los depósitos más que el dinero circulante muestra que las empresas y las familias están dejando de invertir en otros activos (bienes, oro, dólares) para volcar sus ahorros al banco.

¿Por qué lo hacen? Porque les está conviniendo más como inversión y esto se debe a una combinación de factores como son tasas de interés más activas y lo que está pasando con el dólar.

Dos factores
Pese a que la inflación sigue galopando en torno al 25% o 30% anual, el dólar se mantiene planchado. Otra vez siguiendo los datos del Banco Central, entre abril de 2010 e igual mes de 2011, la cotización promedio del dólar pasó de $3,87 a $4,05. Esto marca una devaluación del peso frente al dólar de sólo el 4,65% en el último año. Es cierto, si se compara lo que pasó entre el peso y otras monedas como el euro o el real brasileño, ahí la brecha es mayor. Pero el común de la gente ahorra en dólares y no en una canasta de monedas.

En el último año, el peso se devaluó frente al dólar
un 4,65%, según datos del Banco Central.

Bajo este contexto, el que apostó por el dólar como refugio para sus ahorros perdió, porque lo que se devaluó el peso durante el último año frente a la moneda estadounidense estuvo muy por debajo (entre cinco a seis veces menos) de la inflación. Entonces lo que podía comprar en dólares hace un año hoy no le alcanza. Necesita contar con más dólares para comprar lo mismo.

Frente a esto, los plazos fijos recuperaron protagonismo ofreciendo mejores tasas de interés y ubicándose como opción frente a un panorama donde ya nadie espera que el dólar en el país se dispare.

Vale este dato: Entre abril de 2010 e igual mes de 2011, la tasa promedio anual de los bancos para los plazos fijos a 30 días en pesos pasó del 8,77% al 10,16%, según datos del Banco Central.
La cuenta es simple. Sólo entre 2010 y 2011, mientras el que apostó por el dólar  ganó sólo un 4,65% en pesos, el que puso su dinero en plazo fijo ganó cerca del 10%. El doble.

En ningún caso -dólar o plazo fijo- la inversión sirvió para ganarle a la inflación, eso es evidente frente a subas de precios del 25% al 30% anual, pero sí llevar el dinero al banco permitió perder menos. Y es eso lo que explica por qué están creciendo los depósitos en una tendencia que al menos en el corto plazo promete seguir, ya que nadie espera, ni el Gobierno pretende, que haya una mega devaluación.

Que crezcan los plazos fijos es una buena noticia. Ahorrar en dólares fuera del sistema equivale  a fuga de capitales (dinero que se va del sistema), mientras que el dinero en los bancos puesto a plazo fijo alienta para que haya más crédito. Y así la rueda empieza a girar con más consumo e inversión.

Por Federico Manrique