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El año del conejo, el año de la reflación

El año del conejo será un tiempo apacible, el turno de la sensibilidad y los buenos modales. Pero el zodíaco y su influjo pueden terminar siendo la peor trampa para China en el 2011, que será además “el año de la reflación”.
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La elegante ferocidad del tigre ya es cosa del pasado. El año del conejo será un tiempo apacible, el turno de la sensibilidad y los buenos modales. Pero el zodíaco y su influjo pueden terminar siendo la peor trampa para China en el 2011, que será además “el año de la reflación”.

En el último día de la semana de festejos por el año nuevo, el banco central resolvió ayer un nuevo aumento de las tasas para moderar el alza de los precios, atizada en gran parte por los últimos estertores de la enorme inyección monetaria que reclamó la crisis.

Una movida que parece anticiparse al dato de inflación de enero, que se conocerá en apenas unos días y que revelaría un nuevo máximo de 5,2% anual. Pero el mercado reaccionó con un gran bostezo de indiferencia. De alguna manera, el gradualismo de las autoridades chinas parece haber exorcizado los peores temores y preparado los ánimos para un aterrizaje grácil y controlado.

Claro que la historia muestra que pocas veces fue así. En las últimas dos décadas, la inflación siempre tendió a acelerarse rápidamente tras cruzar el umbral del 3% para bajar luego bruscamente ya sea en respuesta a una política de endurecimiento monetario agresiva o bien a un shock externo.

El principal riesgo hoy es, en todo caso, que China se deje ganar por el zodíaco. Existe, según los analistas, una ventana de oportunidad “quizás la última2 de tres a seis meses para atacar el problema. En Morgan Stanley, por ejemplo, advierten que si China no muestra la firmeza necesaria ahora, existe el riesgo de que se dispare el pánico e incluso se tomen medidas más tarde que causen mucho más daño a la economía real y los mercados. Pero con un recambio de gobierno a fines de 2012, el momento parece ser ahora. China hoy necesita ser más tigre y menos conejo.

Fuente: Cronista.com