La inflación que más afecta a los pobres fue del 2% en enero
A casi una semana del envío de la carta del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a todas las consultoras que relevan la evolución de los precios, se conoció el primer índice privado que cuestiona las estadísticas oficiales.
De acuerdo con un estudio de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), en enero la canasta básica total -que incluye alimentos y bebidas y otros bienes y algunos servicios y se utiliza para medir el nivel de pobreza- comenzó 2011 con una suba del 2%, por lo cual los ingresos que necesita una familia tipo -integrada por dos adultos y dos niños- para cubrir estos productos treparon a $ 2118. Respecto de un año atrás, el alza fue de 23%.
Por su parte, la canasta básica de alimentos (que mide el nivel de indigencia) registró un alza del 1,7%, y, de esta manera, un hogar tipo pasó a requerir ingresos mensuales por $ 1141 para cubrir esa necesidad. La suba respecto de un año atrás fue de 33%. La evolución de los precios de esta canasta es clave para ver el impacto de la inflación en los hogares de menores ingresos, que destinan la mayor porción de su dinero a la compra de comida.
Las canastas de FIEL se elaboran tomando en cuenta la evolución de los precios que releva la consultora todos los meses y que constituyen la base para la elaboración de sus índices de inflación, que fueron cuestionadas por Moreno.
"Las canastas se elaboran tomando la metodología original del Indec. Igualmente, en el caso de todos nuestros índices y los que informa el Gobierno las diferencias no pasan por cuestiones metodológicas, sino por los precios que utiliza el Indec para elaborar sus bases de datos", señaló Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, una de las consultoras que fue intimada a informar a la Dirección de Lealtad Comercial sobre cuál es su mecanismo para medir la inflación.
El relevamiento privado se anticipó cinco días a los datos oficiales de inflación, que se conocerán el próximo viernes, aunque se descuenta que los números que informará el Indec estarán claramente por debajo de las mediciones privadas, tal como se viene repitiendo en forma ininterrumpida desde hace cuatro años.
"No hay ninguna intencionalidad política detrás de la publicación de este informe, lo que estamos haciendo es repetir el cronograma con el que trabajamos habitualmente y que indica que el relevamiento sobre la canasta básica se publica todos los meses entre los días 5 y 7", señaló Bour.
Coincidencia privada
Los datos de FIEL están en línea con la mayoría de los relevamientos privados, que informaron en enero de este año un repunte en los precios de la mayoría de los alimentos, tras registrar un diciembre de 2010 atípicamente tranquilo en materia de aumentos.
En el caso de la consultora Economía & Regiones -que también recibió la carta de Moreno-, había informado el último lunes que su canasta de alimentos y bebidas en enero registró un incremento del 2,2% y, de esta manera, acumuló en los últimos doce meses un alza del 42,6%.
La evolución de la canasta básica de alimentos y de la canasta básica total no son datos menores para la economía, ya que son los parámetros que se utilizan para determinar las líneas de indigencia y pobreza, respectivamente. Es decir, que una familia cuyos ingresos se ubiquen por debajo del costo de la canasta básica de alimentos debe ser considerada indigente, mientras que para no ser pobre debe superar la barrera de los 2118 pesos que, según FIEL, es el costo de la canasta básica total.
Las mediciones privadas contrastan con los datos oficiales, que dan cuenta de una suba mucho menor. Según el Indec, 2010 cerró con un aumento del 20% en la canasta básica alimentaria, con lo cual una familia tipo debió contar con ingresos de $ 578 pesos en diciembre pasado para comprar los alimentos indispensables para su subsistencia. Por su parte, la canasta básica total del Indec acumuló en el último año un 16,2% y, de esta manera, una familia pasó a necesitar tener ingresos por $ 1252 para no caer por debajo de la línea de la pobreza.
Fuente: La Nación