El fantasma de la inflación en el mundo amenaza con ponerle fin a la actual era del "dólar barato"
En economía, como en muchos otros órdenes de la vida, se puede hacer de todo, menos evitar las consecuencias.
Esta afirmación va de la mano con lo ocurrido a nivel global producto de la crisis económica y financiera que estalló en el año 2008 y que se propagó hasta no hace mucho tiempo.
En aquel momento las principales potencias del mundo lanzaron gigantescos planes de ayuda para tratar de estimular una demanda virtualmente paralizada y, en definitiva, para morigerar la abrupta caída en el nivel de actividad y empleo.
A esa inyección masiva de fondos se sumó una rebaja sustancial de las tasas de interés, que en muchos casos se ubicó en sus mínimos históricos, en un rango que fue del 0% al 1 por ciento.
De esta manera, bajo la mirada atenta del "todopoderoso" jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, se ingresó en la "era del dólar barato".
En sentido inverso, otras monedas, en particular el euro, han ganado posiciones en el sistema financiero internacional, en gran medida gracias a operaciones de "carry-trade", entendiendo como tal a la maniobra por la cual se toman fondos en un país con tasas muy bajas para colocarlos en otras latitudes que ofrecen rendimientos atractivos.
Pero el tiempo pasó y luego de varios trimestres para el olvido, todo parece indicar que finalmente comienzan a florecer los primeros "brotes verdes", como alguna vez lo definiera el propio presidente de la Fed.
Es más, ya algunos analistas sostienen que la crisis en EE.UU. quedó definitivamente atrás y que la fiesta comienza a animarse.
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La recuperación estadounidense
La economía de ese país se aceleró de forma clara a finales del 2010, con un crecimiento del PBI de un 3,2% entre octubre y diciembre.
En términos interanuales, creció un 2,9%, un poco más de lo que los expertos habían proyectado. Se trata del aumento más fuerte en 5 años, después de registrar una caída del 2,6% el año anterior.
Algunos indicadores que dan cuenta de este repunte son:
- La bolsa ha duplicado su valor desde el mínimo que registró durante la recesión.
- El crecimiento económico y los paquetes de remuneración en Wall Street vuelven a estar en niveles récord.
- La brecha de rendimiento entre los bonos basura y los del Tesoro de Estados Unidos es la más pequeña desde 2007.
- Las fusiones y adquisiciones están al rojo vivo, como lo demuestra la reciente propuesta de unión entre NYSE Euronext y Deutsche Börse AG.
- La fascinación por las compañías tecnológicas está adquiriendo un matiz frenético: Facebook fue recientemente valorada en u$s50.000 millones.
Entre los problemas que sugieren que la crisis no es totalmente cosa del pasado se destacan el de un alto desempleo, un mercado inmobiliario maltrecho y las frágiles finanzas del gobierno estadounidense.
Bernanke, ha dicho recientemente que "hay señales crecientes de que la reactivación económica se ha fortalecido con un mayor gasto de los consumidores y las empresas".
Eso sí, ha reconocido que "hasta que no veamos un período sostenido de mayor creación del empleo no podremos considerar que la recuperación se haya consolidado realmente".
Los costos de la reactivación
Pero este reverdecer tiene su lado negativo. En tal sentido, la preocupación de los analistas se da por partida doble, pues existe consenso acerca de que esa extraordinaria emisión monetaria se vería reflejada, en algún momento, en el nivel de precios, a lo que se suma el temor producido por el reciente avance de las cotizaciones de las materias primas, que incorpora un factor adicional de presión.
Ante esta situación, no son pocos los expertos que afirman que es probable que los estímulos monetarios lanzados por la FED no se renueven a su vencimiento, en junio de este año. Y que incluso se decida en subir la tasa de interés.
Wall Street levantó su voz para opinar al respecto. En la reciente reunión de Davos, los banqueros plantearon la necesidad de elevarla. Argumentan que los actuales niveles están favoreciendo la suba de los precios.
De avanzar en este sentido, se daría por concluido el ya mencionado ciclo de dólar barato. Los efectos en el mapa global serían instantáneos, ya que aumentaría la demanda de los activos estadounidenses, con el consiguiente fortaleciendo su moneda, en detrimento de otras, en especial el euro y el yen.
Agustín Cramo, analista de mercados internacionales, sostiene que "de darse este escenario, es probable que nuevamente se ponga a prueba la relación entre el dólar y otras divisas, en especial con el euro y el yen".
Del otro lado del Atlántico también se comienza a descontar una suba de las tasas de interés. La reciente escalada del precio del petróleo no hace más que aumentar las presiones.
En este contexto, se corre el riesgo de que se produzca una situación de estanflación - estancamiento con inflación - a partir de la debilidad de la recuperación económica.
"Europa es la zona económica más vulnerable y una escalada de los precios del petróleo acentuaría el riesgo de estanflación", explica Eric Le Coz, del fondo de inversión Carmignac Gestión.
Además, el experto advierte sobre "la fragilidad de la zona euro", por lo que "una posible espiral alcista en los precios del petróleo pondría inevitablemente en peligro la débil recuperación económica actual".
En tal sentido, la reacción del Banco Central Europeo fue inmediata. El miembro del consejo de gobierno, Yves Mersch, anunció este lunes que podría aumentar las tasas de interés para contener la suba de precios, incluso antes de que retiren las medidas destinadas a apoyar la liquidez en la región.
En tanto desde Scotiabank, el director de Análisis Económico, Mike Corre, sostiene que si este fenómeno no es controlado en el corto plazo, "amenaza con frenar el ritmo de expansión económica en el futuro, lo que a su vez genera tensión sobre las tasas de interés".
Según Eurostat, la inflación europea está ya en el 2,4%, frente al 1% de un año antes. Buena parte de esas subas se explica por el encarecimiento del petróleo crudo y de los alimentos.
El incremento de los precios está castigando con especial dureza a los países en peor situación: Grecia (5,2%), España (3%) y Portugal (2,4%).
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El efecto "petróleo"
Los conflictos en Oriente Medio, que han pasado de Túnez y Egipto a Libia o Banréin, han generado tensiones en los mercados mundiales.
El barril de crudo Brent, de referencia en Europa, se ha disparado esta semana hasta sus máximos de abril de 2008, al superar los 110 dólares. Y acumula una ganancia del 15% en lo que va de año, tras haber repuntado un 21% en 2010.
"El precio del crudo está entrando en una zona peligrosa que amenaza al crecimiento económico global", advierte Faith Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA).
Además, considera que "podríamos ver cotizaciones aún más elevadas si continúan las protestas en países clave de Oriente Medio y del Norte de África".
Cabe apuntar que Libia es vital para el suministro a Francia, Alemania e Italia.
"Creo que esta escalada es un riesgo muy serio", advierte Philip Poole, director de Estrategia Global de HSBC. "Repercute en la inflación, y ésta ya es claramente un problema en los países emergentes".
¿Cuándo podrían subir las tasas?
Para el economista Luis Palma Cané, "la situación podría complicarse si se agrava la crisis de Medio Oriente. En tal caso, puede esperarse una suba estructural de los precios de materias primas energéticas y más inflación, lo que llevaría a un ajuste de las tasas de interés y, finalmente, a una nueva recesión", concluyó Palma Cané.
Para el Premio Nobel Paul Krugman, "Bernanke comprende que subir las tasas ahora sería un grave error. Pero Jean-Claude Trichet, su par europeo, es más partidario de la línea dura, es decir, de elevarlas en el transcurso de los próximos meses".
En el viejo mundo, algunos estudios señalan a abril como el momento en que se podría comunicar dicha suba, en tanto que otros indican que será en septiembre.
Lo que está claro es que el fantasma tan temido de la inflación ha puesto en guardia a las grandes economías y que éstas están dispuestas a darle batalla, aún reconociendo que la pelea será dura y costosa.
Fuente: Infobae.com



